En 2025 se registraron 480 intentos de suicidio en la Región Sanitaria 1
Son los casos notificados, con un importante incremento con respecto al año anterior. Forma parte de la información que se compartió en la jornada “Hablemos de suicidio”, que tuvo lugar en el Salón Blanco. Hay un especial incidencia en adolescentes y jóvenes
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El Salón Blanco del Palacio Municipal fue escenario el pasado viernes de una jornada abierta de reflexión y abordaje interdisciplinario sobre una de las problemáticas sociales y sanitarias más sensibles de la actualidad. Bajo el lema “Hablemos de Suicidio”, el espacio contó con la conducción y presentación de Andrea Elgart, encargada de la Mesa de Salud Mental; Mercedes Moreno, secretaria de Salud municipal; y Juan Cruz Chiara, jefe de Residentes y representante de la Región Sanitaria I.
El encuentro reunió información epidemiológica, análisis profesional y una invitación a pensar colectivamente cómo prevenir, acompañar y sostener a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.
La actividad, declarada de interés municipal, fue impulsada por el Concejo Deliberante, la Secretaría de Salud, la Mesa de Salud Mental y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), en el marco de la antesala del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora cada 10 de octubre.
La convocatoria tuvo como eje la necesidad de derribar tabúes, promover conversaciones responsables y brindar herramientas para reconocer situaciones de vulnerabilidad. Porque detrás de cada cifra hay personas, familias y entornos que también necesitan respuestas, escucha y acompañamiento.
Durante la jornada se presentó el trabajo “Intentos de suicidio: ¿qué muestran los registros? Una mirada desde la vigilancia epidemiológica, la salud y la mortalidad”, elaborado por representantes de Epidemiología de la Región Sanitaria I, del Hospital Interzonal General de Agudos Dr. José Penna y de la Residencia de Epidemiología. También participó de manera virtual Ariel Larroude, director del Observatorio de Política Criminal, quien expuso el informe “AYUDA: Cuando matarse aparece como una opción en la Argentina”.
Ambas presentaciones permitieron poner en común información de alcance regional y nacional, y observar una realidad que no puede reducirse a experiencias individuales: se trata de un desafío colectivo que compromete al sistema de salud, a las instituciones y a la sociedad en su conjunto.
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Enfoque práctico
En la previa del encuentro, Elgart había señalado por este medio la importancia de abordar el tema con la máxima responsabilidad. Hablar de suicidio requiere evitar el sensacionalismo y los enfoques que puedan resultar perjudiciales, sin que eso implique esconder la dimensión del problema ni postergar la discusión pública.
“Cuando uno se encuentra con un incremento sustancial de la tasa de suicidios, agravado en la población adolescente y adulta joven -entre los 15 y los 34 años-, el problema deja de analizarse individualmente y pasa a observarse como la consecuencia colectiva de hechos que es imperativo abordar”, sostuvo Elgart.
La reflexión pone el acento en una cuestión central: la prevención no puede recaer únicamente en quien atraviesa una crisis ni limitarse a la intervención puntual de un profesional. También necesita comunidades capaces de escuchar, reconocer señales de alarma y construir espacios de confianza en los que pedir ayuda sea posible.
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Alarmante
Los informes expuestos durante la jornada dimensionan la preocupación. De acuerdo con el relevamiento nacional presentado, en 2025 se registraron 5209 muertes por suicidio en la Argentina, con una tasa de 11,8 por cada 100.000 habitantes de cinco años o más. Se trata del valor más elevado de la serie analizada, que muestra un crecimiento sostenido respecto de años anteriores.
En la Región Sanitaria I, los registros correspondientes a 2025 contabilizaron 480 eventos de intento de suicidio, correspondientes a 435 personas (en 2024 se notificaron 431 y en 2023 sumaron 204). No se trata de muertes, sino de episodios notificados que permiten aproximarse a la dimensión de una problemática que requiere seguimiento y respuestas sostenidas. El informe también advierte sobre una fuerte concentración de las notificaciones en Bahía Blanca y diferencias importantes entre los municipios, por lo que los datos deben leerse teniendo en cuenta las desigualdades en la detección y el registro.
La población joven ocupa un lugar especialmente preocupante. En la región, el 61,4% de las personas registradas tenía entre 10 y 29 años, mientras que la edad media descendió de 29 años en 2023 a 25 en 2025. Estas cifras no solo describen una tendencia: interpelan a las instituciones educativas, sanitarias, comunitarias y familiares sobre la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y acompañamiento desde edades tempranas.
El informe regional también muestra que una parte de las personas registradas contaba con antecedentes de intentos previos o diagnósticos de salud mental. Estos datos refuerzan la importancia de sostener la atención en el tiempo y de no perder de vista a quienes ya atravesaron una situación crítica.
Autoexclusión
Al analizar los factores que pueden intervenir en estas situaciones, Elgart remarcó que no existe una única explicación. La incertidumbre económica y el sobreendeudamiento aparecen entre las preocupaciones habituales, pero el fenómeno también puede vincularse con dificultades para sostener los vínculos, la ausencia de proyectos personales, las situaciones de violencia y los consumos problemáticos. Preocupaciones que posteriormente llevan al encierro, a la autoexclusión y, en esa profunda soledad, a los pensamientos suicidas.
“Entran en juego las dificultades en el sostenimiento de los vínculos, la falta de proyectos personales, las situaciones de violencia y los consumos problemáticos. Por eso debe analizarse integralmente como un fenómeno social”, expresó.
La mirada integral resulta indispensable para evitar respuestas simplistas y comprender que la prevención requiere políticas públicas, equipos preparados y redes comunitarias que funcionen de manera articulada. También exige reconocer que el sufrimiento no siempre se manifiesta de forma evidente y que escuchar sin juzgar puede ser un primer paso para que una persona encuentre acompañamiento.
En Argentina, el suicidio se transformó en 2023 en la principal causa de muerte por lesión de causa externa, superando a las muertes viales y los homicidios dolosos
Cuidados
Otro de los aspectos relevantes del trabajo regional es la necesidad de dar continuidad a la atención después de una crisis. La intervención sanitaria inicial resulta fundamental, pero no siempre alcanza por sí sola: el seguimiento, la articulación entre los equipos y el acompañamiento en el territorio son parte de una respuesta que debe sostenerse en el tiempo.
En ese sentido, los registros del Hospital Penna sobre consultas vinculadas con ideación suicida refuerzan la importancia de evitar que las personas queden sin seguimiento luego de una atención o una internación. La coordinación entre los servicios de salud, los dispositivos comunitarios y las redes cercanas puede contribuir a detectar nuevas situaciones de riesgo y a ofrecer alternativas de cuidado.
La preocupación se extiende, además, al contexto en el que deben sostenerse estas respuestas. Frente a la magnitud de las cifras, la continuidad de las políticas de salud mental y el fortalecimiento de los dispositivos de atención adquieren una importancia central. La prevención necesita recursos, equipos y presencia territorial; no puede descansar exclusivamente en el compromiso individual de quienes trabajan en el sistema ni en la voluntad de las familias.
La jornada realizada en Tres Arroyos dejó así una invitación que va más allá de una exposición estadística. Poner los datos sobre la mesa es necesario, pero el desafío consiste en transformarlos en herramientas concretas, mejorar los registros, ampliar el acceso a la atención y sostener redes que acompañen antes, durante y después de una crisis. Hablar de suicidio con responsabilidad no significa alimentar el temor, sino abrir un espacio para escuchar, comprender y actuar.


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