La reinversión como motor para crecer y diferenciarse en la ciudad
El propietario del Centro de Entrenamiento Forza, Emiliano Marinangelli, compartió su historia de emprendedurismo en el último Break Financiero. Recorrió los desafíos de sostener un negocio propio, el valor del apoyo familiar y la visión necesaria para competir en el mercado local actual
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La historia de Forza no nació en un frío escritorio de planificación empresarial, sino del deseo compartido y la acción inmediata de quien tiene una vocación clara.
En el año 2021, en un contexto global todavía marcado por la incertidumbre, Emiliano Marinangelli y su esposa decidieron que era el momento de transformar un sueño de larga data en una realidad tangible. Con apenas dos mancuernas y un espacio cedido, dieron el primer paso de un camino que ya cursa sus cinco años de vida. Esta experiencia de vida y negocios fue protagonista en una de las recientes emisiones de Break Financiero, el espacio de educación financiera de La Voz del Pueblo que conducen Enrique Mendiberri y Agustín Acebo. En ese marco de intercambio, el emprendedor desandó el camino recorrido, desde aquel inicio con capital familiar y créditos a tasa fija hasta la consolidación actual en un punto neurálgico de la ciudad.
Marinangelli, profesor de educación física de profesión, siempre tuvo en claro que su ámbito era el entrenamiento. "Esto arrancó en 2021. Siempre con mi mujer tuvimos el sueño de poder tener algo propio", relató durante la entrevista que se realizó en vivo pero puede verse en el link que acompaña esta nota. La oportunidad surgió cuando les ofrecieron un espacio físico para trabajar; en ese momento, las herramientas eran mínimas, pero la determinación era total.
El impulso definitivo no vino de un manual de economía, sino de la confianza de su pareja: "Mi señora siempre me dijo ‘vamos a buscarle la forma y vamos a meterle para adelante’". Así, mediante la combinación de ahorros, préstamos familiares y un crédito de tasa fija muy favorable a través de un privado — un "empujoncito" fuera de la realidad del mercado de aquel entonces—, lograron reunir el capital inicial necesario para dar vida a Forza.
A lo largo de la charla, Emiliano reconoció con honestidad que su formación está en el movimiento y no necesariamente en los balances contables. El aprendizaje financiero, asegura, fue "a los golpes". Ante la falta de conocimientos técnicos profundos en instrumentos complejos de inversión, su estrategia se volvió intuitiva pero innegociable: el ahorro destinado a la mejora constante y la reinversión. "Si no estás invirtiendo o reinvirtiendo, o poniendo algo que haga que la gente te elija por sobre los demás, es muy difícil que te puedas sostener, mantener y perdurar", explicó. En un rubro como el del fitness en Tres Arroyos, donde la oferta es alta y constante, Marinangelli entiende que la estética y la calidad visual son la primera carta de presentación, pero el servicio personalizado es lo que garantiza la permanencia.
Volver a invertir
Uno de los hitos más recientes en la historia de Forza ocurrió en julio de 2024, cuando el emprendimiento se trasladó a la intersección de Rivadavia y Güemes. El desafío no fue menor: se trataba de un local que requería una reforma estética integral desde cero. "Eran las condiciones y nuestra capacidad de financiamiento lo que había que tener en cuenta", recordó Emiliano. Para lograr el traslado y "embellecer" el nuevo espacio, fue necesario recurrir a nuevas líneas de crédito, demostrando que el riesgo es una constante en la vida del emprendedor local.
Sin embargo, más allá de los números y los ladrillos, el testimonio de Marinangelli puso un énfasis especial en el "capital humano" y los vínculos. Durante la mudanza, la logística pareció una proeza: movieron un gimnasio completo en apenas cuatro horas. Este logro fue posible gracias a una red de contención familiar que incluyó a su suegro, su padre, amigos y alumnos del gimnasio, quienes aprovecharon un feriado para trabajar "de cabeza" en las reformas. Para el propietario de Forza, ese respaldo familiar y vecinal es el que otorga un valor emocional y operativo que no se encuentra en ninguna entidad bancaria, haciendo que tanto él como la comunidad valoren mucho más el lugar por el "corazón y la sangre" invertidos.
En el tramo final de la entrevista en el Break Financiero, se abordaron temas de vanguardia como el impacto de la tecnología en la actividad. Así, ante la consulta sobre la Inteligencia Artificial (IA) en el mundo del entrenamiento, Emiliano se mostró escéptico respecto al reemplazo del factor humano. Si bien admite que una IA puede diseñar una rutina aceptable basada en datos, asegura que "jamás va a poder reemplazar el ojo del entrenador". La corrección técnica en tiempo real y la detección de fallas específicas son, para él, terrenos donde el profesional de carne y hueso sigue siendo indispensable.
Finalmente, respecto al manejo de sus excedentes, el emprendedor optó por la practicidad. Aunque reconoce la existencia de instrumentos potentes como las ALyC (Agentes de Liquidación y Compensación), admite que el desconocimiento y la incertidumbre lo llevan a elegir opciones más "marketineras" y directas, como las billeteras virtuales, para que el dinero no quede estático. Su filosofía es simple pero efectiva: ante un mercado competitivo, la mejor inversión sigue siendo su propio negocio, apostando a que la calidad del servicio y el compromiso con el alumno sean los pilares que le permitan seguir creciendo en la ciudad.

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