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En política solo importa una cosa: llegar al Poder Ejecutivo. El objetivo es ser intendente, gobernador o presidente.
Cuando se llega ahí, hay dos formas de actuar. La virtuosa, que es la de gestionar a fin de que la población para la que se debe trabajar viva mejor, o la viciosa basada en utilizar el poder para beneficio propio.
En la siguiente elección, la gente respaldará o rechazará cómo se gobernó según haya sido la primera o la segunda.
Aunque no es la única (en Tres Arroyos también lo ha sido la presidencia de CELTA), para llegar a la silla de mando del ejecutivo estatal la principal plataforma de salto son los legislativos. Las cámaras nacionales y las provinciales y los concejos deliberantes. Voy al nuestro.
Desde este 10 de diciembre el legislativo municipal de Tres Arroyos seguirá teniendo una mayoría opositora. Once ediles en cinco bancadas, tres de ellas unibloques. El oficialismo, -con siete integrantes-, estará en minoría y tendrá que ir a buscar aliados para cada votación, o para los asuntos que evalúe como importantes.
Precisa dos apoyos y la mejor opción para sumarlos estará en los tres bloques unipersonales. Para cuidar al intendente, sus concejales tendrán que hacer una edificación defensiva. Y para conseguirla deberán trabajar mucho en el diálogo convincente para alcanzar el número que directamente no tienen.
En estos dos años esa labor del bloque peronista será fundamental para el sostenimiento del gobierno de Pablo Garate. En un legislativo, -sea del nivel que sea-, el lograr apoyos extrapartidarios solo se obtiene haciendo política; la mejor (y más difícil) tarea para un político.
Los que irán al ataque serán los dos bloques de peso en la oposición: el Movimiento Vecinal y la Libertad Avanza, ambos con cuatro ediles. Su actitud será la lógica, porque la prioridad de los dos sectores es llegar a ser gobierno en dos años. La construcción para intentar conseguirlo será la de erosionar al gobierno municipal desde el primer momento. Lo mismo pasa en los niveles provincial y nacional. Son las reglas del juego. Pero, para no quedar cómo meros “colocadores de palos en la rueda”, hacer oposición estricta requiere de habilidades especiales. Tanto en lo funcional -dónde el conocimiento y aplicación del reglamento interno es fundamental-, como en la oratoria.
Habrá una tercera forma de construir desde el obrador legislativo que se constituirá el Concejo Deliberante de Tres Arroyos desde el 10 de diciembre venidero; que en este caso apuntará inicialmente a la consolidación partidaria.
El recuento definitivo en La Plata determinó que la novena banca quedó para Carlos Ávila, de Nuevos Aires. Ávila confirmó que era un candidato con votos propios y que la propuesta de la armadora en la región de este sector del radicalismo, -la intendenta de Gonzales Chaves, Lucía Gómez-, para que él encabezara la lista fue un gran acierto.
La interna del radicalismo tresarroyense se libró en la elección general provincial del 7 de septiembre y la ganó holgadamente Nuevos Aires, que logró 3380 votos y se impuso a Somos (962 sufragios), cuyos candidatos representaban al partido. La victoria por tres veces y media a Nuevos Aires le presenta el mejor escenario para cumplir con el siguiente paso obvio en la concentración de poder: ir por la conducción del Comité Betolaza (¿Cristian Ruiz candidato a presidente?). De lograrlo tendría el paquete completo: control partidario y representación legislativa a través de Carlos Ávila.
Para todo intendente, los dos últimos años de su mandato son los más complicados con sus concejos deliberantes, porque ahí están los partidos que van por suceder al suyo en la gestión y también suelen estar ocupando una banca los que quieren quedarse con su sillón (en nuestro caso, el de Camet).
Pero también lo será para el Consejo Escolar; porque al quedar integrado solo por peronistas, sin disidencias internas, el control de sus actos pasará a ser de exclusiva competencia de la oposición legislativa. Y vaya si lo harán. Al igual que con el ejecutivo, está muy claro que le apuntarán los cañones y observarán sus acciones con lupa de máxima graduación.
Se viene dos años muy intensos para el Concejo Deliberante de Tres Arroyos. Y su punto de inicio será el tratamiento del Presupuesto 2026.
Aunque solo se renueva la mitad, el legislativo municipal a integrarse desde el 10 de diciembre será más protagonista que el actual. Y es por el hecho de que la próxima elección será en la que el gobierno municipal pondrá en juego su renovación. Ese día en el Salón Blanco se correrá el telón para dar paso a un recinto deliberativo donde la intensidad de todo lo que tiene que ver con la política, -lo bueno y lo malo-, surgirá a raudales.

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