La pizzería que prefiere emplear a dos jubilados como delivery
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Ben Fatto abrió sus puertas en agosto pasado y, a la hora de buscar trabajadores, dos adultos mayores fueron la preferencia sobre un mercado más joven. “Los chicos a veces no tienen el mismo grado de compromiso para cumplir funciones laborales”, explicó su dueña. La razones para trabajar después de los 65 años de Roberto Duhau y Raúl Ramírez
Por Luciano Morán
Tres Arroyos tiene una nueva propuesta gastronómica desde agosto del 2023. Se trata de la pizzería Ben Fatto, local que luego de abrir sus puertas en avenida del Trabajador 144, incorporó a dos jubilados (Roberto Duhau y Raúl Ramírez) para trabajar como deliverys. Una actividad que generalmente es llevada a cabo por personas más jóvenes, pero que en este caso, Macarena Vélez, su responsable, está más segura con dos hombres de 66 y 71 años.
“Creo que hay un problema en todos lados con el tema de la juventud, ya que los chicos a veces no tienen el mismo grado de compromiso para cumplir funciones laborales como si la tienen personas mayores que crecieron de otra manera. Son un amor de persona los dos por igual”, comentó al respecto Macarena.
Porteña de nacimiento, vivió en Necochea, donde aún tiene a parte de su familia y, desde hace 10 años, tresarroyense por adopción, donde junto a su pareja, Daniel Beryulet, le dieron vida a este emprendimiento.
Conocedora del mercado en el que se iba a meter (trabajó en reconocidos lugares del rubro), cuando tuvo que elegir a las personas responsables de un área clave de ese negocio no tuvo dudas, “con Roberto y Raúl tengo absoluta confianza. Raúl es el padre de una de mis mejores amigas, ambos son impecables en su forma de ser, cumplen a la perfección con su tarea y los clientes así nos lo hacen saber”, comentó acerca de la devolución que recibe por sus servicios. En no pocas ocasiones, con exigencia por el ritmo de los pedidos, “es un lindo desafío que decidimos encarar, acá somos una gran familia más que un equipo de trabajo. Tenemos un horno que levanta gran temperatura en poco tiempo, los pedidos no tardan más de entre 5 y 7 minutos”.
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“Creo que hoy está muy cuestionada la idea de que si la gente grande te cumple o no, yo puedo dar fe de que si es así. Me parece importante poder darles la posibilidad de estar activos a los adultos mayores, sé qué clase de gente son”
El espacio, ofrece más de 20 variedades de empanadas clásicas y especiales, además de pizzas para todos los gustos, tartas, calzones, postres y bebidas. Hace ya un buen tiempo que están trabajando a muy buen ritmo, de manera tal que los cambios efectuados y los productos incorporados le permiten una mejor atención a los clientes. “Nuestro fuerte son las empanadas de matambrito, bondiolita, pollo al verdeo y carne cortada a cuchillo, entre otras cosas”, informó amable.
Inclusión
Definió a su local como “inclusivo”, detalle que no dejó pasar por alto debido a que para ella “eso es un punto sumamente positivo. Creo que hoy está muy cuestionada la idea de que si la gente grande te cumple o no, yo puedo dar fe de que si es así. Me parece importante poder darles la posibilidad de estar activos a los adultos mayores, sé qué clase de gente son. Nadie los obligó a trabajar acá. Ellos se acercaron y se generó una hermosa relación laboral con los dos por igual”.
Con una sonrisa sobre su rostro, informó que además el equipo de trabajo de Ben Fatto lo integran “Abril, Emilio y mi pareja, este último hace la producción de las tapas fuera de horario porque tiene otro trabajo en Aiello. Yo produzco todo lo que son las empanadas y los picadillos. En pizzas, el referente es Emilio porque es quien la tiene bastante clara con ese tema. Es un negocio familiar. El barrio es muy lindo y tranquilo, en marzo se vendrá una nueva Fiesta Provincial del Trigo, por ende, la demanda de nuestros productos aumentará en consideración. De noche hay movimiento en esta zona porque los vecinos vienen a hacer deporte”.
“Una ayuda más”
También hizo referencia a que son muchos los jubilados a los que “la mínima” no les alcanza para vivir, por eso es que buscan alguna actividad extra para sentirse activos y generar algún otro tipo de ingreso a su bolsillo.
