La importancia de “proteger el presente y asegurar el futuro”
En el marco del Día del Trabajador, la productora asesora de seguros Carolina Valladares Rucci conversó con este diario para describir las ventajas que tienen las herramientas de planificación financiera en materia de seguros para preservar la estabilidad económica familiar ante imprevistos y garantizar una jubilación digna
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Hoy 1° de mayo se conmemora el Día del Trabajador, razón por la cual La Voz del Pueblo visitó la oficina comercial de la productora asesora de seguros Carolina Valladares Rucci (Mat. 99136), quien resaltó la importancia que tiene contar con un seguro de vida y de retiro, herramientas valiosas y oportunas ante el contexto de incertidumbre económica que reina en la Argentina.
Dos productos claves
En primer lugar, destacó la necesidad de “proteger el presente y asegurar el futuro”, sobre lo cual expresó que “el seguro de vida y el de retiro son cruciales tanto para proteger la estabilidad económica familiar ante imprevistos (fallecimiento o invalidez) como para garantizar una jubilación digna, respectivamente”.
Y agregó que el de vida “no solo asegura ingresos para tus dependientes, sino que protege a la vida asegurada de contingencias que puedan ocurrir y que no le permitan desarrollar su actividad normalmente, mientras que el de retiro crea un capital líquido a largo plazo para mantener la calidad de vida cuando ya uno no pueda o no quiera trabajar al mismo ritmo”.
Sobre los trabajadores independientes señaló que “son los que particularmente le ponen el cuerpo todos los días. El trabajo depende de uno mismo. Si uno tiene una enfermedad, un accidente o algo que le imposibilita trabajar, tiene que saber cómo cubrir ese lucro cesante”.
En ese sentido, aclaró que “con quien trabaja en relación de dependencia pasa algo similar, ya que si bien tiene el seguro de vida obligatorio (ley contrato de trabajo), los montos suelen ser muy bajos. Si le ocurre algo durante un tiempo por ley va a estar protegido, pero luego no. Las empresas necesitan la mano de obra productiva”.
Además, hizo referencia a que hay otras circunstancias que afectan a los empleados. “Las empresas en las que se trabaja un montón de años, en las que se hace carrera, pueden quebrar, pueden prescindir de tus servicios, y está claro que hay momentos de la vida en los que es difícil quedarse sin empleo de la noche a la mañana. Por ejemplo, una persona que, a sus 55 años, luego de haber trabajado toda su vida en la misma firma le dicen hasta acá, ¿De qué se disfraza para seguir? Eso demuestra que el empleado está protegido, pero hasta cierto punto”, remarcó.
Puntualizó que es necesario derribar el mito sobre el seguro de vida “me tengo que morir yo para que lo disfrute otro”. Cuando una persona fallece, dijo que “estoy segura de que quienes quedan no van a disfrutar de ese dinero, seguramente lo van a usar para salir adelante y reacomodarse”.
El seguro de vida se llama así “porque protege la vida justamente. No es sólo la indemnización por fallecimiento, sino también el adelanto por enfermedad grave/accidente y otras coberturas que se pueden adicionar como la hospitalización, la perdida de miembros o la renta familiar, que se incorporan de acuerdo con la necesidad de la persona”, subrayó.
Lo definió como “una herramienta insustituible porque incluso una persona que tiene un capital liquido ahorrado, si tiene que usarlo, se descapitaliza. Acá se habla de transferirle el riesgo a una compañía de seguros”.
Describió que “la frutilla del postre” que tiene el seguro de vida “es la capitalización. Al dinero que uno va pagando para mantener esas coberturas, la compañía de seguros lo trabaja para generar un ahorro a futuro. Entonces el día que uno decide que económicamente, su fallecimiento no va a complicar a nadie, puede anular la póliza y rescatar un porcentaje alto del dinero aportado. Es una combinación”.
Mencionó que, algunas personas, “se confían” por el hecho de tener propiedades, “cosa que está bárbaro, pero en una situación de enfermedad o de necesidad económica, hay que salir a venderlas. Si te agarra otra pandemia, o un mercado bajo en el cual no es momento para vender y necesitas la liquidez, ¿Qué haces? Las herramientas de las que hablamos, que generan liquidez, son la respuesta”.
Con énfasis, aseguró que de lo que hay que hablar en Argentina -y de manera urgente- “es de la jubilación porque tenemos un sistema previsional en quiebra. Cada vez son menos los que aportan y más los que cobran. Y ni hablar de los que hoy somos jóvenes que nos faltan 20, 30 o hasta 40 años para jubilarnos. Chauchas y palitos…”.
Resulta fundamental asegurar el futuro en ese aspecto. “No podemos el día de mañana vivir de una jubilación, es una miseria. Y no solo pensando en términos negativos, también hablamos de llegar a la edad jubilatoria con un capital formidable para vivir una buena vida y disfrutar. Es mi tarea como asesora generar la conciencia aseguradora en las personas”, expresó.
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Una recomendación
Consideró que “lo ideal” es activar cuando “uno es joven, productivo y está sano. Habitualmente se pospone, muchos dicen el seguro de vida lo contrato más adelante porque ahora no me va a pasar nada, cosa que uno nunca sabe. Tampoco pensábamos que el Covid-19 iba a llegar a Argentina…El día que te enfermaste, no podés contratarlo, ninguna compañía te asegura con un antecedente médico, mucho menos cursando una enfermedad. Y con respecto a la jubilación, la objeción es que les falta mucho, pero lo cierto es que se necesita tiempo para poder armar algo interesante”.
Dejó en claro su preocupación en cuanto a que “la gente no es consciente de todo esto, por eso quiero difundirlo en una fecha especial. Cuesta, y mucho. Lamentablemente, somos un país que no tiene educación en estos términos, no somos previsores. Pensamos en el corto plazo”.
Se lamentó porque en Argentina “hablar de seguro de vida es muy difícil, es un tema muy tabú. La gente no quiere pensar en morirse porque le incomoda. Estoy segura de que a todos alguna vez nos desveló el pensar qué pasa si me muero o enfermo…”.
Resaltó que, tras la pandemia, hubo un antes y un después, en donde pareciera que la gente se anima un poco más. “En pandemia se murió mucha gente joven, y muy rápidamente, que eran sustento económico familiar”, reflexionó.
Contó que tanto el seguro de vida como de retiro aplican no sólo para particulares, sino también para empresas.
“Por un lado, así como se protege la vida de las personas, también se puede proteger la vida y la continuidad de las empresas; y por el otro, con el seguro de retiro se puede armar un fondo de contingencia para situaciones extraordinarias, ya sean negativas o positivas, y a su vez, generar un impacto positivo contablemente. Ambas herramientas son deducibles de ganancias, sin tope para las personas jurídicas”, especificó.
Antes del cierre, Carolina Valladares Rucci dejó un saludo especial a todos los trabajadores en su día. “Les deseo a aquellas personas que hoy no tienen trabajo y que lo están buscan desesperadamente, que lo encuentren. Yo me siento una privilegiada de trabajar de lo que me encanta, y desde noviembre, con mi oficina en el lugar donde mi abuelo y mi mama construyeron su legado”, concluyó agradecida y con una gran sonrisa.
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