Mazel Tov: un film sobre la familia
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Por Santiago Rivadeneira
Cuando uno ve Mazel Tov en una cartelera o en el menú del servicio de streaming, podría pensar que es otra película de Adrián Suar, como sus clásicos a los que acostumbró al público argentino: comedias básicas, con pocos trasfondos, atravesadas por un lío amoroso.
Sin embargo, a la hora de sumergirse en los 97 minutos que ofrece el film, los prejuicios previos son destruidos de inmediato. El argumento de Mazel Tov no es una novedad: en una familia judía, la muerte de un padre vuelve a juntar a los hermanos, que revivirán ciertas rispideces y atravesarán conflictos éticos.
El conflicto entre los hermanos es el motor de la película; no obstante, la recomposición y crecimiento del personaje principal, Darío Roitman, interpretado por Suar, es el nudo que atraviesa a la obra, logrando dejar de lado distintos conflictos familiares para dar con la emoción del perdón.
Natalie Pérez, en su papel como Daniela Roitman, tiene un foco fundamental en el film, siendo una judía perseguida por la desgracia, que, a falta de diez días para su boda, sufre la muerte de su padre, lo que implicaría la cancelación de la misma.
Benjamín Rojas, en un papel cómico que tan bien le sienta al actor, se desenvuelve de una forma brillante. Por otro lado, el mayor de los hermanos, Gabriel Roitman, interpretado por Fernán Mirás, demuestra su vigencia como actor en el papel de un hombre frustrado y que actúa como la contraparte del protagonista (Darío).
Sin dudas, Gabriel es uno de los personajes con más personalidad de la historia, que va adquiriendo su profundidad y construcción para llegar a la emoción final del desenlace de la historia, que habla de la hermandad y la importancia de aceptar a la familia que uno tiene.
