“Una profesión que abre caminos hermosos”
María Florencia Pereyra hizo referencia a su labor en el Día del Enfermero. Con su familia en marzo abrió Casa Mayor, una residencia para adultos mayores. Destacó que esta fecha especial “me conecta con mi vocación” y que la falta de reconocimiento “es uno de los desafíos más grandes” que afronta hoy la enfermería
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Cada 21 de noviembre se celebra en nuestro país el Día del Enfermero. La elección de la fecha hace honor a la fundación de la Federación de Asociaciones de Profesionales Católicos de Enfermería, primer organismo en Argentina en nuclear a los colaboradores de esta especialidad que fue inaugurado en 1935.
En Tres Arroyos, María Florencia Pereyra (33) es quien tiene a su cargo Casa Mayor, una nueva residencia para adultos mayores que se ubica en calle La Plata 860, espacio que abrió sus puertas en marzo de este año y que en la actualidad alberga a 11 residentes.
En el Día del Enfermero, la profesional de la salud contó cómo fueron sus primeros pasos y cómo es su presente en el emprendimiento familiar que coordina, con vocación y pasión por la profesión que eligió para su vida.
Al respecto, explicó que “este proyecto familiar surgió porque observé la necesidad de que haya un lugar para adultos mayores. Si bien yo tenía un consultorio de enfermería para hacer prestaciones particulares, sentí que faltaba un espacio en la ciudad que se acerque más a la familia, a lo emocional y a lo humano. Mucha gente me lo planteó en su momento, por eso decidí ir para adelante. Acá trabajo con mi madre, mi esposo, mi hermana, una enfermera más y una cuidadora”.
Y agregó que “tenemos gran acercamiento con las familias de nuestros abuelos y con el adulto mayor, un factor clave. Es un proyecto que yo quise encarar tal cual como lo estoy llevando a cabo, entendí que faltaba un lugar que brinde un servicio bien familiar. Alquilo la casa, los abuelos y sus familias están muy conformes y contentos con la atención que damos. Contenta por lo que pudimos lograr”.
Celebró que la labor diaria que allí emplea, junto a otras 6 personas, va de a poco dando sus frutos. “El trabajo que hacemos se va notando en los abuelos por su recuperación, dependiendo de cada caso en particular. Hoy son 11 abuelos viviendo, tenemos habitaciones individuales y compartidas y un espacio para las abuelas también. Somos una gran familia”, sostuvo con alegría.
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Un antes y un después
Al ser consultada por los motivos que la llevaron a elegir el camino de la enfermería, Pereyra expresó que “siempre me preocupé por el prójimo. Cuando mi esposo se enfermó de megacolon (éramos novios), tuve que encargarme de muchos cuidados, ahí inicié mi recorrido. Su mamá era enfermera, fue profesora mía y colega. Estudié en el CRESTA la Tecnicatura en Enfermería. Una hermosa carrera”.
Trabajó anteriormente, y durante más de 6 años en el Hospital Pirovano, lugar al que siempre llevará en su corazón. “Me fui sumamente agradecida, al igual que cuando terminé mis estudios en CRESTA. Descubrí que es lo mío, lo que amo hacer. La enfermería en una actividad bastante sacrificada dentro del sistema de salud. Tras abrir un consultorio, nació el proyecto de tener una residencia de adultos mayores. Todos los conocimientos que adquirí en mi formación y experiencia, los aplico acá día a día”, indicó.
Gran parte de la jornada la pasa allí, en compañía de los abuelos que cuida, a los cuales definió como “parte de mi familia. Vivo a 4 cuadras de este lugar, los familiares de los residentes vienen por la tarde a visitarlos. El clima es armonioso, los abuelos miran los partidos de fútbol, juegan y hacen actividades también con una fonoaudióloga”.
En Casa Mayor, mencionó que vive una abuela que tiene 100 años. “Los cumplió acá, llegó en cama ortopédica desde Oriente, sus hijos vienen a verla siempre, tuvo una gran recuperación. El resto tiene entre 80 y 100, aunque tengo una persona de 65 años con Alzheimer que me ayuda en la huerta y a cocinar galletitas”, añadió.
“Valorar más nuestro rol”
Reconoció que “la falta de reconocimiento es uno de los desafíos más grandes que afronta hoy la profesión. La enfermería sostiene todo el sistema de salud, desde la parte técnica hasta la emocional, una labor que, muchas veces, no se ve. Es importante valorar más nuestro rol, las responsabilidades y el impacto real que tenemos en la vida de las personas”.
El Día del Enfermero dijo que representa una fecha más que especial “porque me conecta con mi vocación, con cada aprendizaje y con cada persona que cuidé y cuido. También me hace pensar en mis colegas, en su esfuerzo silencioso y en la entrega diaria. Es una jornada para celebrar lo que somos: profesionales que trabajan con ciencia, pero también con corazón”.
Antes del cierre, María Florencia Pereyra dejó un mensaje final a quienes recién empiezan…“Les digo que esta es una profesión que abre caminos hermosos, que no se olviden nunca de que somos parte fundamental de la vida de alguien. Y a la comunidad, gracias por confiar en nosotros. Hoy puedo decir, con total sinceridad, que soy muy feliz siendo enfermera y acompañando a los adultos mayores desde un lugar tan especial”.

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