Usurpan el nombre de “Casa Evaristo” para cometer estafas en redes sociales
Un grupo de danzas folclóricas de Entre Ríos contó a La Voz del Pueblo que denunció ante la Policía de Delitos de esa provincia que fueron estafados con la compra de camisas para el cuerpo de baile. Y en Tres Arroyos, Carlos Lembi, le confirmó a este diario que hace “dos o tres meses” viene padeciendo como víctima por suplantación de identidad
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En los últimos meses la identidad de la recordada tienda tresarroyense “Casa Evaristo” fue usurpada por estafadores en redes sociales para engañar a compradores de distintas provincias del país, dejando al descubierto el vacío legal y la desprotección que sufren tanto las víctimas directas como en éste caso el comerciante local, Carlos Lembi, a quien le usurpan el nombre comercial para delinquir.
El engaño
El grupo de danzas folclóricas Allpa Mayú, de la provincia de Entre Ríos, programó un viaje para participar de un certamen en la ciudad de La Falda, Córdoba y para unificar su vestimenta sus integrantes buscaron camisas para sus uniformes.
Fue así como –sin imaginárselo- la profesora del grupo encontró en Facebook la página controlada por los estafadores.
La coordinación del pedido quedó en manos de la bailarina Paula Martínez, que se encargó de iniciar el contacto por WhatsApp. “Tenían el catálogo cargado en el chat de WhatsApp con un montón de cosas, me pasaron el precio, e inclusive la tabla de talles”, le confió la damnificada a La Voz del Pueblo.
Los vendedores hasta le ofrecieron opciones de envío convencionales y reconocidas, como Andreani, Vía Cargo o Correo Argentino, y la asesoraron sobre qué talles le convenían según sus medidas.
A partir de la confianza que aparentaba el sitio, Martínez confirmó la compra de 14 camisas para el grupo y sumó una campera y una bombacha de campo para uso personal.
Martínez realizó una transferencia bancaria por un total de 273.300 pesos por las camisas y el envío, sumado a un pago complementario por sus prendas individuales, mientras que la promesa del vendedor era despachar la mercadería al día siguiente.
Silencio y bloqueo
Las señales de alerta comenzaron a aparecer el jueves. Después de comunicarse para solicitar un cambio de talle de último momento, Martínez recibió una respuesta afirmativa pero al consultar por el código de seguimiento del envío los supuestos vendedores postergaron la respuesta.
El viernes por la mañana, ante la falta de novedades, Martínez intentó contactarlos nuevamente. A pesar de que los mensajes se entregaban, las respuestas se silenciaron definitivamente.
“Como a las seis y media de la tarde los empecé a llamar y no me atendían. Después de eso, me bloquearon”, dijo Martínez. La estafa se terminó de confirmar cuando la profesora de danza y otros integrantes del grupo intentaron comunicarse desde sus propios teléfonos y fueron bloqueados uno por uno.
La reacción de la bailarina fue realizar la denuncia formal ante la división de Delitos Económicos de la policía de Entre Ríos. “Este tipo de estafas suelen no tener posibilidades de reintegro de nada, así que me encantaría que encuentren a la persona -o personas- que están haciendo esto”, expresó a este diario.
Impotencia
En el otro extremo de la estafa se encuentra Carlos Lembi, propietario del tradicional local tresarroyense. Rápidamente le explicó a La Voz del Pueblo que la situación no es nueva. “Esto viene de hace rato. Ya hemos denunciado la página, pero no nos dan bolilla”, expresó en tono de resignación.
Los estafadores utilizan no solo el nombre comercial de "Casa Evaristo", sino también fotos reales del negocio y del frente del comercio en Tres Arroyos para montar perfiles falsos en plataformas digitales.
Incluso el sitio web falso mantiene colgado un reportaje audiovisual real que le realizaron a Lembi cuando el negocio estaba en actividad, utilizándolo como gancho para legitimar la página y poder engañar más fácilmente a los usuarios.
Contó que desde hace "dos o tres meses” recibe avisos, advertencias y consultas de personas que logran ubicarlo para contarles lo que pasa. Los estafadores, según dijo, llegan a emitir comprobantes falsos de despacho para ganar tiempo antes de desaparecer.
A pesar de los intentos de su hijo por dar de baja la página falsa y retirar el perfil de Instagram de las redes, los canales truchos siguen operando impunemente. “No sabés qué hacer”, lamentó Lembi, quien accedió a visibilizar públicamente el caso para evitar que otras personas continúen cayendo como víctimas de esta modalidad delictiva.
Desprotección digital
Este caso expone un modo de delinquir que es recurrente y tiene que ver con la suplantación de identidad de marcas. Ante la falta de mecanismos rápidos de verificación en redes sociales y la lentitud de las plataformas para retirar los perfiles denunciados; hacer visible el problema, la prevención pública y los alertas comunitarios resultan ser las herramientas -a mano- para que la comunidad se defienda de las estafas virtuales.
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