Nilda Mainini, la maestra rural: “Estoy feliz porque quedó una huella”
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Ejerció la docencia durante 26 años en la Escuela 43 y en la Escuela 26. Valora especialmente “lo que se bancaron” sus hijos y va a estar agradecida con ellos por siempre
Nilda Mainini recuerda que cuando tomó conocimiento de que iba a ser distinguida como Maestra Rural, en la 55ª Fiesta Provincial del Trigo, sintió mucha emoción y -agrega- “hasta lloré. Porque es un reconocimiento muy lindo”.
Le contó acerca de este galardón a sus tres hijos, Octavio, Augusto y María Lilia, porque “ellos lo sufrieron. Cuando yo partía hacia la Escuela 43, en Paraje La Josefina, se quedaban llorando los chiquitos porque sabían que no me veían hasta después de muchas horas”.
Trabajaba más que el tiempo laboral habitual, sobre lo cual rememora que incluso “hubo épocas en que di catequesis en la misma escuela, pero en horario extraescolar. Se organizó de esa manera para que los papás no tuvieran que viajar a Tres Arroyos a llevar a sus hijos a catecismo .Sin movilizarse, los chicos pudieron prepararse para tomar la comunión”.
Hace referencia a las distancias e indica que “la Escuela 43 está aproximadamente a 40 kilómetros, había que hacer ese viaje, trabajar y regresar. Mis hijos estaban esas horas con una niñera, no con la mamá, eso en un momento me hizo sentir culpa. Después pensé que lo estaba haciendo por el bien de ellos para el día de mañana poder darles un futuro, apoyarlos, pagarles estudios. Pero en un momento -reitera- sí sentís culpa”.
Nilda nació en Tres Arroyos, donde siempre residió. Su formación como docente la obtuvo en el Colegio de Hermanas, “primero recibió el título de maestra normal nacional y después de profesora para la enseñanza primaria”.
Luego de recibirse, durante 16 años no ejerció la docencia. “Recién tras todo ese tiempo me titularizaron y empecé a trabajar en el ámbito escolar. Me desempeñé como docente durante 26 años, me jubilé más grande porque necesitaba un determinado período de servicio”, explica.
No obstante, valora que “igual tuve tiempo. Hace 12 años que soy jubilada, disfruto la etapa de malcriar a mis cuatro nietos”.
Doble función
Realizó su carrera como docente en la Escuela 43 y en la Escuela 26, que no es rural sino que se trata de una entidad alejada del radio urbano, situada en Olivero Duggan 3500”.
Empezó como directora con grado a cargo en la Escuela 43. “Era provisional. Cuando fue una directora titular, me reemplazó y recibí el ofrecimiento de asumir en la dirección de manera provisional en la Escuela 26, también con grado a cargo, lo que acepté”, afirma.
En sus descripciones sobre la experiencia docente, subraya que “al ingresar en la Escuela 26 había 33 alumnos, tuve docentes muy luchadoras que me acompañaron en todo lo que proponía y en lo que queríamos hacer para levantar la escuela. Es así que llegó a tener más de cien alumnos, profesores de Educación Física, Música, Teatro, Inglés, alcanzó un crecimiento hermoso. Se consiguió la dirección libre, con una dedicación plena a esta tarea”.
Siempre Nilda cuando realizó la función de directora, estuvo además a cargo de un grado: “Aparte de planificar y armar el trabajo con los alumnos, hay que hacer toda la parte administrativa”.
Su esposo es Carlos Prieto y al hablar de la familia, reitera que “a mis hijos nunca voy a terminar de agradecerles lo que se bancaron. Cuando fueron un poco más grandes me acompañaron. Por ejemplo, si tenía que ir en invierno a la Escuela 26, para asistir a los chicos en el comedor, me llevaba el que podía y me esperaba”.
Elección de vida
Se siente agradecida con “las personas que sugirieron mi nombre a la comisión de la Fiesta del Trigo. Sabían de mi trabajo y lo recordaron, ha quedado una huella, estoy feliz”.
En su memoria están presentes “muchos docentes que me acompañaron. Amo lo que hice y volvería a ser maestra rural. Es maravilloso”.
