La IA aplicada al agro y el poder de convertir datos en decisiones
El INTA impulsa una alianza estratégica con Crucianelli y Leaf Agrotronics con el objetivo de crear una red inteligente a partir de la integración de la ciencia de datos y la Internet de las Cosas (IoT) en el campo
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“La Inteligencia Artificial no reemplazará al ingeniero agrónomo, pero el agrónomo que sepa usar IA reemplazará al que no la use”, advirtió Hernán Ferrari, técnico del INTA y uno de los impulsores del convenio INTA-Crucianelli-Leaf Agrotronics, un acuerdo que marca el rumbo de una nueva agricultura basada en Inteligencia Artificial (IA).
Se trata de una alianza estratégica para crear una red inteligente que transforme los datos en decisiones agronómicas y así empezar a intentar cubrir la alta demanda de alimentos que vendrá en el mediano plazo a partir del crecimiento de la población mundial. Ferrari indicó: “Necesitamos un plan B que ya está en marcha y tiene nombre: Inteligencia Artificial aplicada al agro”.
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Según Ferrari, “el campo del futuro será un sistema vivo que aprende”, a lo que agregó: “Las máquinas ya no solo trabajarán, sino que entenderán lo que hacen”.
Mediante sensores, satélites y algoritmos de aprendizaje, la red permite vincular suelo, clima y manejo agrícola para optimizar la producción y reducir el impacto ambiental. La información se convierte así en el nuevo insumo estratégico del agro.
Esta sinergia público-privada entre ciencia, industria y campo impulsa una verdadera revolución silenciosa: la de un campo que interpreta su entorno y actúa con precisión. Desde el INTA aseguran que “la clave está en lograr que cada decisión productiva sea informada, sostenible y eficiente”.
En este punto, Ferrari dio un paso más y aseguró: “Hoy, gracias al impulso de la IA, el big data y el Internet de las Cosas, la Argentina se posiciona en el puesto 11° mundial en desarrollo de tecnología agrícola, consolidando su liderazgo regional”.
“Tenemos capacidad científica, industria nacional y productores tecnificados -resumió Ferrari-. Solo falta animarnos a escalar. Si adoptamos plenamente estas herramientas, no solo podremos alimentar al mundo, sino también generar bioenergía y nuevos productos verdes”.
El futuro ya empezó
El modelo que propone el INTA no solo busca producir más, sino producir mejor. La Inteligencia Artificial se convierte en una aliada para anticipar eventos climáticos, planificar la siembra y el riego, y reducir el desperdicio de insumos.
En este contexto, se enmarca el trabajo conjunto del INTA y sus socios estratégicos, que proyectan una agricultura conectada, consciente y regenerativa, donde cada byte de información ayuda a recuperar el equilibrio entre el suelo y el planeta.
Para Ferrari, “la agricultura del futuro no dependerá solo del clima o de la genética, sino de nuestra capacidad de integrar conocimiento, tecnología y propósito. Y ese propósito es simple y poderoso: asegurar que cada chico, en cualquier rincón del planeta, tenga su plato de comida”.
