“No es una frase hecha: el fútbol me salvó la vida”
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Así lo expresó Emiliano Cortes, un tresarroyense que cuenta con un extenso currículum en el fútbol del interior del país. En un crudo relato a este diario, contó por primera vez la oscura etapa que atravesó en su vida, un momento que logró superar a partir de su pasión por la pelota
Textos: Marcos Fersen
Fotos: Goyo Fernández
Observar y repasar las redes sociales de Emiliano Cortes dejan en claro dos aspectos de su vida. Por un lado, se repiten las fotos, en distintos contextos, en las que se lo ve disfrutando de un rico mate; y por el otro, se multiplican las imágenes de él entrenando o jugando una instancia decisiva en algún lugar de país. Diferentes circunstancias, el mismo sentimiento.
Emiliano, hoy con 35 años, disfruta del fútbol. Es su medio de vida y, al mismo tiempo, es su vida, tal sus propias palabras. De hecho, y según él mismo lo dijo en un relato tan duro como estremecedor, el fútbol le salvó la vida; lo sacó del infierno de las adicciones y de todos los males que generan los excesos y la noche.
No tuvo problemas en admitirlo. Tampoco se considera un ejemplo por haber salido airoso de un partido que le llevó casi cinco años de pura inestabilidad emocional. Contó su historia, la cual va más allá de lo que logró en el mundo del fútbol y dejó un mensaje lleno de esperanzas para quienes están viviendo una etapa totalmente oscura, la misma que él vivió entre sus 19 y 24 años.
Descanso, entre comillas
Por estos días, Emiliano se encuentra en etapa de descanso en nuestra ciudad, aunque él, a la palabra “descanso”, la pone entre comillas. Su exigencia por el entrenamiento no tiene vacaciones. En el plano deportivo, cerró el año de la mejor manera. Hace un par de semanas se coronó campeón en tierras cordobesas, precisamente, en el Club Atlético Sarmiento de Pueblo Italiano. “Después de unos años, es la primera vez que voy a estar poco más de un mes en Tres Arroyos, junto a mi familia y amigos”, expresó Emiliano en el marco de la charla que mantuvo con este diario, en la cual se abrió como nunca y contó situaciones que pocos conocen de su pasado.
También habló de su presente y del futuro, tanto cercano como a largo plazo. Su objetivo es jugar al fútbol hasta que el físico le responda. Imagina competir en buen nivel hasta los 40 años. También tiene en claro que siempre seguirá ligado al fútbol. Tiene el título de director técnico y en la actualidad se está formando como coaching. “Quiero lograr como entrenador lo que no pude como futbolista. Me gusta. Es mi pasión. Lo vivo de una manera muy fuerte”, señaló.
Mientras tanto, no para de entrenar para afrontar un nuevo desafío en el verde césped. “Uno trata de mejorar desde lo futbolístico y como persona. Va creciendo. Me ha tocado estar siempre entre siete y ocho meses en distintos equipos de país. Los torneos del Consejo Federal van cambiando y se juegan a mitad de año. A veces estás en un club que no lo va a jugar –al Torneo Federal- y te tenes que ir a otro club a jugarlo porque conviene, tanto futbolística como económicamente”, mencionó. Y agregó: “En cada institución que estuve, siempre se han brindado al máximo conmigo. Me han tratado muy bien y eso es lo que más contento me pone”.
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Desde la cuna
Su inquebrantable vínculo con la pelota de fútbol es de siempre. “Arranqué de muy chico. Tenía cuatro años cuando pisé por primera vez la cancha de Villa del Parque, club del que soy muy hincha”, señaló Emiliano, quien también recordó el paso que tuvo por el Club Sportivo Olimpo en la época de Gustavo Scorza como DT de las inferiores de esa institución.
Luego volvió a vestir la camiseta de la V Azulada. Tiempo después, estuvo en San Nicolás, donde vivió momentos delicados -un robo a mano armada mientras trabajaba como repartidor en una heladería- y más tarde regresó a Tres Arroyos. Y ahí fue cuando le tocó sufrir lo peor que le puede suceder a alguien que le corre fútbol por las venas. “En un momento tuve una desgracia en mi rodilla izquierda. Fue una lesión importante que me dejó mucho tiempo fuera de la actividad”, recordó.
