Vidal quiere repetir la cima del podio en Las 24
Sabe que es difícil, pero al más reciente ganador del concurso de Cazadores, le gustaría ser el primero en la historia en ganarla dos veces seguidas. En una charla con La Voz del Pueblo, contó cómo fueron los días posteriores al triunfo, qué hizo con el premio y recordó cómo capturó la pieza ganadora a minutos de haber comenzado el concurso
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Sobre el atardecer del miércoles reciente el sol brilló sobre la costa de Arenas Verdes con un mar que lucía espectacular. Como todo pescador que se precie de tal, Valentín Vidal, no dejó pasar la oportunidad y se fue con amigos a hacer unos tiros a la variada, mientras esperaban para participar de un “picadito” en pareja que salió “de la nada”.
Le dijo a La Voz del Pueblo que ser llamado el "último ganador de la corvina negra" es, para Vidal, "un orgullo". El concurso es considerado por muchos pescadores como ganar el Mundial de la Pesca, y es uno de los certámenes que cualquier pescador de la zona desea obtener.
Un triunfo inesperado
Desde aquel triunfo, las semanas posteriores estuvieron cargadas de emociones. Vidal confesó que fue un periodo de gran sensibilidad, donde hubo días en que no podía creer lo que había logrado. La victoria es un “lindo recuerdo para toda la vida”, una experiencia difícil de describir.
Aunque el premio ayuda, Vidal subraya que ganar el concurso es lo más importante; el premio pasa a ser algo secundario. En su caso, la recompensa -una camioneta 4x4- fue invertida. “La pasé a una inversión, digamos, porque no la necesitaba en este momento”, explicó, aunque reconoce que el premio le vino muy bien.
La captura
Rememoró el momento exacto de la captura con “mucho sufrimiento”. Junto a sus compañeros de pesca habían hecho “los deberes”, llegando un día antes del concurso. Observaron la marea baja y habían marcado dos puntos importantes en la zona de “El Pescadero”, sobre las playas de Orense, donde la corvina estaba comiendo, ya que habían sacado varias en la semana previa.
El día del concurso el arranque fue vertiginoso. Tres corvinas negras fueron capturadas a solo tres o cinco minutos del inicio, aunque un poco más adelante de donde él había tirado. Vidal se dio cuenta de que había tirado muy cerca. Rápidamente sacó su línea y lanzó más atrás, hacia otro pedregal.
“Ahí automáticamente a los dos minutos me picó, la dejé esperar, y tardó dos minutos más y a mí me picó de vuelta y la encañé”, relató. Apenas levantó la pieza, la gente comenzó a gritar, advirtiéndole que era “buena”. Hasta ese momento, el equipo había capturado cerca de siete corvinas que no alcanzaban la medida mínima de 1.5 kilos.
La corvina ganadora fue extraída a los 15 o 17 minutos de haber arrancado el concurso. Por delante quedaría una tensa espera.
Técnica en la piedra
A pesar de haber llegado al lugar, Vidal reconoció que no tenía la línea adecuada para la pesca de competencia. La noche anterior al concurso, armó cinco o seis líneas con todos los implementos que había llevado. Para pescar en la zona de piedras, la estrategia era clave. Vidal utilizó nylon 60 en el carretel y brazoladas gruesas.
Su técnica se basaba en la resistencia. “Si me picaba la tenía que secar bien”, comentó. Para evitar perder el pescado ante un enganche en la piedra, prefería doblar el anzuelo o usar un “fusible de plomo” para cortar la línea. De esta manera, evitaba poner líneas finas y correr el riesgo de que el pescado grande cortara la brazolada.
El récord en la mira
Vidal había participado solo una vez antes de ser el ganador en 2025; estuvo siete años viajando y el año pasado, cuando volvió, ganó en la segunda edición en la que concursó.
Siempre acompañado por su familia y amigos, reconoce que el triunfo es una combinación de talento, técnica y, fundamentalmente, suerte. “La de suerte la tenés que tener también”, afirmó.
Señaló que en ese lugar había 50 pescadores con casi la misma carnada y caña, y que la diferencia de peso entre su corvina y otras era de apenas 200 o 300 gramos.
De cara a la próxima edición, Valentín Vidal tiene un claro objetivo. “Romper ese récord es un gustito que me puedo dar”. Nadie ganó el concurso dos veces seguidas. Sabe que será difícil, ya que se esperan 6.000 pescadores, quizás más, debido a que este año se sumó el premio de un vehículo a la corvina rubia.
Respecto a la estrategia de ubicación, donde el año pasado sacaron alrededor de 30 corvinas negras, Vidal se mostró cauto. “Todo depende de dónde esté picando. Vamos a tratar de buscar hacer el trabajo fino”, sostuvo.
Finalmente el pescador de Lobería se despidió para seguir disfrutando de la pesca en Arenas Verdes junto a sus amigos. A pesar de los desafíos económicos que implica estar presentes en todos los concursos, Vidal espera que el 2026 también venga “con algún triunfo”.
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