“Tanto Roberto como Raúl nos dan una mano enorme, son responsables y valoran la función que se les dio. Son cumplidores al cien por cien. Hoy sucede que con una jubilación mínima no alcanza para llegar a fin mes, estamos muy contentos con su desempeño como deliverys. Es una ayuda más para ellos, son nuestros chicos (risas). Les quiero agradecer a los dos porque son un ejemplo a seguir, no exagero”, se sinceró Veliz.
Quienes lo deseen, podrán acercarse a probar las delicias que ofrece Ben Fatto de lunes a lunes de 11:30 a 14:30 y de 19:30 a 23:30 horas. “Tenemos gran servicio de delivery y nuestro teléfono de atención es 2983 650165. Trabajamos con todos los métodos de pago, en redes sociales (Instagram y Facebook) nos pueden encontrar como @benfatto.tsas”.
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“Vivo el aquí y el ahora”
Roberto Duhau (66) es nativo de Indio Rico. Hace un largo tiempo que vive solo en nuestra ciudad. Tras sumarse como delivery en Ben Fatto (rol que cumple de viernes a domingo), con gratitud reconoció que “he hecho de todo en mi vida, no te miento. Absolutamente de todo. Cuando era joven, trabajé en el campo, luego de albañil, después en la reparación de radiadores en un taller, en Pizza 3, hasta tuve un negocio y me fundí. También repartí productos para varios negocios, caminé la calle desde chico. Era otra época, hoy las cosas cambiaron muchísimo…”.
En relación a cómo se dio su llegada a este nuevo local gastronómico, dijo que “en su momento vi un aviso cuando trabajaba en Pizza 3, el ritmo diario de ese lugar me sobrepasó, por eso decidí bajar un cambio y buscar algo más tranquilo. Tengo experiencia como delivery creo (risas), siempre doy lo mejor de mí y respeto a la gente. El día que está feo salgo a repartir en un auto y cuando está lindo, utilizo la moto. Soy de pocas palabras, aunque debo decir que la gente se pone contenta y me felicita cuando entrego su pedido en tiempo y forma”.
Definió a Macarena como “una gran persona” y le agradeció públicamente por la oportunidad que le dio. “Se formó una linda familia en este lugar, todo lo que se produce es rico y sabroso. El objetivo mío es llegar a fin de mes, por eso vivo el aquí y el ahora. Agradezco a los clientes por la confianza que depositan en nosotros. Me divierto trabajando acá, es como que evito el sedentarismo. Tengo un ritmo lento, pero voy para adelante. La vida es en movimiento porque si te quedas quieto, te estancas”, reflexionó Duhau.
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“No nos sentimos tan viejos”
Raúl Ramírez (71) es un tresarroyense discapacitado (usa un audífono en uno de sus oídos porque sufre de sordera) que la mayor parte de su vida trabajó como mozo. “Recuerdo ese empleo en la época de La Huella sobre Ruta 3 y avenida San Martín, el último tiempo en el Parque Hotel y en Manhattan. Algunas temporadas en Claromecó también cumplí ese rol en el restaurante La Estancia”, comentó brevemente al hacer su presentación.
Reiteró que el hecho de “no llegar a fin de mes”, lo hizo tomar la decisión de no quedarse encerrado en su casa. Sobre ello, mencionó que “a mí me gusta el contacto con la gente, el diálogo con el cliente. Justo se dio que una de mis hijas (Eugenia) es amiga de Macarena y fue quien me incentivó a comprarme una moto para empezar a hacer delivery. ¿Te parece que yo a esta edad esté para eso?, le pregunté. Claro que si me dijo sin dudarlo un minuto…”.
De esa manera, Ramírez describió su arribo a Ben Fatto, donde cumple su tarea de lunes a jueves. Con tono de satisfacción, subrayó que “me gusta mi trabajo, la gente cuando le entregas su pedido te mira y se sorprende: el buen día, buenas tardes o el simple ¿cómo le va?, es respeto desde el minuto cero. En muchas casas no anda el timbre, entonces los llamas por teléfono. Se coordina todo más fácil que antes. Es grato volver a sentirse activo”.
Antes de la despedida, valoró el apoyo incondicional que recibió de parte de su familia para ser parte de este nuevo desafío. “El contacto con la gente te abre otras puertas, es como que te saca varios años de encima (risas). Los que andamos en la calle todos los días nos sentimos distintos, lo bueno de ser delivery es que no nos sentimos tan viejos. Somos un poco más lerdos por nuestra edad, pero vamos seguros en la moto como deliverys. Este lugar es inclusivo, eso es hermoso y para destacar”.
