“La medicina es una terapia recíproca”
Femeba le va a entregar una distinción el 3 de diciembre, Día del Médico
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Por Nicolás Besimenko
Con una trayectoria de 50 años como profesional de la medicina en Claromecó, Juan Aníbal Abad recibió la designación de médico Emérito por parte de la Federación Médica de la Provincia de Buenos Aires (Femeba). La distinción será entregada en un acto a realizarse en La Plata, en la sede de calle 5 N.º 473, el miércoles 3 de diciembre, Día del Médico.
Juan es hijo de un peón de campo que no sabía leer ni escribir y la madre era ama de casa, en la propia y en varias viviendas del pueblo. Entre los dos criaron a sus 4 hijos, hicieron “lo imposible para darnos estudios, realmente unos genios. Mi padre me repetía siempre ´hijo, tenés que estudiar, igual hay que trabajar en lo que seas, pero en otras condiciones´. Por supuesto que toda esta historia tiene un sostén fundamental que es mi esposa, Norma Noemí Martínez, acompañándome siempre en todas las actividades, una diosa”, remarcó con emoción el doctor.
Los comienzos se dieron a partir de “un médico en San Cayetano, Guillermo Hendriksen, que iba a casa a visitarnos, a atendernos cuando teníamos algún problema, pero nunca se me ocurrió que iba a seguir sus pasos. No era que yo de chiquito quería ser médico, además veníamos de un grupo familiar muy humilde, como que los demás podían hacerlo y yo no. Estuve becado por el colegio secundario de San Cayetano, el primer tiempo y eso me facilitó un poco el poder seguir y me recibí muy joven en La Plata, tenía 24 años y le metí pata como loco para hacerlos zafar a mis viejos de tanto gasto. Necesitaba empezar a trabajar urgente para aliviar la situación de ellos”.
Si bien no lo tenía definido, la medicina aparecía como una posibilidad “hasta que en un determinado momento, con un compañero de secundario, charlando también con la profesora de anatomía, decidimos hacer la carrera. Yo creo que me gustó mucho más después, porque al principio es complejo, una cosa más fría. La residencia fueron 2 años en distintas guardias y servicios, recorrí todos los hospitales, el Policlínico en La Plata, el de Gonnet, el Hospital Italiano, el Interzonal, el Ludovica. Yo vivía muy cerquita de ahí por lo tanto hacía muchas guardias seguidas reemplazando a los que les tocaba, me venía bien, aprendía y finalmente me aprobaron como médico clínico”.
Los primeros pasos terminaron de darle la convicción de que era el camino correcto. Recordó que “cuando empecé a tener más contacto con el hospital, con la guardia, me empezó a gustar más y obviamente me gusta, es un laburo que disfruto”.
Nacido en San Cayetano, con su familia se trasladaron a Pradere, un pueblito cerca de Pedro Luro, y en el 75` arribaron a Tres Arroyos “porque estaba el doctor Soldavini que se jubilaba en Cascallares y una doctora que estaba en Claromecó, se encontraba trabajando pero tenía previsto irse”.
En este contexto, explicó que “como mi cuñado vivía en el Balneario, me dice ´mirá, podés venirte, a lo mejor te quedas fijo’ y ahí empezó mi historia”.
Su desembarco en tierra tresarroyense se da “con el traslado al Centro Materno Infantil, y viajaba dos veces por semana a Claromecó. Cuando la doctora se va de Claromecó, me nombran en la Unidad Sanitaria. Al principio fue muy difícil, años muy complicados, con todo el personal que trabajaba en ese momento. Había dos enfermeras que casualmente eran el mismo apellido que yo, Beatriz y Alicia Abad, muy compañeras en todo”.
Al respecto, relató que “a veces nos fallaba la ambulancia, surgían diferentes tipos de inconvenientes porque no había la estructura de una ciudad. Uno se va adaptando”.
Después de medio siglo al servicio de la comunidad, observó que “tenía dos grupos de gente, la atención a los locales y la zona. Me tocaba ir a San Francisco de lunes a viernes dos o tres horas. Por otro lado, la atención al turismo que venían por una emergencia generalmente y era complicado. Durante el verano era mucho más intenso, enero y febrero se ponía bravo, gente que iba por distintos problemas; sin embargo, había que afrontar todo, desde una sutura o un parto hasta una faringitis o un esguince de tobillo”.
La distancia con Tres Arroyos para resolver intervenciones con mayor complejidad “era un problema, porque estábamos a una hora, después se tranquilizó un poco con la creación del Centro de Salud en el 2010. Fue un cambio importante, porque rotaban más los profesionales, comenzaron a venir más especialistas y en el verano siempre nos mandaban algún refuerzo, de la provincia en primera instancia porque era provincial, después pasó a ser municipal entonces era más fácil el manejo, más cercano”.
El doctor valoró que “a raíz de esos cambios se fue intensificando y se empezó a prestar mejor servicio, incluso hoy mismo se sigue creciendo”.
Dedicación
En el año 2015 se aprobó en el Concejo Deliberante que el Hospitalito lleve el nombre de Juan Aníbal Abad, lo cual le causó “sorpresa, porque generalmente eso no ocurre, que te hagan un reconocimiento en vida. Realmente lo hicieron de corazón, con buena voluntad. Me gustó, me generó un poco más de responsabilidad”.
En cuanto al momento que atraviesa el Centro de Salud actualmente, Abad sostuvo que “están trabajando bastante bien, hay una Comisión de Amigos que se creó hace dos meses para apoyar en todo sentido, muy importante para sostener el lugar. Faltan cosas, sí, faltan un montón, pero se va piloteando más o menos bien”.
Son muchos años de atender a la comunidad claromequense y eso se ve reflejado en que “la gente un poco se acostumbró, te consulta a cualquier hora, en cualquier lugar, en cualquier momento y por cualquier cosa. Hacía lo que podía, siempre dando lo máximo. No todo habrá salido bien, pero se intentó hacer lo mejor posible”.
Una situación especial que le tocó transitar fue la pandemia entre 2020 y 2021, pero aseguró que “estaba con bastante gente Claromecó, en el Hospital. ya había más médicos y enfermeras, de todas maneras no fue lo peor que me tocó en mi trabajo. Hemos afrontado situaciones que por ahí se descontrolaban, pero logramos cumplir con esa realidad particular de la pandemia”.
En el final de la entrevista, el experimentado profesional de la salud dejó un consejo para quienes apuntan a trabajar en la medicina. Su recomendación es “hacer lo que te guste, cualquier trabajo sirve, es útil, siempre y cuando te guste lo que estás haciendo sino es muy feo. Yo lo disfruto, no me reniego, a veces me canso, algún día habré estado de mal humor porque no soy de madera, pero nada más. Lo disfruto hoy también a mi trabajo. Siento que es una terapia recíproca, yo hago cosas tratando de solucionarle un problema y que la persona me llame y me diga que está bien, que se siente mejor, a mí también me hace bien”.

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