“Maquiavelinas”: Una ausencia física (¿Y una electoral?)
Por Marcelo Mouhapé Furné
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/06/pity.webp)
La mejor muestra de lo que alguien fue en vida, la da el acompañamiento a su morada final. La despedida a Julio Federico fue multitudinaria. Esa movilización, -espontánea y sentida-, habló por sí misma.
“Pity” se fue físicamente pero dejó su sello. Los políticos auténticos son los que tienen llegada a la gente. Los que el pueblo reconoce. Julio Federico era el ejemplo más genuino de eso.
En una gestión popular, “Pity” es imposible de reemplazar. Es tan así que con él se va el cargo. El intendente decidió eliminar la Jefatura de Gabinete. Se volverá al esquema anterior a 2015 con una Secretaría de Gobierno. Lo anticipó el martes 23 La Voz del Pueblo (en su web en la noche del lunes), y Pablo Garate lo confirmó al día siguiente cuando inició su recorrida por los medios.
En lo que será un relanzamiento administrativo, el jefe comunal también eliminará otros cargos, -sobre todo subsecretarias-. Achicar el gasto político siempre es un buen gesto hacia los contribuyentes. No habrá más doble comando. Un único jefe y contacto directo con un gabinete más horizontal trabajando en equipo.
Para cambiar el organigrama del Ejecutivo deben modificarse ordenanzas y partidas presupuestarias. Tiene que aprobarlo el Concejo Deliberante. Seguramente la oposición lo avalará rápido porque el gobierno necesita reestructurarse tras la situación forzada por una muerte. Se requiere responsabilidad institucional y solidaridad. Como la que tuvo “Pity” Federico, cuando siendo concejal opositor su condición de referente social fue clave para resolver un problema con los recuperadores informales en la planta de separación de residuos.
El intendente no mencionó nombres para el cargo que regresa. En mi opinión, el secretario de Gobierno debería ser Santiago Garate. Hoy tiene la firma administrativa, cumplió a cabalidad con los objetivos de su actual área (Subsecretaría de Gobierno y Transporte) y es quien mejor defenderá la gestión de su padre desde un puesto clave.
El impacto por la muerte del jefe de Gabinete el viernes 19 de junio minimizó el eco de algo que sucedió en la mañana del domingo 21, cuando en el programa de LU 24 que conduce Oscar Ravella el coordinador de La Libertad Avanza (LLA), Alejandro Finocchio, anunció que para 2027 (cuando se elige intendente) buscarán hacer una alianza electoral con el Movimiento Vecinal. Lo acompañó el presidente del bloque, Ignacio Schena, quien afirmó que si la oposición no se une no podrán sacar del poder al peronismo.
¿Qué fue eso? ¿Una expresión de deseos pública? ¿Intentar llamar la atención? ¿Lanzar una carnada? ¿O un sincericidio sobre lo que tratan con vecinalistas?
En términos de comunicación política lo que hicieron Finocchio y Schena es lo correcto: “pegar primero”. Pero no es lo mismo sumar a opositores para ganarle una votación a un oficialismo con menos ediles, que para una elección. Porque ahí empieza a tallar la pertenencia de los votantes. Sobre todo a un partido distrital.
De la vuelta de Carlos Sánchez al ruedo político la dirigencia vecinalista se enteró por la prensa. ¿De esto también? Si la LLA hizo un anuncio de ese calibre, la lógica indica que ya lo charlaron ambas partes a nivel dirigencial. ¿O en el Movimiento Vecinal hay alguien que negocia a espaldas de la conducción partidaria?
Avancemos. ¿Cómo sería una alianza electoral entre LLA y el MV?
El ejemplo es el del año pasado con el PRO en la provincia de Buenos Aires. “Macristas sin ninguna referencia de su partido insertos en una lista con el nombre de la Libertad Avanza”. De darse, acá será igual porque ese es el único modelo que asegura sumar votos para que LLA intente ganar la gobernación (objetivo prioritario y excluyente de los Milei). “Si se concreta la unión electoral, en 2027 vecinalistas tendrán que vestirse de violeta para ser incluidos en la nómina del candidato a gobernador libertario”.
Ante ese escenario, pregunto: ¿La dirigencia vecinalista aceptaría ir a un comicio en el que el Movimiento Vecinal desaparecería como oferta nominal? ¿El año que viene, en las mesas de votación de Tres Arroyos puede estar ausente la histórica boleta número 194?
El paso del tiempo pone las cosas en su lugar. Desde el vecinalismo a Carlos Sánchez lo criticaron hasta el cansancio por su cercanía con el PJ gobernante en Nación y Provincia (los que financiaban las obras en Tres Arroyos). ¿Quiénes acusaban a Sánchez de “traicionar la identidad partidaria” al fotografiarse con un gobernador peronista, ahora aceptarían ir en una lista de coalición sin el nombre Movimiento Vecinal?
Durante varios años el kirchnerismo tentó a Carlos Sánchez de pasarse o de montar la nómina distrital del MV como colectora. Pero él siempre lo rechazó, porque sabía que perder la independencia partidaria significaría el fin del vecinalismo.
Analizando lo dicho por Finocchio y Schena surge algo más. No menor. Ambos afirmaron que no está en sus expectativas ser candidato a intendente. ¿Y si ahí está la punta que señala por donde viene esto? ¿En el MV hay alguien tan desesperado por ser postulante a la intendencia, que, -sin importar por donde ir-, entregaría al partido para lograrlo?
Hay otra posibilidad. Cuando Sánchez anunció que volvería a la política dijo que desde la Libertad Avanza lo tentaron. Pero lo rechazó porque su vuelta “para acompañar” será en el vecinalismo al que pertenece.
En la conducción del Movimiento Vecinal no quieren el regreso de Carlos Sánchez. Porque su presencia coparía todo. Pero también temen que el negárselo lleve a Sánchez a competirles en una interna (donde los golearía). ¿Y si la alianza electoral con la LLA sirviera para bloquear el retorno de Sánchez al MV? En esta cuestión, ¿Finocchio llamó a un dirigente del vecinalismo, o fue al revés?
En cualquier caso, un rejunte electoral que implicaría la posibilidad de perder su marca identitaria confirmaría que sin Carlos Sánchez el Movimiento Vecinal entró en un estado de crisis existencial. Si tras gobernar 28 años, su futuro es ser un partenaire sin nombre propio en una lista aliancista, ahora sí el vecinalismo tocó fondo.
La dirigencia del Movimiento Vecinal tiene que salir a aclarar. Ya lo deberían haber hecho cuando perdieron el 51 % de los votos entre los comicios de 2023 y 2025. Pero esto sería mucho peor, porque podría llevar a su desaparición como oferta electoral nominal. Tras el anuncio de la Libertad Avanza, la conducción del MV está obligada a salir a explicar si eso es una propuesta unilateral (de la LLA) o si se lo habló como proyecto electoral posible. Y si es lo segundo fundamentar cual sería el beneficio para el partido. No porque lo pide un periodista, sino por respeto a sus afiliados y a los miles y miles de votantes que los respaldan desde hace más de cuatro décadas.
Si la dirigencia del Movimiento Vecinal sigue en silencio sobre “los elefantes que le pasan por la vereda simulando no verlos”, solo harán crecer los rumores y las especulaciones. Que son mucho más perjudiciales que un mal domingo en las urnas. El que calla otorga. Y en este caso, el silencio no es saludable.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión