“Si volviera a nacer elegiría ser productor agropecuario otra vez”
Oscar Gustavo Erpelding fue distinguido como Agricultor Pionero en el marco de la Fiesta Provincial de Trigo y en una linda charla repasó su vida hecha a campo
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/eldeperling_ap.jpg)
Desde la tranquilidad de su casa de Copetonas, y todavía con la emoción a flor de piel por haber sido distinguido como el Agricultor Pionero en esta nueva edición de la Fiesta Provincial del Trigo, Oscar Gustavo Erpelding repasa con muy buena onda y sencillez lo que ha sido su vida como productor agropecuario. Esa vida “hecha a campo” que lo marcó desde que tiene uso de razón y que no duda, volvería a elegir.
“Si volviera a nacer elegiría ser productor agropecuario otra vez”, dice con contundencia, sentado junto a Nélida, su compañera con la que comparten los días desde hace más de 60 años, y junto a la que construyó una linda familia y tuvieron a Norman y Silvia.
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/eldeperling_mas.jpeg)
Pese a su pasión productiva, Oscar admite que no va muy seguido al campo. “Cuando yo quedé a cargo no me gustaba que mi papá viniera, así que supongo que a Norman tampoco le debe gustar que yo vaya. Así que me quedó en el pueblo, tranquilo, feliz y entre amigos”, explica.
Y ese es un buen puntapié para empezar a desandar su historia. Porque su hijo Norman, y su nieto Matías, son quienes están a cargo de Santa María, el campo ubicado a 12 kilómetros al noreste de Copetonas. Ese que compró el bisabuelo de Oscar en 1889 -le puso el nombre porque así se llamaba su esposa-, cuando llegó de Luxemburgo y por el que pasaron el sacrificio y el esfuerzo también de su abuelo y de su padre.
“Yo empecé a trabajar en firme en la década del 60. Pero al campo fui toda la vida. He visto hacer los trabajos con caballos. Nosotros fuimos unos de los primeros en tener tractor, de los que tenían ruedas de uñas”, recuerda Oscar, que hoy tiene 86 años.
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/oscar_y_norman.jpeg)
Como ocurría en la mayoría de las familias, tras varios años de compartir las labores son Pedro, su padre, llegó el momento que Oscar tomó solo las riendas de Santa María. “Hasta ese momento hacíamos fundamentalmente trigo y avena. No había cultivos de gruesa todavía”, cuenta.
Y a su manera, Oscar empezó a hacer su revolución. “Yo traje hacienda, y según la época compraba invernada y la engordaba, o hacía cría, recría y engorde. Como hace ahora Norman”.
Con orgullo cuenta, en lo que tiene que ver con la agricultura, “fuimos los primeros o segundos en sembrar girasol en esta zona, en el inicio de los 70. Y me fue muy bien a mí con el girasol. Esa primera campaña tuvimos una muy buena cosecha”.
Y si de evolucionar y probar novedades se trata, a Oscar también hay que anotarle en ser uno de los primeros de la zona en adoptar la mínima labranza, en los amaneceres de la siembra directa.
“Gracias a la mínima labranza primero, y a la labranza cero después, yo solucioné un gran problema que tenía. Porque mi campo es muy liviano. Muy buena tierra, pero voladora. Entonces había que saberlo trabajar, así y todo se nos volaba igual. Fuimos con un grupo de chacareros a Maracó, La Pampa, a ver cómo trabajaban sin labranza, y después lo aplicamos acá”, dice el productor que fue socio de la Cooperativa de Copetonas hasta que la crisis de fines de los 90 se le llevó puesta y se pasó a la Agraria, de hecho, Norman desde hace años forma parte del Consejo de Administración.
En su última etapa como chacarero, Oscar ya trabajando junto a Norman, hacía trigo, avena y cebada en fina; girasol, soja y maíz en gruesa. “Hoy se sigue igual, lo único que en gruesa lo que más hacemos es maíz”, cuenta.
Dice hacemos, aunque aclara que él ya no pisa los lotes: “Están Norman y mi nieto Matías, que hace de todo, y le mete mano a los fierros también. Menos cosechadora, que contratamos de afuera, el resto lo hacen ellos con máquinas propias. Y mi nieta Brenda es la que lleva la contabilidad, detalla. Todo queda en familia.
“La verdad que recibir esta distinción me tomó de sorpresa. Es una satisfacción y un orgullo que me hayan elegido. No me lo esperaba, pero bienvenido sea”, suelta con emoción en la despedida.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión