Hace cien años, un crimen rompió la calma de Orense y golpeó a una familia
El nieto de la víctima relata, en el presente artículo, toda la información y documentos que pudo obtener. Enrique Madarnas, quien era capataz en el ferrocarril, fue asesinado por un obrero que había sido despedido
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El sábado 3 de abril de 1926 a las 19 horas, Enrique Madarnas llegaba a la casa que le había provisto el Ferrocarril Sud (compañía inglesa) en Orense, por ser capataz de la cuadrilla que llevaba a cabo la construcción de vías férreas y estaciones. La vivienda está ubicada en la calle Pedro Carrera, Cuartel Decimo, de la mencionada localidad del partido de Tres Arroyos. Allí fue sorprendido por Alejo Ganzin, quién escondido entre las plantas, le disparó un tiro en el pecho que resultó mortal.
Ganzin, quien había integrado la cuadrilla, era nombrado por allegados a Madarnas como "polaco". Posiblemente fuera de origen ucraniano, dado su apellido, y hubiese entrado al país con pasaporte polaco. Luego de ser despedido por su capataz, comete el crimen.
Al día siguiente, se entrega en la comisaría de Orense y confiesa el delito.
El martes 6 de abril de 1926 aparecen dos noticias relacionadas con el hecho en el diario La Voz del Pueblo, de Tres Arroyos.
En la sección Registro Civil. Defunciones: "Enrique Madarnas, 40 años, casado, español".
Y en la sección Policiales, seguido del titular “Muerto de un balazo”, el siguiente texto:
"En la estación de Orense, el capataz del Ferrocarril Sud, Enrique Madarnas, el día 3 de abril como a las 19 horas, fue muerto de un balazo. El hecho se hallaba, en principio, revestido del mayor misterio, ignorándose quién hubiera podido ser el homicida.
“Sin embargo, no tardó en aparecer el autor del hecho, quien se presentó voluntariamente diciendo llamarse Alejo Ganzin.
“Fue detenido y se le instruye el sumario del caso".
El 10 de abril el mismo diario publica en Policiales bajo el titular “Remisión de un homicida”:
"Ayer fue remitido a la cárcel Departamental de Bahía Blanca el detenido Alejo Ganzin, que el 3 del actual diera muerte en Orense al capataz de la cuadrilla del Ferrocarril Sud, sr. Enrique Madarnas".
El 16 de abril de 1926, Ganzin declara en el Juzgado del Crimen N° 2 de Bahía Blanca, a cargo del doctor Manuel Ureta, al secretario Delfín Torres, "que padecía serias afecciones a los riñones y a la cabeza, además de otros males y que, dada su falta de dinero, le era imposible remediar y por ende, de procurarse alimentos, razón por la cual se había presentado a las autoridades policiales declarándose culpable del asesinato, lo cual respondía al propósito de ser trasladado a la ciudad de Bahía Blanca, donde podría atender su salud".
"Interrogado por el secretario acerca de si estaba conforme con haber conseguido su objetivo de que lo mantuvieran y le dieran albergue, respondió afirmativamente, declarando que, vista su confesión actual, esperaba ser puesto en libertad para atender su salud y buscar trabajo. Terminada su declaración, el juez ordenó que lo examinara el médico forense". (Diario La Razón, 16/04/1926, levantada por La Voz del Pueblo de Tres Arroyos, 17/04/1926).
El 30 de abril, La Voz del Pueblo, bajo el título “Remisión de detenidos”, informa que Alejo Ganzin fue trasladado desde el Juzgado a la cárcel Departamental de Bahía Blanca.
No se supo más de Ganzin hasta el 4 de mayo de 1927, cuando aparece en La Voz del Pueblo, sección Judiciales, Cámara de Apelaciones: "El fiscal de cámara deberá expresar agravios dentro del plazo de ley en los siguientes juicios: Alejo Ganzin por homicidio de Enrique Madarnas en Tres Arroyos".
El 24 de junio de 1927 informa La Voz del Pueblo: Cámara de Apelaciones: "El tribunal ha llamado a autos para dictar sentencia en el sumario formado a Alejo Ganzin por el delito de homicidio perpetrado en la persona de Enrique Madarnas en la ciudad de Tres Arroyos”.
En septiembre de 1927 se dictó la sentencia. Fue condenado a 20 años de prisión.
Según testimonios, Ganzin había combatido en la Primera Guerra Mundial, quedando afectada su salud psíquica.
Tal vez por eso cometa el desatino de pedir que lo dejen en libertad luego de asesinar, sin dar oportunidad de defensa, a su víctima.
Es imposible que Alejo Ganzin no supiera que su capataz tenía esposa e hijos. "Era un pueblo chico (Orense) y en ese entonces nos conocíamos todos", contó Beto Stancovich, sastre de profesión, quien fuera amigo de la familia Madarnas. "Sabía que tenía una beba recién nacida y tres hijos más. Pero sólo pensó en vengarse".
La vida de Enrique quedó segada, dejando viuda a María del Pilar Cobelas, a los diez años de matrimonio, con cuatro hijos: José Enrique, de nueve años; Víctor Fernando, de siete (ambos nacidos en Rauch); María Esther, de cinco años (nacida en J.N. Fernández, Necochea) y Delia Angélica, de un mes (nacida en Orense).
Las estaciones del Ferrocarril del Sud adonde el padre era trasladado, determinaron el lugar de nacimiento de los niños.
Delia Angélica contrajo bronconeumonía y, pese a los rezos desesperados de su madre, falleció al año y medio de edad.
La familia continuó su vida en Orense hasta el año 1938, en el que el hijo mayor, José Enrique, fue convocado a cumplir con el servicio militar. Por esta razón se trasladaron todos a Capital Federal.
A pesar de los infortunios atravesados en la infancia, los hermanos pudieron desarrollar sus vidas como buenas personas, formando sus propias familias.
José Enrique fue funcionario del Banco Nacional de Desarrollo. Víctor Fernando, apoderado del Banco Holandés. María Esther dedicó gran parte de su vida a divulgar la palabra de Dios.
Mi nombre es el mismo que el de mi abuelo: Enrique Madarnas. Soy hijo de José Enrique y resido en San Antonio de Padua, partido de Merlo, provincia de Buenos Aires.
El trauma familiar tendió velos sobre esta historia, la cual quise y pude rescatar gracias al diario La Voz del Pueblo y la Biblioteca Sarmiento, de Tres Arroyos.
Agradezco también especialmente a Alejandro Vis, y los aportes de Javier Difonzo, Gustavo Sotuyo, Ana María Keergard, Patricia Díaz Goitía, Cristina Madarnas y María LIlia Varela Vázquez.
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