“Viva la poesía” Por Marta Macias
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Un primer artículo de un recorrido por los distintos poemarios. En LVP digital, se pueden ver algunos videos del canal de YouTube de la autora
Con mucha emoción inicio estas notas relacionadas con todo lo que he hecho como poeta y escritora desde mi adolescencia en mi querido terruño Tres Arroyos.
El tiempo ha pasado y la mayor parte de mi vida la hice en la ciudad de La Plata, sin embargo, nunca me aleje de esta ciudad que me cobijó en mis comienzos literarios, y en especial con la publicación de mis dos primeros poemarios “Sombras azules” y “Vientos de fragua” con las ilustraciones de tapa de un pintor amigo, Hugo Costanzo, y comentarios en el diario La Voz del Pueblo y La Hora, con publicaciones de poemas y escritos sobre temas generales.
Ternura
Te así
frágil
sutil
sube y sube
ata mi libertad
la ahoga en flor.
Nombre de brisa
transmutado a piel
hiedra dulce
asida de mí
mansa,
cuelga rocío
de los ojos sombra
besa.
De tus manos
tejo estrellas.
Mi otra piel
Lluvia
te hablo desde mis paredes
donde resbalas indiferente.
Sonoro grito
te hablo,
mi otra piel
descalza
suelto su ropaje
corre, corre,
entre tu mediodía.
Mi otra piel
la trotamunda,
la que de ojos,
mudos e inmensos ojos
hace crecer.
las voces encerradas
milenarias catacumbas
de subversión.
Mi otra piel,
la perdida,
la oigo vagabunda
tuya piel.
No ya mía.
Transportada
al milagro
de agua.
Transparente
la dermis.
Un espejo.
No ya mía,
que en mi muro
me encuentro partida,
mi simétrica
total armadura
lejana.
Conjugado
su pálido torso
con las gotas de río inundado.
Lluvia
te hablo para que me devuelvas
mi otra mitad
mi gemelo perdido.
Extraña está la noche.
Yo muy sola.
Vientos de fragua
Me dijo que habíamos partido
hacia las descarnadas búsquedas
del día…
Éramos nosotros,
los vientos de fragua
los destinados a propagarnos.
Andábamos al proponernos
caricia de rebeliones
en esa marcha impaciente,
sin pausa…
Rozábamos entre
cansancios atávicos
las aspas de brazos
debatidos.
la inquietud de palpitante
sangre.
Íbamos nosotros
con la fuerza de desgarrados silencios
y la hilarante mueca
de sobrevivirnos
solos…
La titubeante rama de olivo
los crucificados de flácidas memorias,
las fluctuaciones
de voraces verdugos
y el grito de los lapidados…
Me dijo que cavaríamos de tierra
las esotéricas
raíces de sus voces…
y de distantes cuerpos
humores,
río-fatiga
la sustancia del limo
derribara.
Éramos nosotros
los destinados
a elidir sus corrientes
de bravura,
a trocarnos río lodo,
abeja sin colmena,
ave sin nido.
Me dijo esto
trepando sobre mis ojos
de llamas indecisas…
El rostro de tantos
signos presentidos…
(*) Escritora y poeta que nació en Tres Arroyos. Las letras la convirtieron en ciudadana del mundo. Su último libro lleva como título “Raptora de Luz”
