Murió a los 70 años Carlos Rinke, héroe de Malvinas y legendario “Numeral de Hierro” de la Fuerza Aérea
El comodoro retirado y veterano de guerra falleció en la provincia de Córdoba
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La comunidad de veteranos de guerra y la familia de la Fuerza Aérea Argentina despidieron con hondo pesar al comodoro retirado y VGM Carlos Alfredo Rinke, quien falleció a los 70 años en la ciudad de Córdoba, donde residía junto a sus seres queridos. Nacido en febrero de 1956 y egresado de la Escuela de Aviación Militar en la década de 1970, integró aquella joven camada de oficiales que, con poco más de veinte años y apenas tres de carrera operativa, debió asumir el desafío de defender la soberanía nacional en las islas Malvinas.
Destinado en la V Brigada Aérea y al mando de los icónicos cazabombarderos Douglas A-4B Skyhawk dentro del Grupo 5 de Caza, Rinke llevó adelante hazañas que marcaron a la aviación militar contemporánea. Durante las operaciones de 1982 se desempeñó como el numeral del entonces capitán Pablo Carballo, bajo los indicativos de vuelo “Cruz” y “Fierro”. Fue el propio Carballo quien lo bautizó con el apodo de “Numeral de Hierro”.
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Al evocar el origen de aquel apelativo, Rinke solía explicar la dinámica de los combates en el aire: “El numeral es la posición en las escuadrillas; hay un guía adelante y el numeral va acompañando. El apodo surgió porque yo era muy efectivo, participé en todas las misiones que me tocaron y regresé de cada una”. Para neutralizar la superioridad tecnológica enemiga, la escuadrilla recurrió al vuelo rasante: navegaban a más de 800 kilómetros por hora y a escasos metros del mar para eludir radares y defensas misilísticas, con un margen de error nulo. “Se decía que eran aviones viejos, pero en realidad eran nobles. Los que estábamos arriba éramos argentinos, con esa ‘locura’ de hacer vuelos rasantes. Sabíamos que no hacía falta el enemigo para no volver”, rememoraba.
A lo largo del conflicto, Rinke completó seis salidas de combate operando siempre desde la base continental de Río Gallegos. Su bautismo de fuego a gran escala se dio el 23 de mayo en el ataque al destructor británico HMS Antelope, incursión en la que fue derribado su compañero, el teniente Luciano Guadagnini, y que concluyó con el posterior hundimiento de la nave enemiga. Dos días más tarde, el 25 de mayo, participó de una de las jornadas más memorables al atacar en rasante a la fragata HMS Broadsword —quedando inmortalizado en una célebre fotografía tomada por un tripulante británico—, mientras camaradas de su misma escuadrilla hundían al destructor HMS Coventry. El 8 de junio volvió a entrar en acción en Bahía Agradable contra los buques de desembarco RFA Sir Galahad y RFA Sir Tristan.
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Pese a sus destacadas condecoraciones, Rinke cultivó siempre un perfil sobrio y el recuerdo imborrable de sus pares caídos: “No se puede salir de ahí. Es un pacto de sangre. Salir con un compañero y volver sin él… eso no se olvida. Era cuestión de segundos, de suerte”. Asimismo, enfatizaba el rol del personal técnico de apoyo: “El piloto es la punta de una larga cadena. Detrás hay mecánicos, armeros, radares, meteorólogos. Sin ellos, nada hubiese sido posible. Muchos se llenan la boca hablando de amar a la Argentina, pero hay que llevarlo a la práctica”.
Luego de más de 30 años de servicio en la fuerza y su pase a retiro con el grado de comodoro, Rinke centró su vida en su familia —conformada junto a su esposa María Gabriela Fierro, cinco hijos y doce nietos— y en una profunda fe católica, ejerciendo como ministro extraordinario de la Eucaristía. En 2025 completó los más de 700 kilómetros a pie del Camino de Santiago, travesía que dedicó a sus camaradas caídos en 1982. Con su partida, el país despide a una figura central de la gesta de Malvinas cuyo arrojo sobre el Atlántico Sur forma parte de la historia aeronáutica argentina.


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