Tras la operación en El Cruce, Mayra cumplió el sueño de jugar al fútbol
Con sus hermanas y otras chicas armaron un equipo de fútbol al que llamaron Guerreras
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Por Alejandro Vis
Mayra Arance, hasta hace pocos meses, no podía siquiera barrer en su casa o jugar con sus hijos. Cualquier movimiento la cansaba. Había sido operada a los cinco años de edad en el Hospital Garrahan, donde diagnosticaron una malformación cardíaca congénita que se llama Tetralogía de Fallot. Pero requería una nueva intervención, ya en su edad adulta.
Le practicaron una cirugía en el Hospital El Cruce, el pasado 28 de noviembre, día en que ingresó al quirófano “cantando una alabanza cristiana”. Es una cirugía que se iba a concretar años antes, la pandemia de Covid obligó a cambiar los tiempos. Debió esperar, tener paciencia, fortalecer su esperanza.
Esta experiencia fue descripta en nuestra edición del domingo 22 de diciembre de 2024. Mayra dijo, por entonces, que Dios hizo un milagro con su salud y que soñaba con jugar al fútbol. Cuando los médicos la autorizaron, el anhelo se hizo realidad: formaron el equipo denominado Guerreras, con sus hermanas, amigas y otras chicas. Son 21 integrantes, realizaron las camisetas y pantalones con el apoyo de Cordic Tres Arroyos (Consejo de Recuperación del Incapacitado Cardíaco).
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Mayra utiliza el número 28, por el día que significó el punto de partida de su recuperación. En la parte inferior del dorso de la camiseta, se puede leer: “MAY.EYD”, las tres primeras letras de su nombre y las iniciales de sus hijos Esteban, de 14 años; Yessica, quien tiene 12; y David, de 8. Su esposo Elías Doufour es el director técnico de Guerreras.
Conversó con La Voz del Pueblo junto a Mónica Ramos, presidenta de Cordic Tres Arroyos, y Lidia Fersen, secretaria de la entidad.
Una vida nueva
La última vez que Mayra había jugado a la pelota era muy chica. Ocurrió en la escuela primaria, después se lo impidió su afección de salud. “La verdad, es mágico lo que me está pasando”, expresa con alegría.
Entiende que en el Hospital El Cruce ocurrió un milagro y reitera lo que contó a La Voz del Pueblo días después de la cirugía: “Me operaban de una válvula pulmonar, cuando abrieron, vieron que no estaba, ya no existía. Y había otra válvula rota. Me hicieron varios eco doppler en la etapa previa, pero nunca pensaron que iban a encontrarse ante esta situación. La tarea abarcó, por esta razón, dos válvulas en vez de una”. Hace referencia a las palabras de un médico, que “no podía creer como mi cuerpo estaba funcionando, era como un auto sin motor”.
Concurrió durante tres meses a los controles en El Cruce, hasta que “indicaron que ya me veían bien. Que empezara a retomar las actividades y que siguiera controlándome en Tres Arroyos”. Aún no obtuvo el alta definitiva, en el centro de salud de alta complejidad ubicado en Florencio Varela.
Desde que tuvo su primer hijo, a los 16 años de edad, recibió atención médica del doctor Guillermo Federico Lopez Soutric, se siente muy agradecida porque “está pendiente, se ha preocupado” y nunca quiso cobrarle. Como él ya no se desempeña en el Hospital Pirovano, intervino la doctora Claudia Mortati, quien también “se portó muy bien conmigo”.
Mónica Ramos explica que “para ser derivado a El Cruce, tenes que atenderte en un centro de salud público. Por esta razón, es atendida por Claudia Mortati y se comunica con sus colegas para hacer la evaluación. Hay que destacar también al Hospital de Tres Arroyos”.
Define a El Cruce como “maravilloso” y agrega con énfasis: “Hay que estar orgullosos de lo que tenemos en Argentina”.
Como ejemplo, menciona que “en Cordic compramos medicamentos solamente cuando el Hospital Pirovano no tiene. En todo el resto de los casos, a los enfermos que nosotros ayudamos, el Hospital les provee”.
Mayra ya no necesita medicamentos. En diciembre, en la anterior entrevista de La Voz del Pueblo, solamente podía mover los brazos. Actualmente realiza “actividad física normal. Ahora lo veo como si hubiera sido así toda la vida -afirma sonriendo-. Lo único que no puedo es hacer fuerza”.
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En la cancha
Su hermana Marina la invitó a formar parte de un equipo. Aceptó, pero luego pensaron en armar “uno nuevo entre nosotras, junto a amigas y conocidas”. Mayra integra una familia numerosa: “Somos quince hermanos en total. Cinco participamos en este grupo de fútbol: Marina, Bárbara, Andrea, Viviana y yo”.
Decidieron llamarlo Guerreras “por el caso mío y porque creo que todas en su casa, en su vida, pelean por algo”. La idea inicial fue “compartir un ratito de recreo, un tiempo libre, y se terminó formando un plantel. Somos 21 chicas de edades muy diversas, desde 15 años hasta más de 50”.
La función que cumple es defensora. “Probé todos los puestos, me gusta estar defendiendo a mi equipo”, sostiene. Además agradece el apoyo de su esposo como director técnico, teniendo en cuenta que “desde la escuela yo no jugaba, al empezar de nuevo no sabía cómo tocar una pelota”.
