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Por Marcelo Mouhapé Furné
Este año, al Foro Económico Mundial de Davos la coyuntura le corrió el eje. Pasó a ser geopolítico a partir de la pretensión (con amenaza militar incluida) de Trump para quedarse con Groenlandia. Todos estaban pendientes de lo que diría el presidente estadounidense. Lo escucharon con aforo completo.
Después habló Milei y el auditorio solo quedó cubierto en un 20 %. Era esperable que por el contrapunto de EE. UU. con la OTAN por la isla ártica eso concitara la atención máxima. Igualmente, la prensa europea destacó el discurso del presidente argentino, mucho más coherente que el del año pasado y centrado en lo que debe hacer: promocionar las posibilidades de inversión en nuestro país.
Sabedor de que el interés mayor sobre el atril terminaría cuando Trump dejara de hablar, Milei utilizó un recurso para captar cierta atención. Una frase que impacte. Empezó diciendo: “Maquiavelo ha muerto”.
El presidente se refirió a que los postulados del intelectual florentino, -considerado el creador de la ciencia política-, plantean el falso dilema de que en el manejo de lo estatal debe optarse entre la eficiencia en contraposición de los valores éticos y morales de occidente (para Milei lo occidental puro es lo de Trump y quienes se alinean a él, no lo de la “populista” Unión Europea).
La obra más importante de Maquiavelo es el libro “El Príncipe”. Un instructivo para que un gobernante con poder absoluto optimice su gestión sin considerar en su proceder la moral. Dicen que el personaje en el que Maquiavelo se referenció para su “manual de autócrata perfecto” fue el duque de Valentinois, -Césare Borgia-, quien también fue comandante de los Ejércitos Vaticanos, cargo al que lo designó su padre, el papa Alejandro VI. Un pontífice español (nacido como Borja en Játiva, Valencia) pero que al llegar a Roma italianizo su apellido. Tenía otros tres hijos reconocidos, entre ellos la también famosa Lucrecia Borgia.
Repaso frases de Maquiavelo, -algunas de su obra literaria cumbre y otras fuera de ella-:
- “La política no tiene relación con la moral”
- “Las cosas fracasan cuando quedan en manos de muchos”.
- “De vez en cuando las palabras deben servir para ocultar los hechos”.
- “La promesa dada fue una necesidad del pasado; la palabra rota es una necesidad del presente.”
- “Guerra justa es la necesaria”.
- “No estoy interesado en preservar el statu quo; quiero derrocarlo”.
- “El fin justifica los medios”.
Las "reglas" que Maquiavelo dictó hace más de 500 años hoy vuelven a estar vigentes; porque con ellas se identifica claramente al personaje protagónico de este tiempo: Donald Trump. Entonces, ¿cómo Milei puede afirmar que ya caducó quien describe a la perfección el ejercicio de poder que aplica su “modelo de líder”?
Con respecto a la relación Trump - Milei hay que aclarar algo. No comparten la misma ideología. Primero porque el presidente de Estados Unidos no tiene, y segundo porque en su acción de gobierno son antípodas: Trump es proteccionista y Milei es anarcocapitalista (mercado sin regulación legal).
No hay puntos de contacto ideológico. Sí puede haberlos desde una lógica de dependencia: “el mandante (EE. UU.) protege y busca ampliar su sector manufacturero generando trabajo y potenciando su economía, mientras sus “alineados” para mantener el vínculo están obligados a cambiar la matriz empresarial productiva por la importadora para terminar siendo bocas de consumo de lo que producirá un Estados Unidos re industrializado.” Hasta que, -con presión arancelaria y otras prácticas coercitivas-, Trump recupere el complejo fabril que su país perdió, sus “aliados” tendrán permiso para comprarle a China.
Milei siempre fue fanático de Trump. Y desde el año pasado también le debe su supervivencia en la Casa Rosada. Al respecto, un punto que me intriga. La corrida cambiaria que hizo temblar al gobierno nacional en 2025 fue porque incumplió con lo pedido (y después exigido) por el Fondo Monetario para acumular reservas de dólares (acentuado por la inestabilidad tras la derrota electoral de septiembre). Pero esa situación crítica (agravada por ser pre comicial) de falta de "verdes" ante la voraz demanda del mercado hizo que Estados Unidos venga a rescatar a Milei y resolverle todo: "lo cambiario y lo electoral". Si en el primer semestre se hubieran acumulado reservas no habría existido la necesidad del salvataje de la Casa Blanca. Ante eso, la pregunta es: ¿el “Toto” Caputo, no compró dólares por negligencia o fue una “auto desestabilización calculada” buscando forzar a que Trump interviniera?
Por lo que dio a entender en Davos, Milei está convencido de que su gobierno es eficiente, ético y moral. Si se lo compara con lo anterior (y sus versiones de eso) es cierto; pero en el overol de la gestión libertaria también hay manchas.
Mientras la Justicia evalúa si hubo delito o no en los casos “Libra” y ANDIS (agencia cerrada por decreto publicado el 2 de enero pasado), hay algo conectado con lo último que indigna. Hace pocos días, la Justicia exigió al gobierno central aplicar la Ley de Emergencia en Discapacidad (aprobada en julio por el Congreso y ratificada en septiembre tras rechazar el veto del Ejecutivo). Estamos llegando a febrero. Incumplir una norma, dejando sin toda la ayuda que esa legislación considera que necesitan personas que no pueden valerse completamente por sí mismas, no es ético ni moral.
Voy al caballito de batalla de Milei: “bajar la inflación”. Un logro innegable del presidente. Por supuesto que comparando con el 211,4 % acumulado en el último año del gobierno peronista precedente, la suba del costo de vida de los últimos meses es insignificante; pero evidencia que lo que la administración central también dio por muerto aún respira (y preocupa).
Este mes debutará el nuevo índice para medir la inflación. Considerará menos a los alimentos y más a los servicios. Y eso tiene un fundamento. El rebote inflacionario se dio, sobre todo, por la suba de la carne. Lo alimentario es algo que el gobierno no puede controlar pero si el aumento de los servicios. Es tan así, que para que el nuevo IPC debute bien postergaron la quita de subsidios a la luz y al gas.
¿Pero no era que el Estado no debe intervenir? No tendrá las consecuencias del caso del “Cupón PBI” de 2013, pero es la misma metodología buscando idéntico objetivo: “amañar datos de la realidad”. Maquiavelo decía que "las palabras sirven para ocultar los hechos". En este caso lo hacen los números.
Volviendo al pensador florentino, creo que no solo hay que entender su postura teniendo en cuenta que opinó en una época donde el señor feudal del territorio no tenía contrapoderes (que el presente, -por Trump-, se parezca al 1500 muestra un retroceso civilizatorio).
Su obra abarca mucho más que la coyuntura política de reyes y príncipes de hace cinco siglos. Se refiere a lo que está impreso genéticamente en cada ser humano: “el ansia de dominar al otro”. Solo notamos ese rasgo negativo en quienes gobiernan, pero esto puede ocurrir en todas las relaciones: de pareja, filiales, societarias, laborales, etc, etc, etc.
Mientras nuestra especie exista Maquiavelo será inmortal, porque él describe a la condición humana en el ejercicio del poder. Y ahí, -como bien dijo el florentino-, la realidad muestra que la moral es una debilidad, no la virtud que debería ser.

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