La ciber estafa crece “exponencialmente”
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El delito que puede costar los ahorros de toda una vida o la estabilidad financiera a una empresa, no tiene penas acordes ni herramientas para combatirlo, según dijo a La Voz del Pueblo el secretario de Seguridad Juan Apolonio
Aumentan en Tres Arroyos las estafas virtuales a partir del robo dinero de cuentas bancarias o el engaño a personas para que brinden información personal.
Las penas por estos delitos que golpean a víctimas que pierden los ahorros de su vida y afectan seriamente a empresas, son leves en la Argentina.
Desde el municipio se gestiona la llegada de un experto en cibercrimen del ministerio de Seguridad para dar charlas y capacitar.
Sólo en el mes de marzo fueron robados alrededor de seis millones de pesos mediante fraude en la ciudad, según datos oficiales. Entre las víctimas se encuentran dos firmas; una ingeniería, una cerealera y particulares.
Según confió el secretario municipal de Seguridad, Juan Apolonio -a La Voz del Pueblo- se trata de un delito que está creciendo en forma “exponencial” y que en contrapartida no tiene de parte del Estado ni herramientas para resolverlos de manera rápida, como tampoco penas adecuadas.
No obstante adelantó que desde su área se trabaja para que llegue un especialista en este tipo de delitos para dar charlas y capacitar.
Cuento de tío
El responsable de las políticas de seguridad del distrito explicó que en principio hay dos grandes grupos de delitos por estafas que crecen; por un lado la virtual donde se produce el retiro de dinero de alguna cuenta, y por otro lado el engaño con el cuento del tío, donde se usa la figura –con mentiras- de algún familiar o de algún banco informando que van a retirar dinero. Este delito tiene como centro predilecto al grupo de los adultos mayores.
“El delincuente lo que hace es buscar a alguien en la guía telefónica, determina que su futura víctima es una persona mayor , busca en ANSES, en AFIP, cuál es su condición socioeconómica, lo busca en alguna red social y rápidamente teje un historial de esa persona y determina si tiene familiares directos”, explicó Apolonio quien afirmó que en un gran porcentaje las personas elegidas terminan cayendo en la estafa resultando ser víctimas de verdaderos despojos de los ahorros de gran parte de su vida.
“Nos encontramos ante un hecho que realmente su calificación legal es pobre”, y en la mayoría de los casos esos delincuentes no terminan detenidos, explicó el funcionario.
Por el contrario señala que para los malvivientes que cometen este tipo de ilícitos “el riesgo es menor a tener que estar forzando una puerta o estar esgrimiendo un arma de fuego, donde la calificación penal es mucho más grave”.
Vaciamiento de cuentas
El otro tipo de estafa es el del vaciamiento o el retiro de dinero de alguna cuenta, y que se produce mediante el falso pedido de alguna institución bancaria, o de alguna persona -por medio de redes sociales- que quiera hacer alguna compra.
Tras aclarar que los bancos permanentemente informan a los dueños de las cuentas que la institución no pide ningún tipo de información, remarca que siempre hay personas que terminan cayendo por ingenuas o por falta de conocimiento.
“Lo más común es el robo de la cuenta de WhatsApp”, explicó Apolonio mientras describió que es el medio más utilizado para el blanqueamiento de una clave, a diferencia del correo electrónico o un mensaje por SMS.
“Lo más fácil de sustraer es el WhatsApp. Entonces, la persona que lo roba, no lo hace porque le interesa saber con quién se está comunicando, sino para recibir el código de acceso cuando haya blanqueamiento de una nueva clave en el sitio web que él está operando. Entonces trabajan de esa manera y realmente está creciendo exponencialmente ese tipo de delito, que en el mes de marzo de este año representó pérdidas –para las víctimas- por alrededor de seis millones de pesos”, describió.
Sin la respuesta necesaria
Aseguró Apolonio que éste tipo de estafas comparado con el delito de calle como un hurto, quitar y llevarse la rueda de un vehículo, una batería; o el propio robo con el ingreso a una vivienda sin ocupantes, sin ejercer violencia sobre las personas -ni las cosas- es una actividad delictiva con menor riesgo.
“Son delitos de calificaciones legales que reciben una pena menor, el riesgo para el delincuente es bastante bajo. Y todavía el Estado desde Provincia o Nación con la legislación, la capacidad operativa de las fuerzas del orden, no tienen la respuesta necesaria. Siempre decimos que el Estado va detrás de las nuevas modalidades delictivas”, expresó el funcionario que mencionó como ejemplo el tiempo que demora un pedido de la fiscalía hacia el banco y su respuesta, para no llegar a tiempo y evitar el vaciamiento de las cuentas.