Entrenan dos veces por semana en una canchita ubicada en el barrio Olimpo. Jugaron varios amistosos, están invictas y hoy iban a participar por primera vez de un torneo, que debido a la lluvia fue reprogramado para el domingo 2 de noviembre.
En forma reciente, recibieron la indumentaria. En el centro de la camiseta se puede apreciar en letras rojas las palabras “Cordic Tres Arroyos, Betolaza 351”, con una imagen que lo identifica.
En este sentido, Mónica Ramos relata que “ella preguntó si conocíamos a alguien que pudiera ser sponsor. Enseguida le respondimos, ponenos a nosotras. Estamos muy bien representados por las Guerreras”.
Como una hija
Mayra no estuvo y no está sola. Al momento de la operación, la acompañaban su esposo y su madre Verónica Rodríguez. Y en Tres Arroyos, muchas personas oraban y expresaban el deseo de que superara las dificultades en su salud.
“Para nosotros fue una emoción muy grande que se pudiera operar, porque la luchábamos todos los años pidiendo turno y no había caso”, subraya Mónica Ramos.
En Cordic “rogábamos que todo saliera bien. Los tres chiquitos estaban con una de sus hermanas, esperando. Dios puso sus manos sobre ella”.
Cada día 28, Mayra publica en Facebook un agradecimiento por la oportunidad de volver a vivir. “La vimos a ella que no podía hacer nada y de repente, los médicos además se encontraron con otro problema más grande. Que hoy esté jugando así al fútbol es milagroso”, reitera.
Desde hace aproximadamente nueve años, Cordic brinda ayuda a la familia “con la caja de mercadería por mes, las becas escolares, la calefacción en invierno y los viajes para su salud. Les hicimos arreglos en la casa”.
Conocen a todos los integrantes y en el caso de David, el más pequeño, “desde que se encontraba en su pancita. Mayra es muy fuerte, es como una hija para nosotros”.
Ángeles
Le brillan los ojos a Mayra. Dice, conmovida, que “las personas de Cordic son ángeles de Dios puestos en la tierra, para ayudar a gente como yo”.
A quienes lean su historia, les pide que “jamás pierdan las ganas de luchar, tener fe y seguir porque solo Dios tiene el control. Gracias a todos los que oraron ese día por mí”.
Disfruta plenamente como mamá. “Ahora juego con mis hijos, algo que no podía”, valora. Se emociona cuando habla de la recuperación y lo que implica, porque “compartimos mucho más, nos divertimos con la pelota o de otras maneras. Tiene un valor enorme”.
Se ocupa con dedicación de sus chicos. Esteban y Yessica son alumnos de la Escuela Secundaria 4, mientras que David concurre a la Escuela Primaria 3, en el edificio de avenida Rivadavia 512.
La parte final del testimonio, es para los suyos, su hogar. “Quiero demostrarles a mis hijos que, por el amor que les tengo a ellos, le metí mucha fuerza. Son mi sostén. Y mi marido Elías jamás se rindió, estuvo a mi lado siempre”, concluye.
“Nos llena de gratitud”
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La presidenta de Cordic Tres Arroyos, Mónica Ramos, y la secretaria Lidia Fersen, relatan que “a veces viene gente que no conocemos. Y dicen Cordic ayudó a mi papá, a mi hermana, estoy agradecida de toda la vida”. Cuando esto sucede, recurren a “personas que participan desde antes que nosotras, para ver si se acuerdan. Una de las integrantes, Ana Zubiri, está desde los inicios de la institución”.
El 24 de agosto pasado realizaron el almuerzo por el 60º aniversario, mientras que el 1º noviembre van a concretar una cena de fin de año. “Nos fue bien, la gente estaba contenta. Entonces decidimos hacer una cena, el servicio gastronómico será de Horacio Ramón, de La Bruja, y amenizará Carmen Menna. Una comida muy rica y un brindis, para pasar un lindo momento y agradecer a la gente que nos ayuda”, señala Mónica Ramos.
Cordic abre sus puertas los lunes, miércoles y viernes de 9.30 a 11.30, en la sede ubicada en Betolaza 351. Allí una vez por mes se desarrolla la feria de ropa, salen a la venta muchas prendas que están prolijamente clasificadas. Cuentan además con la rifa anual, denominada “La Vidriera Mágica”, que “son diez premios. Se cobra 5000 pesos por única vez”. Lidia Fersen agrega que “personas a las que damos apoyo se llevan un talonario y venden, para colaborar”.
Especialmente hay un motivo de satisfacción. Subrayan que “nos llena de gratitud que nunca viene gente a decir nos fue mal con Cordic. Todos agradecen o donan ropa u otros elementos, porque un familiar recibió acompañamiento”.
Consideran muy importante que si un enfermo cardíaco requiere de Cordic “se acerque. Hay gente que no nos conocía, al visibilizarse el caso de Mayra en diciembre del año pasado, empezaron a venir y realmente necesitan de nuestra intervención. Ayudamos a quien no tiene recursos y carece de mutual”.
Alabanza
Mayra cuenta que ingresó al quirófano cantando el tema “Dios sabe lo que hace”. Parte de la letra indica: “Dios sabe lo que hace, El conoce los tiempos, no pierdas la esperanza, El está en control”. |

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