El desafortunado momento lo alejó de las canchas y lo acercó a la etapa más oscura de su vida. “Literalmente, el fútbol me salvó la vida; y no es una frase hecha. Fue así. Me dio una segunda oportunidad”, dijo Emiliano, antes de meterse de lleno en contar el infierno que vivió durante cinco años, hasta que los colores del Club Unión, y su gente, torcieron su destino.
“A los 19 años vuelvo a Villa, arranco la pretemporada y tengo la desgracia de la lesión. Eso fue un golpe muy duro para mí. Caí en una depresión muy fuerte, con adicciones, noche y alcohol. Salía todos los días. Lamentablemente terminé en lugares muy oscuros y en los que nunca tendría que haber”, recordó Emiliano.
Y agregó: “Tuve la suerte de no pasarla peor. He estado detenido 24 horas en la comisaría después del boliche. La noche, si no estás bien lúcido de la cabeza, es muy peligrosa. Uno consume alcohol y tiene todo al alcance de la mano. Me pasaron cosas que nunca me imaginé que me iban a pasar, pero me sucedieron en un momento malo de mi vida”.
“Creo que todo lo malo que pasé me hizo ver que no era el camino correcto, y que no era lo que me habían inculcado en mi casa”, remarcó Emiliano, quien durante la charla con este diario solo tuvo palabras de gratitud hacia su familia, que lo contuvo en el trance más duro de su vida.
También le agradeció a Dios por haberle permitido salir de una etapa más que delicada. “Sí, consumí drogas. Marihuana y cocaína. En un momento dije ‘ya está. No quiero vivir más’. Me estaba dañando mucho”, sostuvo.
Emiliano vivió en primera persona el efecto de las malas decisiones. “Todo duró cinco años. De los 19 a los 24. Llegué a pesar 125 kilos, hasta que Daniela Díaz, una amiga, me ayudó a salir de todo eso. Cuando pensé en hacer lo peor, en suicidarme, la llamé por teléfono. Esa noche me acompañó y me dijo que me iba a dar una mano. Hice un poco de todo. Empecé reiki, algo que me ayudó mucho, y volví a hacer deporte nuevamente”, subrayó.
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Su vuelta al fútbol
“Siempre digo que Dios puso el fútbol en mi camino nuevamente y me salvó la vida”, expresó Emiliano. El regreso fue en 2014, defendiendo los colores del Club Unión, que en ese entonces competía en la Liga Comercial.
“Cuando empecé a jugar, empecé a correr y a tocar la pelota, dije: ‘Esto es lo que amo, lo que me apasiona y quiero vivir de esto’. Me lo propuse. Bajé 36 kilos en once meses. Fue muy difícil el camino. Me acuerdo cuando fui a entrenar el primer día. Hice siete cuadras y me agité. Pero seguí porque quería otra vida para mí”, recordó.
“Pasaron los días y veía un cambio en mí. Iba al gimnasio muy temprano y a la tarde salía a correr. No andaba más en la noche, me acostaba temprano, me dedicaba solamente a laburar y entrenar. Empecé a cambiar mi rutina. Estaba contento, feliz y eso me motivaba mucho”, expresó.
En ese 2014 esperaba con ansiedad cada sábado para ir jugar con sus amigos en la Liga Comercial. “Para mí era la Champions”, describió orgulloso. Ese año, Unión se coronó campeón y en 2015 se dio la vuelta del Tatengue al fútbol oficial de Tres Arroyos. Y Emiliano se preparó para eso. Destacó el envión que le dio César Alvarez, dirigente del club, quien en ese momento, a partir de su profesión de osteópata, fue clave para sostener una rodilla que había quedado inestable por la lesión sufrida tiempo atrás.
Tras un buen 2015, Emiliano sintió la necesidad de seguir abrazado al fútbol. “Ahí fue cuando más me puse las pilas. Entrené a morir todo el verano y llamé más de 150 clubes para conseguir una prueba. Quería conseguir un Torneo Federal B. Después de muchos intentos pude llegar a Defensores de Valeria del Mar, donde buscaban un marcador central -su puesto natural-“.
