La gran noche de Nico David teloneando a Cruzando el Charco
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El músico lomense que hace siete años vive en Tres Arroyos tuvo –imprevistamente y en el día de su cumpleaños – la oportunidad de dar un show acústico antes de la presentación de la reconocida y exitosa banda platense, el pasado 29 de junio en el Gigante de Huracán
Lo que comenzó como una llamada inesperada en su cumpleaños número 44 se transformó en una gran oportunidad para el músico de ‘Lomas’ que hace siete años vive en Tres Arroyos, Nicolás David, que el pasado domingo 29 de junio se subió al escenario para telonear a una de las bandas del momento de la escena del rock nacional, Cruzando el Charco y ante una gran cantidad de público en el Gigante de Huracán.
La experiencia no solo le permitió volver a tocar en vivo, sino que también sirvió como un nexo para dar a conocer su trabajo como productor musical.
Convocado
La llamada llegó el mismo día del concierto, un domingo a las 3 de la tarde, mientras celebraba su cumpleaños. En una charla con La Voz del Pueblo reconoció que al principio dudó. “Hace tanto que no toco en vivo”, comentó el músico que no dejó pasar más tiempo entendiendo que la oportunidad era muy buena como para dejarla pasar, y aceptó.
La improvisación fue tal que apenas tuvo tiempo de avisar a sus conocidos; pero a las dos horas de la llamada ya estaba probando sonido.
Un trato excepcional
‘Nico’ destacó la “súper piola” actitud del equipo de producción y el excelente trato recibido, algo que –sabe- no es común en el ambiente musical. “Desde ‘dame la campera que te la cuelgo’ hasta tratarme de ‘Nico’ y que se sepan tu nombre te da una pauta que son buena gente”, explicó en un tono aun movilizado por la experiencia.
También contó que le ofrecieron agua, le asistieron constantemente y le preguntaron si necesitaba algo para comer.
La única condición para su actuación era que fuera acústica, sin usar el backline (los equipos) de la banda principal. Y en su caso -que no se siente cómodo cantando sobre pistas- optó por llevar su propia guitarra acústica.
Interacción
Contó que originalmente le habían dado veinte minutos de tiempo en el escenario, para lo cual preparó tres canciones. Sin embargo pudo experimentar una conexión con el público y esos veinte se transformaron en cuarenta y cinco minutos. La gente empezó a pedir temas y contó que hasta los integrantes de la banda viendo la buena respuesta, le indicaron desde atrás que continuara; “ellos mismos salieron ahí a ver atrás y me decían ‘seguí, seguí’”, recordó.
Su repertorio incluyó clásicos como “Seminare” –que hizo cantar a todos, enseñándoles la parte del solo para suplir la falta de instrumentos–, “Mujer amante”, “Lamento boliviano”, canciones de Rancheros y “Seguir viviendo sin tu amor” del ‘Flaco’ Spinetta.
Nicolás contó que disfrutó mucho de poder lograr que el público sea parte de lo que hace, pudiendo armar “un gran living con mucha gente”.
La oportunidad
Para el músico esta experiencia fue más allá de un simple concierto. Si bien está acostumbrado a tocar en vivo, “no siempre las oportunidades como invitado resultan tan buenas”, porque por ejemplo es común que haya limitaciones de sonido o tiempo.
Aseguró que ésta vez fue diferente. “Fue una experiencia muy amena y la disfruté del principio hasta el fin”, sobre todo representó una valiosa ventana para “dar a conocer el laburo que hacemos en el estudio, que me conozcan a mí”, expresó.
Con la Banda
Nicolás pudo cruzarse con los integrantes de Cruzando el Charco, gracias a su manager. Se sacaron fotos y charlaron un poco sobre la ciudad, recordando que ‘Nico’ había ido a verlos con su familia a Villa Cacique – Barker, para la Fiesta de la Frambuesa. A pesar del “frío infernal” de la noche del domingo 29 en la que había nevado en la zona, el encuentro fue afectuoso y terminó con un “feliz cumpleaños” que la banda le dedicó en la intimidad.
‘Nico’ David llegó hace siete años desde Lomas de Zamora, zona sur del Gran Buenos Aires. Si bien se siente “parte en el día a día de Tres Arroyos” por la tranquilidad y seguridad que encontró, como poder andar en bicicleta con su hija o estar en la vereda sin miedo a los robos, su “mente o la rutina” de porteño, de andar a “tres mil por hora”, hace que por ahora no se sienta “del todo tresarroyense”.
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