Una tragedia reactivó el reclamo de la autovía en la ruta 88
La muerte de Anita, jugadora de vóley de 15 años, y de un remisero tras un choque frontal, le dio un fuerte impulso a la demanda. La madre de la adolescente le entregó un petitorio a la Provincia
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La conmoción envuelve al distrito de Necochea y la región tras el trágico accidente ocurrido a la altura del kilómetro 55 de la ruta provincial 88, en las cercanías del paraje San José. El choque frontal el domingo 12 de julio entre un remís Fiat Siena y un camión frigorífico se cobró en el acto la vida del conductor del vehículo menor, Santiago Juan Manuel Irigoyen de 58 años, y días después -el jueves 16- falleció la pasajera, Ana Peralta Rondanina, una adolescente de apenas 15 años.
"Anita", jugadora del club marplatense Once Unidos, regresaba a su ciudad tras disputar un torneo de vóley en Necochea. Luego de batallar en el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) de Mar del Plata con graves traumatismos, un fuerte golpe en la cabeza y neumotórax, finalmente perdió la vida, dejando a la comunidad deportiva y a la sociedad entera sumidas en una profunda tristeza.
La lucha de una madre
Lejos de quedarse paralizada por la tragedia, la madre de la joven, Andrea Rondanina, decidió transformar su dolor en una causa que une a todos los distritos de la zona. Bajo el lema "Por Anita. Por todos. Autovía 88 para la vida", impulsó una campaña para exigir la construcción de la doble vía y le entregó un petitorio en mano al ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis.
"Esto no me va a devolver a mi hija, pero va a ser por el bien de todos. La negligencia es verdad, pero esto va a minimizar el riesgo", expresó la madre, quien logró el compromiso oficial de iniciar una consultoría para reunir y actualizar los estudios previos del proyecto. "No me sirve quedarme en el dolor y en el odio. Creo en el poder del amor y siento que su luz ha llegado a todos lados", agregó con una entereza admirable.
Una trampa mortal
La dolorosa pérdida de la adolescente y el trabajador del volante volvió a poner sobre la mesa los innegables peligros de un trazado que ha quedado obsoleto para los tiempos que corren. Según relevamientos, en los últimos 58 años esta ruta se ha cobrado nada menos que 126 vidas.
Las causas estructurales de esta siniestralidad son evidentes: la ruta mantiene la única calzada de doble sentido con la que fue construida en el año 1943. Si bien a principios de los años 60 fue ensanchada a sus actuales 6,70 metros, hoy resulta una cinta asfáltica extremadamente angosta. La separación entre dos camiones de gran porte que se cruzan es mínima, dejando un margen de error casi nulo ante cualquier eventualidad.
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Tránsito colapsado
A las falencias de infraestructura se le suma un crecimiento exponencial del volumen vehicular. La ruta 88 es la vía estratégica por la que circula gran parte de la producción agrícola de la región costera hacia Puerto Quequén, además de concentrar el tránsito constante de quienes viajan por estudio, salud o trabajo, un caudal que estalla durante la temporada de verano por el turismo.
Si bien las condiciones de la cinta asfáltica y la señalización son en general aceptables tras las últimas obras de repavimentación en el gobierno de María Eugenia Vidal y mantenimiento, la imprudencia humana suele ser el detonante fatal en una ruta que no perdona. Más allá de que hay baches en algunos sectores y ondulaciones que deben ser reparados.
La negligencia y la violación sistemática a la prohibición de sobrepaso -ignorando las dobles líneas amarillas en sectores no permitidos- son los factores que, combinados con lo angosto del trazado, siguen desencadenando tragedias irreparables. (Con información de Ecos Diarios, Estación k2 e Infobae).

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