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Celeste Coman y Fernanda Alvarado recordaron los inicios en el barrio Olimpo, la apertura de una sede en el barrio Municipal y el proceso que les permitió llegar a otros lugares. El derecho a jugar es uno de los ejes de esta iniciativa
El programa Puentes en la Infancia cumplió en forma reciente una década, con actividades destinadas a brindar un espacio recreativo para los chicos y generar lazos a partir de la contención y el cuidado.
Celeste Coman indicó que el proyecto “empezó en el año 2015, en ese momento junto a Fernanda Alvarado trabajábamos en el Servicio Local de Protección de Derechos de la Secretaría de Desarrollo Social, que aborda las situaciones de vulneración de derechos”.
Recordó que “desde lo profesional pero también desde lo personal nos aparecía que en Tres Arroyos no había propuestas que tuviesen que ver con conectarnos con la cuestión de la niñez, pero no desde la vulneración de derechos sino desde la prevención, de la promoción, y ahí empezamos a pensar en espacios alternativos más comunitarios donde nosotros conectamos con esas niñeces brindando otras cosas, como garantizar el derecho a jugar”.
Fernanda Alvarado agregó que “a la vez, también teníamos como herramienta el Servicio Local que es un órgano administrativo dentro de la Secretaria de Desarrollo Social para poder enlazar ahí con los niños que ya habían sido evaluados con vulneración de derechos o también prevenir esas situaciones, llegar antes”.
Cuando se pensó en crear la institución, la idea planeada “era que sea alternativo a la educación formal, en ese momento no había en Tres Arroyos propuestas con estos lineamientos, de promoción de derechos enmarcados en la Ley 13.298 (protección y promoción). Lo que hicimos en un principio fue un diagnóstico de situación en los diferentes barrios de dónde venían la mayor cantidad de demandas de intervención. Ya aparecía barrio Ranchos, Ruta 3 Sur y eso lo conectamos con posibles lugares donde pudiésemos habitar y empezar con la propuesta” explicó Coman.
Puentes en la Infancia comenzó en julio de 2015 en Olimpo “los viernes a la tarde, de modo amateur y ad honorem, con otras dos compañeras, proponiendo nosotras talleres de un saber hacer un poco acotado para encontrarnos con las infancias y proponer espacios de juegos” contó Alvarado.
Sobre la forma en que se acercaron los chicos, resaltó Coman que “no tuvimos que hacer mucha convocatoria, fue un poco articular con el CAPS del equipo de residencia que había en ese momento. Hicimos una volanteada un día y el viernes teníamos entre 20 y 30 pibes, de 6 a 12 años. Intentamos que los programas surjan de demandas reales, entonces íbamos sondeando si la propuesta tenía respuesta, y enseguida fue que sí".
Comedores existían en forma previa, con distintas características, “pero espacios que puedan garantizar juegos y apostar al juego como herramienta para conectar con la infancia es Puentes” añadió Coman.
Desde el inicio de esta tarea buscaron “ser respetuosos también de otras expresiones u organizaciones como -por ejemplo- El Parquecito, en barrio Ranchos había un voluntariado con Sergio “Zapatito” Rodríguez. En todos los barrios donde nos hemos ido instalando la idea es conectarnos con los referentes, con esas otras organizaciones para sumar, coordinar que no nos superpongamos”
En 2016 sumaron un equipo de talleristas que trabajaban en la Dirección de Cultura y lo primero que se empezó a dar fue música, arte y cocina. “Siempre buscamos perfiles que tengan un saber hacer pero enfocado en lo comunitario, que es encontrar a las niñeces con toda su conflictividad, con las relaciones adentro de los barrios”, explicó.
Un lugar de referencia
Durante la entrevista, señalaron que “Puentes no es solamente actividades o talleres, sino un espacio de referencia, de cuidado, de acompañamiento. Nosotros a la tarde, si bien brindamos diferentes propuestas para que cada uno vaya viendo que es lo que les gusta hacer, es un espacio para que los chicos transiten, estén y ahí podamos brindarles lo que sea necesario. Un acompañamiento más individual, lo que vaya surgiendo de acuerdo a sus necesidades también”.
En 2018 se potenció el crecimiento, por eso Coman aseguró que “una vez que nos consolidamos en Olimpo, pensamos que se tenía que instalar como una política de niñez y en diferentes barrios. En ese momento hacíamos ´Puentes Itinerantes´, veníamos un día al barrio Municipal y Villa Piedra (Municipal 2), veíamos que nuestra propuesta convocaba mucho y conseguimos un espacio en Aconcagua 1190, que siempre fue un comedor barrial que lo había creado el vecino de al lado. Nos lo dieron porque estaba vacío, lo empezamos a habitar y hacerlo propio”.
Demandas
Con el tiempo se fueron sumando barrios y localidades. Coman indicó que “después surgió en Copetonas, nosotras al trabajar en el área de Niñez, Adolescencia y Familia, vamos recepcionando demandas en relación a cada problemática. En ese pueblo no había más que la escuela y el club, y a raíz de la idea de una compañera que trabajaba allá, surge una propuesta de niñeces, entonces nace Puentes en la Infancia en Copetonas”.
En este proceso de crecimiento, “entre los referentes nos dividimos los diferentes barrios, luego se planteó la necesidad de Villa Italia y Ranchos de la Virgen de Luján, entonces hacíamos 3 días Puentes y dos días fútbol con Sergio Rodríguez, siempre tratando que los chicos puedan asistir a todas las actividades”.
Con respecto a los talleres, Alvarado sostuvo que el equipo de talleristas “tiene una llegada en el barrio, una formación, un recorrido, un acompañamiento que hace que sea distinto a otro tipo de talleres. Son niños con diversas problemáticas, con algunas cuestiones familiares, entonces hay que tener otro tipo de herramientas para abordarlas y que estos puedan ser lugares que los alojen y los reciban”.
La prioridad
El trabajo que hace Puentes está destinado “a todas las niñeces, los chicos de cualquier barrio pueden venir, si bien nosotras establecimos cierta edad entre los 6 y 12 años porque las propuestas son esas edades, la realidad es que nos vamos acomodando en relación a lo que dice el territorio”.
Sobre este aspecto, comentó que “si hay situaciones donde tienen que traer hermanos más chiquitos, vienen desde los 4 y también hay grupos de adolescentes, hacemos un día especial para ellos, como ir buscando, transformándonos en base a la necesidad”.
El equipo de trabajo coincide en que “la idea es brindar oportunidades y que la identidad sea Puentes, más allá de ser un barrio u otro. Lo propio de las infancias es el juego, tratamos de generar ese espacio porque a veces hay poco tiempo para el juego por diferentes cuestiones, tal vez están más ocupados o tienen que cuidar a sus hermanitos, realizar algunas tareas o tal vez se encuentren conectados desde otro lado con los dispositivos. La oferta siempre es que nos pongamos a jugar”.
Entre los desafíos, Alvarado dijo finalmente que “uno de ellos es seguir consolidando el trabajo comunitario en otros puntos de la ciudad, entendemos que los chicos van cambiando, además tenemos planeado abrir otra sede de Puentes en el barrio Santa Teresita, es un objetivo y una ilusión”.

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