La historia de Andrea y Victor, la pareja que cambió el asfalto por las sierras y el mar
La idea desde el principio fue clara: tener casas para ofrecer el servicio de alquiler temporal. El nacimiento de "Vittorio", la primera casa transportable
:format(webp):quality(75)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/victor_y_andrea.webp)
Hace más de 25 años, cuando formaron su pareja, tenían un sueño en común: vivir rodeados de naturaleza, sin renunciar a la comodidad que la ciudad les daba por el acceso a los servicios. Hoy reparten sus veranos en una playa a la que solo se llega por la arena, y sus inviernos a orillas de un arroyo en el cordón de Ventania. Esta es la historia de cómo lo lograron.
Hay sueños que se construyen despacio, casi sin darse cuenta, se definen y maduran con la elección de sus elementos. El de Andrea y Victor empezó hace más de 25 años, cuando se conocieron y descubrieron que querían lo mismo: alejarse del ritmo frenético de la ciudad sin resignar calidad de vida. No fue una decisión de un día para el otro. Fue un proyecto que armaron pieza por pieza, viaje por viaje, decisión por decisión, durante años.
Un mapa hecho a mano, fin de semana tras fin de semana. Todo arrancó con una lista. Buscaban un lugar con algún atractivo turístico, porque la idea desde el principio fue clara: tener casas para ofrecer el servicio de alquiler temporal. Definieron la provincia de Buenos Aires como punto de partida, y desde ahí se aventuraron a recorrerla entera, ruta por ruta, seleccionando pros y contra de cada destino prefiriendo puntos alejados de lo urbano, de la rutina, los ruidos para acercarse a la naturaleza, al cielo inmenso y las sensaciones del viento en la cara.
"Mate, ruta y a conocer un destino diferente", resumen. Primero la costa atlántica, después las sierras. Cada fin de semana libre era una excusa para viajar, hablar con la gente del lugar, mirar terrenos, imaginar, proyectar, seleccionar.
La elección final fue el cordón de Ventania, las sierras más antiguas y altas de la provincia, un entorno agreste de una naturaleza bellísima. Aunque, confiesan, la playa con su mar de mil colores -su otro amor- quedó pendiente en el tintero. Como se verá, no por mucho tiempo.
“Cuando no encontrás lo que buscás, lo construís vos mismo”…
Elegido el destino, llegó la parte más difícil: decidir qué tipo de vivienda construir, en un entorno rural, donde el acceso de materiales y de la mano de obra es muy complicado. Victor recorrió empresas constructoras sin convencerse de su calidad, ni de los materiales, ni tampoco del diseño que le ofrecían.
Fue entonces cuando se hizo una pregunta que le cambió el rumbo: “¿por qué no las construís vos?”. La pregunta despertó algo que llevaba dormido desde la infancia: un viejo sueño de construir casas. La respuesta fue un sí rotundo, que significó años de investigar materiales, estudiar sistemas constructivos y hacer cursos, hasta llegar a desarrollar un producto ideal, una solución a la necesidad de un proyecto en desarrollo.
:format(webp):quality(60)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/victor_y_andrea_17.webp)
2014: el año en que todo se acomodó
Después de años de viajes, de selección, de trabajo y de investigación, en 2014 se dieron dos oportunidades casi al mismo tiempo: consiguieron la propiedad en las sierras y les ofrecieron un lote financiado en un parque industrial de su propia ciudad, ideal para construir ahí las casas.
Con todo lo aprendido en años de recorridas -qué sistema constructivo elegir, como acceder a servicios en lugares remotos, qué funciona y qué no- se lanzaron a construir una casa piloto, aunque había un problema: todavía no sabían dónde ubicarla dentro del predio serrano.
La solución fue tan simple como audaz: construir una casa transportable. Así podían instalarla en un lugar y, posteriormente, moverla a otro si fuese necesario. Nació "Vittorio", la primera casa transportable de 30 m² inspirada en las casillas rurales de antaño.
:format(webp):quality(60)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/victor_y_andrea_14.webp)
El sueño pendiente entra por la ventana
En medio de la construcción, el destino sumó una variable que no estaba en los planes: conocieron a una pareja, una propiedad en la costa: ese sueño que había quedado en el tintero. Surgió la idea de probar primero la casa ahí, ante condiciones climáticas adversas por los vientos marítimos, el sol y la arena para chequear el comportamiento de la casa transportable, antes de llevarla a las sierras.
Amigos, energía solar y el silencio absoluto
Durante el traslado se fueron sumando nuevos amigos, motivados por la curiosidad, en ese tranquilo balneario, de ver pasar por sus calles de tierra una casa móvil. Ellos les ayudaron a instalar la casa esa misma tarde, participando de la aventura: Mario y su ejército, conexión de energía solar, la perforación de agua que ya habían hecho antes, biodigestor, internet satelital antes de Starlink y Néstor gas envasado y la heladera a gas. Terminaron pasadas las 22 horas, con una comida al disco en la arena, junto al mar, rodeado de oscuridad y abrazados por un mar de estrellas, al solo cobijo de un silencio total.
Néstor y su hijo, uno de los nuevos amigos, de esos que alimentan el alma, no se querían ir: “seguro se van a quedar solos”. Andrea y Víctor los tranquilizaron: para esto habían venido, entendiendo que no era soledad, sino serenidad, paz y sosiego. Cuando finalmente se quedaron solos, en medio de la nada y la oscuridad, se miraron y se preguntaron: ¿qué hacemos acá?
Durmieron como nunca antes. Solo el mar y la brisa. Al amanecer, un paisaje soñado, mate y reposeras. Una hora más tarde apareció Néstor con facturas: había vuelto porque estaba preocupado por ellos.
:format(webp):quality(60)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/casita.webp)
Seis años después
Con el tiempo, sumaron varias casas, dos destinos, un mismo sueño cumplido.
Al terminar ese verano, "Vittorio" volvió a la ruta, esta vez rumbo a las sierras, donde quedó instalada a orillas del arroyo Ventana, abrazado por el cordón serrano, recibiendo huéspedes. El proyecto en común se convirtió en aventura; construcción, traslado, instalación, amigos que la vida te regala por momentos efímeros para compartir charlas, silencio para encontrarse con uno mismo sin perderse en los ruidos cotidianos.
Desde entonces, hace ya seis años, Andrea y Victor reparten su vida entre construcción de casas y un mundo rural con dos versiones: los veranos en la playa y los inviernos en las sierras.
En el camino aprendieron -a fuerza de ensayo y error- cómo resolver las falencias de vivir lejos de la ciudad sin resignar comodidad: energía, agua, conectividad, logística. Y hoy quieren compartir ese conocimiento con quienes tienen el mismo sueño pero todavía no se animan a dar el paso.
:format(webp):quality(60)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/victor_y_andrea_8.webp)
El nuevo producto
Hoy después de tantos años de construcciones, diferentes lugares, vivencias diseñaron un producto que suma toda esa experiencia. Una casa ideal para vivir en un entorno rural, de climas extremos y con faltas de servicios (gas natural, electricidad etc).
Una casa que prácticamente no necesita energía y puede ofrecer una comodidad superior a una casa en la ciudad.
Su mensaje es simple y contundente: "Realmente se puede, y vale la pena hacerlo. Es un antes y un después".
-Contactos- Los interesados en acceder a más información sobre la propuesta de viviendas de Victor y Andrea pueden ingresar a su Instagram @nemohuani. Otra vía de comunicación es a través de su WhatsApp 2284 68-2004 |


Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión