Whisky añejado en la Antártida hay uno solo
La edición Isla Marambio de La Alazana es el único whisky del mundo madurado en el continente antártico y saldrá a la venta en este 2026. La historia del nuevo hito de la destilería de los Serenelli, que hace 15 años comenzó a elaborar el primer single malt argentino con malta tresarroyense
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Por Juan Berretta
“El objetivo es que el spirit se transforme en whisky bajo condiciones que nunca se han conocido en la historia”, le explicó Néstor Serenelli a La Voz del Pueblo en diciembre de 2022 tras volver a Lago Puelo luego de tres días en la Base Marambio. Ese viaje había sido la materialización del nuevo objetivo que se habían propuesto con Lila Tognetti, su compañera de la vida y socia en la pasión de destilar, de convertir a La Alazana en el primer whisky del mundo añejado en la Antártida.
A fines de 2025 la que viajó al continente blanco fue su esposa (en 2024 lo había hecho otra vez Néstor, esta vez junto a Tomás, el hijo de ambos- para controlar las barricas depositadas y llevar un par más). Y Lila volvió a la Patagonia con todo el cargamento para empezar la fase final del ambicioso proyecto de producir el whisky más austral del mundo.
El plan ya entró en la fase final: en este 2026, con cinco años de añejamiento en la destilería y tres en la Antártida, saldrá a la venta la edición Isla Marambio de La Alazana.
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“El lanzamiento lo estamos programando en conjunto con la serie Ocho Continentes, de la que una esta partida será parte. La serie se venderá en Europa y acá las botellas individuales”, detalló Lila, a quien todavía le dura la emoción de la experiencia vivida en la Base Antártica Conjunta Marambio.
“Desde la Patagonia a la Antártida, este whisky simboliza el espíritu innovador y explorador argentino”, aportó Néstor, marcando el carácter emblemático de esta producción limitada que ya genera expectativas en el mercado internacional de bebidas Premium.
Siempre pioneros
En 2011, La Alazana, la empresa que Néstor y Lila lideran al pie del cerro Piltriquitrón, en la orilla de la cordillera, en Lago Puelo -Chubut- se estableció como la primera destilería de whisky de malta de la Argentina y concebir el primer single malt local. Un par de años después, también Lila se transformó en la primera argentina en obtener la Maestría en Destilación, graduándose en la universidad escocesa de Heriot-Watt.
Como parte de la evolución del proyecto, el matrimonio entendió que era fundamental llevar a cabo el 100% de la producción del whisky de malta en Lago Puelo. Para eso debieron enfrentar dos desafíos: producir su propia cebada y luego lograr la malta. Otra vez debían ser pioneros: nunca se había sembrado en el país cebada desarrollada para elaborar whisky (el cultivo está orientado a la cerveza) y además debían construir su propia maltería.
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En el inicio de la producción de la destilería importaban la cebada y tenían varios proveedores de malta, entre ellos Maltear, la industria tresarroyense. Hasta que luego de un proceso de prueba y error, pudieron abastecerse con materias primas elaboradas por ellos mismos.
“En octubre de 2017 sembramos dos variedades de cebada exclusivas para whisky por primera vez en el país, que luego malteamos y destilamos en La Alazana para obtener el primer whisky 100% Patagónico y argentino”, recuerda Néstor.
“Estamos convencidos de que el whisky debe considerarse como una bebida que comienza en la tierra, no en un laboratorio; y por eso hay que vincularlo directamente con el campo. Se puede hacer una analogía con el vino: como un buen vino debe partir de una buena vid, un buen whisky no puede hacerse sino con una buena cebada”, completa.
Micromalteros
En La Alazana hay dos malterías, una aplicada para la malta clásica, y otra para la ahumada. “Para obtener la malta nos capacitamos en Canadá, en el CMBTC (Canadian Malting Barley Technical Center) de Winnipeg”, explica. Ese mismo viaje lo utilizaron para comprar los elementos para construir sus micromalterías e incluyó una escala en Estados Unidos para sumar otras piezas necesarias.
