Retiro: la terminal que conecta a la Argentina entera
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El nombre Retiro le debe poco a los micros y todo a un gobernador colonial. En 1692, Agustín de Robles construyó su quinta de veraneo en la zona y la llamó "El Retiro". Robles volvió a España, la quinta se alquiló y el barrio heredó un nombre que hoy asociamos con otra cosa: la terminal de ómnibus más transitada del país. Hoy, podés buscar pasajes a Buenos Aires y elegir entre más de cien empresas que operan desde esas 75 dársenas.
La Terminal de Ómnibus de Retiro se inauguró el 1 de mayo de 1983 con 58 empresas de transporte. Fue diseñada por los arquitectos Fernando Serra, Jorge Valera y Raúl Petrucci, que ganaron el concurso convocado en 1980 por la municipalidad porteña. Hasta ese momento, cada empresa de larga distancia salía desde su propia parada en distintos puntos de la ciudad, lo que generaba un caos de tránsito que Buenos Aires ya no podía absorber.
Lo que cambió todo fue la clausura del sistema ferroviario de larga distancia entre 1991 y 1993. Trenes como el Rayo de Sol a Córdoba, El Aconcagua a Mendoza y el Expreso Buenos Aires-Tucumán dejaron de funcionar el 10 de marzo de 1993.
El micro absorbió esa demanda casi de un día para el otro. La terminal, pensada para 58 empresas, pasó a alojar más de cien. En 1995 tuvieron que remodelar y construir un nuevo acceso curvo y cubierto desde la Avenida Ramos Mejía. En temporada alta, pasan por Retiro unos 2000 micros diarios y más de 40 mil personas en una sola jornada.
El edificio tiene casi 400 metros de largo, tres niveles y cinco núcleos de acceso lateral. Las boleterías ocupan el nivel superior, ordenadas por zona geográfica: al entrar por la puerta principal están los destinos del sur; después Cuyo y el noroeste; en el medio, el centro y el noreste; y al fondo, la costa atlántica. Es un sistema que tiene su lógica, aunque cualquiera que haya caminado ese pasillo interminable con una valija sabe que la lógica y la comodidad no siempre van de la mano.
Desde Retiro salen micros a Río Gallegos, a Jujuy, a Bariloche, a la costa. También hay servicios internacionales regulares a Montevideo, Santiago de Chile, Asunción, São Paulo, Lima. Y cada dos semanas, según registros no del todo confirmados, llega un ómnibus que sale de Bogotá con paradas en Quito y Lima: seis días de viaje hasta Buenos Aires.
La terminal funciona como lo que es: el nodo que conecta a la Argentina consigo misma. Antes de que existiera, viajar en micro desde Buenos Aires era una aventura logística. Hoy, a más de cuarenta años de su inauguración, sigue siendo el punto de partida y de llegada de millones de viajes por año. Y el barrio que le prestó el nombre sigue sin tener nada que ver con retirarse: es, por el contrario, el lugar donde todo empieza.

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