Las aulas quedaron vacías, pero las clases presenciales pasaron a ser virtuales y el sistema educativo se fue adaptando a las nuevas tecnologías. Cecilia Groppa compartió su experiencia como estudiante y docente.
La pandemia introdujo en las escuelas el uso de celulares, notebooks y todo aquel dispositivo que permitiera brindar y recibir clases sincrónicas, que generalmente eran reducidas en horarios (es decir, si una materia tenía una carga horaria de cuatro horas semanales, las conexiones solían limitarse a la mitad). Para completar el resto de la carga horaria, se comenzó a habilitar la organización de grupos de WhatsApp con los estudiantes para el envío de trabajos en PDF, materiales digitalizados, y su posterior retroalimentación.
Algunas familias solicitaban también el uso de Gmail para no saturar los celulares. El uso de la tecnología tuvo su parte negativa, pues se fue comprobando con el transcurso de las semanas que muchas familias contaban con un solo dispositivo para varios hijos, o dispositivos no muy actualizados que generaban dificultades para las conexiones, incluso hogares que no contaban con conexión a internet. Con los estudiantes de secundaria superior se utilizaron con mayor facilidad las aulas tipo classroom en las que se subían clases grabadas, videos tomados de internet, y se trabajaba con facilidad con documentos colaborativos, que permitían el intercambio entre compañeros y docentes.
Lo mismo sucedió con maestros y profesores: grupos de WhatsApp, documentos colaborativos para planificar y calificar, reuniones virtuales para monitorear los avances y las dificultades.
Todo esto generó una situación de saturación en las familias, los estudiantes y los docentes, que estaban "conectados" aún fuera del horario escolar realizando actividades o respondiendo mensajes.
En nivel superior no universitario y universitario, para muchos estudiantes todo esto tuvo un impacto positivo (al menos aquellos que contaban con dispositivos e internet en sus hogares): las clases grabadas y los encuentros sincrónicos permitían cursar sin generar incompatibilidades horarias, por ejemplo, con el trabajo o tareas de cuidado; la típica acción de apagar la cámara y silenciar micrófonos, que en estudiantes adultos solía permitirse, habilitaba la posibilidad de escuchar una clase mientras se realizaban otras tareas.
La proliferación de material digitalizado y libros en PDF facilitaron también la parte económica de los cursantes, ya que en muchos casos optaban por no tener material fotocopiado (por comodidad o para evitar gastos). Está comprobado que en este periodo, personas que no podían acceder a estudios superiores (por distancia, horarios, imposibilidades materiales o laborales) lograron hacerlo y avanzar en sus carreras, sobre todo porque se decía que la virtualidad había llegado para quedarse. Terminado el ASPO, algunas instituciones la sostuvieron y muchos de estos estudiantes lograron su título, mientras que otras, por razones organizativas o de infraestructura no pudieron sostenerla, y la matrícula descendió significativamente.
¿Qué quedó de todo eso en la actualidad?
Sin dudas el uso de WhatsApp para la comunicación entre docentes, también entre estudiantes de nivel superior y sus profesores (esto ha generado discusiones por el llamado derecho a la desconexión, ya que en muchos casos los grupos están activos con información importante aún fuera del horario de trabajo y estudio)
Permanece también el uso de classroom, campus virtuales, alternancia entre clases presenciales y asincrónicas, que últimamente se han implementado con los nuevos regímenes académicos (RA) en los institutos superiores de formación docente y técnica.
Sin dudas, la proliferación de carreras a distancia, sobre todo tecnicaturas, ciclos de complementación curricular (CCC), diplomaturas, seminarios, etc., también quedaron como resabio positivo de ese momento.
Un dato de color: durante el ASPO, los docentes debían seguir firmando toda la infinidad de papeles que el sistema educativoexige. Debido a esto, se implementó la firma digital, para lo cual en muchos casos se enviaban tutoriales para enseñar a guardarla y utilizarla; al día de hoy se sigue utilizando como opción.

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