La presentación se llevó a cabo en la Biblioteca Houssay. El autor expresó que “la idea es dejar las cosas escritas para que los demás tengan una referencia”
El último sábado en la Biblioteca Bernardo Houssay, Agustín Tomás Massigoge presentó su libro “Historias y recuerdos de Claromecó y su gente”, el que surgió a raíz de la inquietud de la comisión directiva del Museo Aníbal Paz, con motivo del arribo de los 100 años de fundación de Claromecó.
Para la elaboración del libro utilizó -en su mayor parte- los archivos personales de Fermín José Massigoge, Hugo Cortés y del mencionado Museo. La venta es a total beneficio de esta entidad.
La obra recorre los orígenes de Claromecó y Dunamar; la organización social y política del pueblo, con un recorrido por cada una de las instituciones; naufragios y varaduras; entre otros temas; y también dedica un capítulo a las “Historias dentro de la historia” como, por ejemplo, la caída de un hidroavión. A su vez, todo está ilustrado con fotos.
En diálogo con La Voz del Pueblo dijo “Escribí dos libros anteriores que son de carácter familiar, son muy íntimos, hechos para ellos, tenía que dejarles a mis descendientes de donde salimos nosotros, pero éste es distinto, cuenta la historia de un lugar que es mi lugar, digamos. Me llevó ocho años escribirlo”.
Remarcó “la idea era que el libro estuviera para el centenario de Claromecó, pero entre mis demoras y la pandemia de Covid no se pudo hacer”.
En tal sentido, agregó: “No soy un escritor, yo me siento un escribidor, recuerdo cosas, y a lo que leo -como lo que leí para esto- le puedo agregar aportes personales, cuando vos escribís de algo que conocés y querés las ideas salen solas”.
En lo que respecta a cómo estructuró el libro, dijo “pensando y preguntándome cómo era esto antes de ser Claromecó, había indios, porqué vivían acá, qué recursos encontraban, quienes fueron los primeros blancos que vinieron”.
Luego añadió: “el primer blanco fue un Jesuita que vino de Mar Chiquita, de la reducción de Mar del Plata, vino con una tropa, con carros y caballos, pensaban llegar hasta Bahía, pero los abandonaron los guías porque ellos se metían en territorio más hostiles, y un día se fueron los guías, que eran otros indios. Pero la primera referencia escrita la deja el jesuita, él le pone Río de la Ascensión”.
Por otro lado, destacó: “Los inmigrantes vinieron a trabajar, con espíritu de colaboración, de agradecimiento, de devolución por lo que habían recibido. Y la idea es dejar las cosas escritas para que los demás tengan una referencia”.
En cuanto a cómo ve Claromecó hoy, dijo “grande, muy grande”, y agregó: “En el pueblo hubo dos cambios importantes, que están en el libro, uno fue en 1945 con el remate de tierras que compró mucha gente de Buenos Aires. Se creó una simbiosis entre ellos y la gente de acá, en esa época veraneo eran los tres meses. Otro, fue la construcción de la ruta en los setenta”.
Para los interesados en conocer más sobre la historia de Claromecó, un ejemplar se encuentra disponible en la Biblioteca, o se lo puede encontrar para su venta en el Museo de la localidad.

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