Allí comenzó el periplo de Emiliano por distintos clubes del interior del país. Su trayectoria y recorrido le da credenciales de sobra para describir, desde su punto de vista, el entorno del fútbol argentino. “Es un ambiente difícil para manejarse, más aún si no tenes intermediarios. Yo no tengo, ni he tenido representante. Lo mío fue todo cara a cara. Todos los clubes que jugué, a casi todos los enfrenté. Me vieron y me llamaron. Eso es un plus, sin dudas”, sostuvo.
Y agregó: “Me han llamado clubes de Nacional B y de Argentino A pero como no trancé con nadie, me cerraron las puertas. Yo busco mi tranquilidad. No quiero fama. Por eso digo que quiero llegar por mis propios medios, sin intermediarios, ni cosas raras”.
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“No soy ejemplo”
Emiliano, con sus vivencias, aciertos y errores, no se considera un ejemplo. “Es mi historia y la cuento para que se sepa que, con esfuerzo y sacrificio, las cosas se consiguen. En todos los ámbitos de la vida creo que es así, ya sea en el fútbol, en el trabajo o en el estudio. Siempre va a haber obstáculos, pero con perseverancia y dedicación los sueños se cumplen”, dijo.
El tiempo de descansar llegó para el aguerrido marcador central, aunque sigue metiéndole intensidad a los entrenamientos. También aprovecha estos días para disfrutar de su familia y amigos. “Llevaba mucho tiempo afuera de la ciudad. De las últimas ocho Fiestas, solo estuve en dos. Le he dedicado mucho al fútbol, dejando cosas importantes de lado”, expresó Emiliano, quien tiene incertidumbre de cara a lo que será su futuro inmediato. “Veremos para dónde parto; si es que parto”, dijo el defensor, mientras tomaba su último mate, antes de dar por cerrada la charla.
Un nómade del fútbol
Después de Unión de Tres Arroyos -año 2015-, Emiliano Cortes defendió los colores de Defensores de Valeria del Mar; Atlético Macachín, de La Pampa; Círculo de Otamendi; León de Madariaga; El Porvenir de San Clemente; Independiente de San Cayetano; Cerro de Olavarría; San Martín de Mendoza; Gutiérrez de Mendoza; San Lorenzo de Catamarca; 9 de Julio de Rafaela; Independencia de Gonzales Chaves; Boxing Club de Río Gallego; Olimpo de Laborde; General Paz Juniors, de Córdoba; Atlético Elortondo de Santa Fe; y Sarmiento de Pueblo Italiano.
“Se perdió la cultura del entrenamiento y del profesionalismo”
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En su paso por este diario, y ante la consulta puntual, Emiliano Cortes dio su mirada sobre la actualidad del fútbol tresarroyense. Y en su respuesta, centró su análisis en el escaso nivel de profesionalismo que observa en estos pagos.
“No soy quién para criticar ni decir nada, pero yo que estuve en otros lugares, que he jugado en otras ligas y torneos, sumado a que me crié en una etapa del fútbol de Tres Arroyos que tuvo a un equipo en la Primera División de AFA, con un club ejemplo como Huracán, y con una liga local competitiva, ahora veo que hay un nivel muy bajo; y no lo digo por los jugadores. Al contrario. Acá hay muy buenos jugadores, pero veo que se ha perdido la cultura del entrenamiento y del profesionalismo”, opinó.
Y en ese sentido, agregó: “Si no hay una conducta como un jugador profesional en una liga, el nivel esa liga, y por lo tanto de una institución, decae”.
“Tiene que haber una línea en cuanto a la exigencia que tiene que bajar desde lo dirigencial y llegar al técnico y jugadores. Veo que en Tres Arroyos estamos yendo para abajo en lugar de crecer. A los equipos que juegan un torneo regional les cuesta mucho competir”, subrayó.
En tanto, Cortes mencionó: “Para mí tenemos que replantear un montón de cosas y ver de dónde partimos. Tres Arroyos se merece tener un equipo mínimo jugando, por lo menos, un Torneo Federal A”.
