Raíces vivas: La Sociedad Libanesa reconstruye su historia
Con la propuesta "Historias Libanesas que Cruzaron el Mar", la centenaria entidad busca reconectar con los descendientes de los primeros inmigrantes. El próximo sábado se presentarán los relatos de las familias Chedrese y Moreno. El resurgir de una institución que proyecta obras y reafirma su identidad en Tres Arroyos
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La Sociedad Libanesa de Tres Arroyos transita una etapa de renacimiento. Impulsada por nietos y bisnietos de aquellos primeros inmigrantes que llegaron a la ciudad a principios del siglo XX, la institución busca recuperar su vitalidad y, sobre todo, su memoria. En este marco, este sábado a las 15 horas en su sede de Rivadavia 558, se llevará a cabo el primer encuentro del ciclo "Historias Libanesas que Cruzaron el Mar", con entrada libre y gratuita para toda la comunidad.
Ignacio Hid, presidente de la entidad, y Sonia Lanzone, integrante de la Subcomisión de Cultura, visitaron la redacción de La Voz del Pueblo y detallaron los alcances de esta iniciativa que pretende ser un puente directo con el pasado local. "Hace un par de años que la Sociedad empezó a resurgir. Nos integramos descendientes y empezamos a hacer un revisionismo del archivo. Nos encontramos con apellidos que no sabíamos que habían existido o con el trabajo que nuestra propia familia había hecho en la institución", relató Hid.
El evento del próximo sábado tendrá como protagonistas a las familias Chedrese y Moreno. "Invitamos a familias que deseen contar su historia. En este caso, ambas cuentan con integrantes que han plasmado los relatos de sus ancestros en libros", explicó Lanzone. La jornada no solo incluirá estas presentaciones, sino que estará acompañada por una exposición de objetos históricos traídos desde el Líbano, como documentos, morteros y cubiertos típicos, cedidos en préstamo por distintas familias de la ciudad.
Identidad y memoria colectiva
Desde la Subcomisión de Cultura persiguen un objetivo claro a largo plazo: armar un archivo histórico. Para ello, se encuentran distribuyendo fichas entre los descendientes para recopilar datos precisos sobre la llegada de las familias, sus motivos, oficios y los lugares de asentamiento primarios. "Es muy importante conocer las raíces. Ellos llegaron desconociendo el idioma, que al ser árabe era totalmente difícil y con una escritura diferente, aceptando lo que les quisieran dar", subrayó Lanzone.
Además, la referente cultural recordó el porqué del histórico equívoco al denominar "turcos" a los libaneses: "En la época en que emigraron persistía la dominación del Imperio Otomano. Sus pasaportes eran turcos. Muchos llegaron escapando de la tortura y la hambruna". Esta persecución llevó a un despojo de su esencia y a alteraciones forzadas de sus apellidos originales al ser inscriptos civilmente en el país. "Apuntamos a fortalecer nuestra esencia y sanar de alguna manera ese proceso", agregó.
Una casa de puertas abiertas
Actualmente, la Sociedad Libanesa cuenta con un grupo de trabajo activo de más de 20 personas, distribuidas en subcomisiones de cultura, comunicación, gastronomía e infraestructura. Este último punto representa su principal desafío actual. "Estamos organizando la 'campaña de la chapa' porque nos vamos a meter de lleno en el cambio total del techo del edificio, que tiene más de 300 metros cuadrados. Es una obra muy costosa y lo hacemos todo a pulmón", adelantó el presidente de la entidad.
Para solventar estos gastos y el mantenimiento diario de la sede —que actualmente alberga diversas clases como zumba y taekwondo—, la entidad realiza bingos familiares, ferias gastronómicas y lanzó una campaña de socios. "La cuota es de 4.000 pesos mensuales y se puede abonar por múltiples medios", destacó Hid, celebrando que ya superaron los 50 asociados formalizados en pocos meses.
La regularización administrativa también fue un hito reciente, logrando poner al día la documentación ante Personas Jurídicas e INAES con el respaldo de la cooperativa Gesta. "Volvimos a hacer asambleas y tuvimos una asistencia de más de 40 socios. Claramente vamos por buen camino", concluyó Hid con entusiasmo.
La invitación está hecha: este sábado, el centenario edificio de calle Rivadavia volverá a llenarse de voces para recordar el sacrificio de quienes cruzaron el mar y forjaron una parte fundamental de la identidad tresarroyense.

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