Sesenta años aprendiendo todos los días en la farmacia
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De limpiar los pisos a ser dueño de droguerías. La Voz del Pueblo repasó la trayectoria de Raúl Horacio Martínez, un histórico propietario y trabajador chavense
Raúl Horacio Martínez vecino de nuestra ciudad llegó a sus 60 años de trabajo en el rubro de farmacia, en el que comenzó como cadete de una tradicional farmacia chavense, luego pasó a otra de la que hoy es socio.
“Ha pasado casi una vida, comencé a trabajar en el año 1964, con 15 años, en la farmacia Pasteur cuando era dirigida por Reymundo De Francesco. Comencé como cadete, como se hacía antes. Para llegar a atender el mostrador había que pasar por unas cuantas etapas”, comentó al comenzar a describir cómo fue el proceso por el que ingresó al rubro.
“Comencé como cadete, como se hacía antes. Para llegar a atender el mostrador había que pasar por unas cuantas etapas”, contó Martínez que hoy es socio de varias farmacias
Recordó que en aquellos tiempos se comenzaba lavando pisos, vidrios, frascos, y que después se podía avanzar hasta poder llegar a la atención del público habiendo adquirido cierta experiencia.
Contó que De Francesco era muy abierto y que “enseñaba mucho para que uno vaya conociendo”. Fue así como incluso aprendió a hacer preparados.
Fue de ese modo cómo aprendió a trabajar en una farmacia, en una experiencia que se extendió por once años. “Luego me vine a lo que es ahora Farmacia Bono, que por ese entonces era Ferrari”, dijo. Recordó que uno de los propietarios era Pedro Ferrari su actual socio junto a Darío Ferraro.
“Ahí estoy desde ese entonces. Comencé como empleado con un director técnico que era una farmacéutica de Tres Arroyos, y de apellido Bono, de ahí el nombre de la farmacia”, apuntó Martínez.
Comentó además que por esos años no se le podía poner nombre de fantasía a una farmacia, y además apuntó que sumaron a la sociedad a la farmacia Elicagaray que antiguamente se llamó Parodi.
“Todo es tiempo, uno se acostumbra porque conoce los nombres de los medicamentos. Con las tres o cuatro letras que escribe el médico ya uno sabe lo que es”, dijo al explicar cómo logró entender las letras de las recetas
Un punto aparte resultó consultarlo por cómo logran entender las letras de las recetas médicas. “Todo es tiempo, uno se acostumbra porque conoce los nombres de los medicamentos. Con las tres o cuatro letras que escribe el médico ya uno sabe lo que es. También por los miligramos o por cantidad de pastillas, en definitiva eso lo hace el estar tanto tiempo en este trabajo donde se va conociendo la letra de los médicos, de todas formas en mi caso siempre respaldado por un farmacéutico al cual se consulta ante cualquier duda”, explicó Martínez.
Sus seis décadas de experiencia también hace que recuerde muchas anécdotas y también que conserve clientes de la primera farmacia en la que trabajó. “Me acuerdo de algunos medicamentos que ellos adquirían por esa época que ya no existen más y –lógicamente- surgen recuerdos, realmente con los clientes de siempre se hace como una familia”, sostuvo.
Pero de manera especial, Martínez, valoró haber tenido siempre detrás suyo a profesionales que le enseñaron a trabajar. “Desde De Francesco con quien tuve mis primeros pasos en esta actividad, cuando salí ya sabía varias cosas que luego fui agregando con el correr del tiempo con los distintos farmacéuticos que tuve como directores técnicos, como con Susana Cervini que ahora tiene farmacia en Tres Arroyos, Maldonado y Darío Ferraro”, dijo al enumerar la suma de experiencia acumulada.
También consideró a Jorge Carafini con quien comenzó en Farmacia Elicagaray, Lisardo Hernández que ahora tiene farmacia en General Pico, Julia Trobateli de Bahía Blanca y actualmente con el chavense Marcos Pedersen; “con todos ellos siempre fui aprendiendo y lo sigo haciendo”, dijo al finalizar.
