Marta Macías y su vida entre letras
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La escritora y poeta tresarroyense, dialogó con La Voz del Pueblo sobre su carrera, la presentación de su última publicación “Raptora de Luz” y realizó un profundo análisis sobre la creatividad y la literatura moderna
Marta Macías, nació en Tres Arroyos, pero sus letras la transformaron en ciudadana del mundo. Afortunadamente, una de las plumas más valoradas de la poesía en español es oriunda de nuestra ciudad.
El vínculo de Macías con la literatura tiene una relación directa con La Voz del Pueblo, ya que en este medio fueron publicados sus dos primeros libros, en 1965 “Sombras Azules” y en 1967 “Vientos de Fragua”.
El vínculo se mantiene hasta su última publicación, “Raptora de Luz”, un compendio de toda su obra publicada de más de seiscientas páginas, en el cual, si vemos su contratapa, hay una descripción hecha por La Voz del Pueblo en 1965: “Los poemas de Macias son de gran riqueza en imágenes y no ceñidos a reglas que pudieran deteriorarlos. Exuberancia en paisajes interiores que se vuelcan en cada verso, su autora recorre toda la gama de imágenes que la circundan para volcarla generosamente en sus cantos. La angustia metafísica y el desencuentro son los basamentos que impulsan una bella, original y auténtica expresión poética”.
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En una charla que recorre desde su vínculo con la literatura, hasta un análisis de los tiempos modernos, Marta dialogó con La Voz del Pueblo, y comenzó recordando aquel primer contacto con la escritura: “no podía olvidarme del diario la Voz del Pueblo, que en sus páginas empecé mis primeros poemas”, declaró Macías en el inicio de la conversación.
En primer lugar, repasó lo que fue haber recibido un galardón de importancia notoria para la literatura en español, que es entregado en México. El premio José Vasconcelos –o premio Vasconcelos a secas- es un galardón entregado por el Frente de Afirmación Hispanitas, que busca reconocer a escritores y estudiosos del ámbito hispanoparlante. Personas que han sabido celebrar y reivindicar el legado de la cultura española.
Solo hay dos personas argentinas en haber recibido este premio. Y son Marta Macías en 2023, y Jorge Luis Borges en 1973.
Una mesa chica muy exclusiva, de la cual nuestra ciudad tiene el orgullo de contar con una de las protagonistas, que está sentada al lado de un hito de la escritura a nivel mundial: “No solamente es ganarte la medalla de oro, sino la difusión que te dan, porque me permitió incursionar en universidades, y relacionarme con gente muy linda, que tal vez la vida te presenta seres que los ves una vez sola y listo. En Argentina lo ganó Jorge Luis Borges y lo he ganado yo, me da risa a mí, porque me parecía un sueño todo eso. Nunca lo busqué, tuve que trabajar mucho, fui escribana durante 40 años, ejercí mi profesión y simultáneamente la literatura. Así que mi vida fue con una dualidad”.
¿Quién soy? ¿Para qué? ¿Qué haré? Esas preguntas metafísicas de los chicos, fueron semillitas que fueron formando mi personalidad.
Sus inicios
Pero detrás de cada reconocimiento, y a cada poema que compone Raptora de Luz, hay una pequeña llama que se encendió durante su infancia y nunca se apagó. El puntapié inicial para Marta en parte literaria de su dualidad, para ella es algo nato: “Yo creo que uno nace ya con la inclinación a la poesía. Yo era una persona muy soñadora en mi casa y sobre todo en mi familia, porque amábamos el arte. Vengo de una familia que tuve la suerte de ir a conocer el lugar donde nació mi abuelo, mi abuela, todos ellos ahí en Galicia. En los años 50, siempre recuerdo con cariño, que se bailaba y aprendí danza desde muy chica. Todos éramos así, mi hermana pinta, mi hermano tocaba la guitarra, componía, mi papá y mi mamá, grandes lectores. En uno de mis libros cuento que tuve tantos libros cerca de mí desde chiquita, y por eso fui muy lectora y soñadora”.
Soñadora fue y es, hasta el día de hoy, la imaginación vuela sin límites y trae palabras a la punta de su lápiz: “como todo ser que quiere aprender y las ansias también de ver lo bello, de descubrir. Yo sueño y me veo niña, recorriendo el patio de mi casa y yo recorría los muros haciéndome preguntas. ¿Quién soy? ¿Para qué? ¿Qué haré? Esas preguntas metafísicas de los chicos, fueron semillitas que fueron formando mi personalidad. De ahí empecé a escribir, tenía 12 años, y como a los 15 tenía bastante material, mi papá me ayudaba también en eso, a que me anime a publicarlos”.
Arte
Normalmente, al elegir una vocación, siempre hay uno o más referentes destacados, en los cuales encontramos un faro a seguir. En el caso de Marta, es el todo lo que la inspira. Hay tantos escritores y artistas tan buenos, que no se puede quedar con uno: “No puedo decir uno. En el que encuentro magia, por ejemplo, Borges, me encanta. De los argentinos, Cortázar me gustó mucho. Me gustan también los rusos, la literatura rusa es profunda. Son tantos que no se puede elegir, porque también me gustan los americanos como Carpenter. Somos ricos en la literatura, acá hay grandes escritores”.
Resaltó la escritura de Borges, y recordó cuando compartió una Feria del Libro con él y María Kodama: “Cuando hice Fabularia estuve con María Kodama porque la presenté en la Feria del Libro y justo ellos estaban, hablamos un poco y se llevó un elemento de Fabularia. Borges es un genio y todavía hay que seguir estudiándolo. Yo lo leía continuamente y lo leo. Hay cuentos que son para pensarlo mucho, sobre todo el Aleph, es uno de los cuentos que más me identifico, porque es el mundo, el infinito”.
Cultura y modernidad
Para finalizar, obviando conclusiones que indaguen sobre lo propio, Macías analizó en que momento se encuentra la sociedad a nivel de literatura y arte: “Por un lado, lo estamos perdiendo un poco. Hay una gran confusión en esta época. Yo confío que hay creación, pero hay un cambio muy grande en esta última generación, que, en cuanto a la literatura, sobre todo en Sudamérica, no es que sea así discriminadora ni nada, pero hay estilos de música y de poesía que han perdido el encanto”.
Entre las guerras, el uso de inteligencia artificial, y la simplicidad a la que se ha llegado a la hora de plasmar el arte. Marta se mostró preocupada por la juventud: “Yo siempre estoy con el avance humano, no quiero ponerme en el costado de criticar, pero tengo miedo por la juventud que viene. Tengo miedo de la violencia, hay sucesos muy grandes, muchos problemas de droga, pasa acá, y es también mundial todo esto”, concluyó.
