¿Por qué olvidamos lo que fuimos a buscar a la cocina?
Los principales aspectos a tener en cuenta. Investigaciones recientes sobre este tema
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Por Laura Caruso (*)
Seguramente te pasó más de una vez: te levantás del sillón con una idea clara –“voy a buscar las llaves”, “voy a bajar la carne del freezer” o “necesito un vaso de agua”, etc., etc. Caminás hasta la cocina… y al llegar te encontrás parado frente a la heladera sin recordar qué fuiste a hacer ahí.
No es un signo de alarma ni de enfermedad: la neurociencia tiene varias explicaciones para éste fenómeno tan común.
Experto en priorizar
Nuestro cerebro recibe miles de estímulos al mismo tiempo. Para no colapsar , funciona como un filtro de prioridades: lo que no parece urgente o vital se descarta rápidamente. Ese olvido en la cocina puede ser simplemente un “borrado” momentáneo porque otra cosa captó la atención en el camino.
El “efecto de la puerta”
Investigaciones recientes hablan de lo que llaman el doorway effect: al atravesar una puerta, el cerebro interpreta que empieza un nuevo contexto y guarda en un “cajón aparte” la información que traíamos. Es como si cambiara de escenario mental y lo que íbamos pensando quedara atrás.
Memoria limitada
Nuestra “memoria de trabajo” o memoria operativa, esa libreta mental que usamos para retener datos inmediatos, tiene un cupo reducido (entre 4 y 7 elementos). Si en el trayecto pensamos en otra cosa, la idea original puede caerse de la lista.
Trucos sencillos para
recordarlo mejor
-Nombrar en voz alta lo que vas a buscar: Ejemplo: “Voy a la cocina a bajar la carne del freezer” o “voy a buscar un vaso de agua”. Decirlo activa otras áreas cerebrales que refuerzan la memoria.
-Visualizar el objeto: imaginar las llaves, el vaso de agua o la carne (lo que se vaya a buscar, antes de ir, mejora la probabilidad de recordarlo).
-Evitar distracciones: Si te llevás el celular, es probable que la notificación reemplace a tu objetivo inicial.
-Rutinas fijas: Asignar lugares específicos a objetos importantes (llaves, anteojos, billetera) reduce la cantidad de olvidos diarios.
En definitiva, olvidar lo que íbamos a buscar no es un fallo grave del cerebro, sino parte de su modo eficiente de administrar información. La buena noticia es que, con pequeños hábitos podemos entrenar la memoria y hacer que estos “baches” sean cada vez menos frecuentes.
(*) La autora es instructora en Estimulación y Rehabilitación Cognitiva, Inteligencias Múltiples y Psicomotricidad y Educadora Neuropsicocognitiva recibida en Ineco (Instituto de Neurología Cognitiva). Realizó capacitaciones en PSI (instituto de psicología integral), CTC (Centro de Terapias Cognitivas) e ITCC (Instituto de Terapia Cognitivo Conductual)
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El articulo forma parte de una serie de notas escritas por Laura Caruso, vinculadas con un tema que es su especialidad. La forma de tener una mirada sobre la ejercitación de nuestro cerebro y prácticas valiosos a tener en cuenta cada día. En el caso de hoy, se describe la manera de entrenar la memoria.
Un aporte para sumar conocimientos y brindar herramientas simples, que pueden ser de ayuda para lectores interesados en la neurociencia, la estimulación cognitiva y el funcionamiento de nuestro cerebro.

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