“Nuestras malterías son de un volumen de 1500 kilos entre las dos, y llevan un proceso muy controlado. Hemos comprobado que tenemos una malta de muy alta calidad, incluso en el rendimiento están por encima de las que hemos importado tanto de Gran Bretaña como de Bélgica”, cuenta.
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Lo único que siguen importando es levadura, aunque también con ese ingrediente han logrado hacer historia: “Tenemos un whisky que está añejado con una levadura salvaje de la Patagonia, que la encontró un equipo del Conicet en 1996 en el bosque municipal Llao Llao y la aisló. Nosotros firmamos un convenio con el Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas que pertenece al Conicet para poder utilizarla y ellos nos reproducen esa levadura”.
Misión Antártida
A mediados de 2022, la visita del importador que lleva el whisky de La Alazana a Gran Bretaña fue el disparador del suceso más importante en la vida del proyecto de Néstor y Lila. “Estábamos comiendo y me dice ‘podés creer que jamás se añejó un whisky en la Antártida. Ninguna destilería del mundo pudo mandar barricas’. Y me quedé pensando. Es una locura por eso nadie lo ha hecho, me dije”, recuerda Serenelli.
Fue apenas un ratito que Néstor se negó la posibilidad de embarcarse en la revolucionaria idea. “‘¿Añejar whisky en la Antártida? Es una locura…’, volví a pensar mientras el británico me seguía hablando”, cuenta al repasar aquel encuentro. Aunque no puso en palabras su rápida conclusión. Se tomó un par de segundos antes de hablar, tiempo suficiente para que se le activara el espíritu pionero e innovador que lleva en su ADN, y que se le potencia cuando de whisky se trata.
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Entonces, aplicando la misma lógica que viene empleando desde que empezaron con La Alazana se dijo primero a sí mismo, y le respondió luego al importador que le había tirado la idea: “¿Y por qué no?”.
Tres meses después de esa charla, el 8 de noviembre de 2022, Néstor volaba en un Hércules de la Fuerza Aérea rumbo a la Base Marambio con dos barricas con cinco años de añejamiento del whisky que elabora en el Paraje Las Golondrinas, para hacer historia.
No conformes con ese primer envío, en febrero de 2024 los Serenelli volvieron para dejar otras dos barricas. En esta oportunidad, el “master distiller” navegó a la Antártida junto a su hijo Tomás. “En el marco del convenio firmado con el Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR), zarpamos del puerto de Ushuaia en el Rompehielos Almirante Irizar con un nuevo destilado de malta, para ser añejado en la base antártica Belgrano 2, por un tiempo prolongado”, cuenta Néstor.
“El destilado está sometido a la influencia de un clima extremo y marítimo. Un whisky añejado a temperaturas bajo cero y sin variabilidad térmica. El tiempo dirá cómo se expresará este single malt y qué notas características le aportará su estadía en un lugar remoto en el que nunca antes se maduró whisky en barricas”, analiza.
A fines de octubre de 2025 fue el turno de Lila, quien desembarcó en la Antártida y se trajo el whisky para comenzar la etapa final: el embotellado.
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Néstor repite, que su ritual preferido es pasar por el depósito y degustar una medida de whisky extraída directamente de una barrica. Muchas veces lo hizo ante la mirada de sus hijos, que observaban la escena en silencio y con admiración. Como entendiendo que La Alazana es mucho más que una bebida.
“Este tipo de apuestas a largo plazo va contra la cultura actual, porque parece que lo que no da resultados inmediatos no sirve. Nosotros le ponemos mucha pasión a este proyecto porque queremos dejar algo que perdure. Que en un futuro sean nuestros nietos los que produzcan el whisky y les cuenten a los que vengan a la destilería: ‘esto lo arrancaron mis abuelos’”, se entusiasma.
Lo que ya no nadie les podrá quitar a los Serenelli es el orgullo de haber sido los primeros, y por ahora los únicos, en añejar whisky en la Antártida.

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