Un emprendimiento amasado desde hace dos décadas
El camino transitado por Mauricio Navarro en la gastronomía chavense, con Don Félix, permitió que sus productos lleguen a las mesas de las familias del distrito y también de la zona. En una charla con La Voz del Pueblo contó cómo transita la experiencia en una economía difícil
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En una esquina que alguna vez lució una joyería, hoy se crea alimento. Mauricio Navarro es un referente del rubro gastronómico en Adolfo Gonzales Chaves que cumple 20 años de trayectoria marcada por la voluntad de reinventarse frente a los vaivenes políticos y económicos del país.
La aventura comenzó en el año 2005. Fue con la “Vinoteca”, donde Navarro dio sus primeros pasos en la vida comercial chavense, en la esquina donde supo funcionar la fiambrería de “Cachito Codagnone” -un clásico local- que le permitió sumar tablas de picadas, una propuesta novedosa para la época.
Sin embargo el verdadero salto ocurrió con el traslado a la emblemática esquina de San Martín y Sarmiento, donde anteriormente funcionaba la joyería Santini.
“Ahí fue como que explotó”, recordó Mauricio al evocar el momento en que las pizzas y empanadas pasaron a ser el corazón del negocio bajo del nombre de Don Félix.
Hoy el enfoque cambió significativamente. Ya no se trata solo de la venta individual en el mostrador; el fuerte actual es la fabricación mayorista de pizzas y tartas.
Con logística propia y un sistema de frío, sus productos llegan a San Cayetano, De La Garma, Tres Arroyos y Benito Juárez, consolidando su presencia en toda la zona.
A la inflación, volumen
Sostener un negocio durante dos décadas en Argentina requiere de decisión, determinación y astucia financiera. Navarro lo entendió con el paso del tiempo y es por eso vio que la clave está en comprar insumos directos de fábrica.
Al comprar muzzarella, aceitunas y salsa de tomate en grandes cantidades y directamente en el lugar de elaboración, consigue amortiguar el impacto de los costos y mantener precios competitivos.
“Nuestro pensamiento fue siempre elaborar y vender en cantidad a menor ganancia”, explicó.
Esta política de volumen es lo que les permite sostenerse tiempos donde la venta puede verse “frenada” por el contexto económico actual.
A pesar del deseo de expandirse y montar una fábrica con mayor capacidad de producción con más personal, la cautela y la desconfianza se imponen ante la disyuntiva entre apostar al crecimiento o frenar. La inestabilidad es una constante en el día a día del país, desde hace muchos años.
Pulso de la localidad
La dinámica de consumo en Chaves tiene sus particularidades estacionales. Navarro observa un equilibrio curioso a lo largo del año.
Durante el verano cuando muchos vecinos se van de vacaciones, surge un fenómeno interesante porque la gente “se lleva” sus pizzas (a veces entre 10 y 20 unidades) “para abaratar” costos en sus días de descanso.
Poco después “el regreso de los estudiantes” desde las grandes ciudades -a la localidad- vuelve a dinamizar el consumo interno, manteniendo la estructura funcionando en pleno invierno.
A pesar de los desafíos y de un escenario donde la inflación obliga a mirar cada compra con lupa, Mauricio Navarro sigue adelante apoyado en dos décadas de experiencia, que no es poco.

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