Los sin nombre, el nuevo thriller psicológico protagonizado por Rodrigo de la Serna
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Por Santiago Rivadeneira
Los sin nombre es una serie estrenada en la última semana en la plataforma Disney+; se trata de un thriller psicológico protagonizado por Miren Ibarguren y Rodrigo de la Serna en una producción española.
La serie retoma la premisa de la novela Los sin nombre de Ramsey Campbell, al igual que la película, pero con una nueva estructura. Aquí Claudia (Miren Ibarguren) ha perdido a su hija Ángela de forma traumática, y años después empieza a recuperarse cuando recibe una llamada con indicios de que la hija podría estar viva. Claudia une fuerzas con el inspector Salazar (Rodrigo de la Serna) para investigar dicha desaparición.
Al tratarse de un thriller psicológico, la tensión, así como la esperanza de un final feliz, va y viene en los seis capítulos que completan la trama. Si bien el principio es lento y desesperante, resulta atrapante para los espectadores, aunque la extensión de la trama a lo largo de estos seis episodios hace que el interés disminuya.
Sin embargo, los giros grotescos que da la historia por momentos le dan cierto impulso, aunque también pueden ahuyentar a un público de estómago flojo.
Principales
En cuanto a los dos protagonistas, el papel de Ibarguren es destacable; por momentos la trama te hace darle la razón y por otros verla como una loca, lo que habla de lo bien ejecutado del personaje.
Por su parte, De la Serna le da el toque argentino a un medio de ficción español que se caracteriza por el susurro constante. El personaje del argentino recuerda por momentos al interpretado en Okupas, con los toques característicos de Rodrigo, siendo un investigador vencido por la vida y atrapado en el secuestro de esta niña que lo interpela por demás.
Final
La narrativa cuenta con un aura de misterio y misticismo impulsados por la fantasía, que puede alejar a aquellos que busquen una historia real; sin embargo, no es un obstáculo para disfrutar de la serie.
La resolución no es ni lógica ni convincente; no obstante, no tiene por qué serlo al tener elementos místicos como explicación a lo largo de la historia. El final podría considerarse “feliz”, pero el guiño final deja el plano abierto a una segunda temporada, la cual no es necesaria para la trama.
