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Su directora, Verónica López describió la situación límite en un diálogo con La Voz del Pueblo. Los tres integrantes del personal no terminaron de cobrar el mes de septiembre y prácticamente no queda dinero para adquirir materia prima. Es la segunda casa, una familia, para operarios jóvenes y adultos con discapacidad
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Los años de trayectoria que tiene Coadis
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La cantidad de años del taller protegido Despertar
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Los operarios que se desempeñan en el taller
El miércoles por la tarde, Día Internacional de las Personas con Discapacidad, el taller protegido Despertar dio a conocer en redes sociales que su continuidad se encuentra en riesgo: “Estamos rotos”, fue el título del texto. La directora Verónica López recibió ayer a La Voz del Pueblo en la sede ubicada en Viamonte 143, y describió los motivos de una situación muy grave.
Verónica desarrolla esta tarea desde hace 15 años. El taller cumplió 37 años en 2025 y es administrado por Coadis, una comisión con cuatro décadas de trayectoria.
El personal además está integrado por el instructor Mauricio Pluis y la auxiliar Emiliana Bornatici. Hasta el momento en que se realizó la entrevista, ayer a las 14 horas, no habían terminado de cobrar el salario del mes de septiembre.
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Los recursos
Verónica explicó que “tenemos firmado un convenio técnico-financiero con el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia. Envía becas por cada operario. Por un total de 30 operarios, el monto mensual es de 1.562.370 pesos”. Son fondos destinados a “funcionamiento y organización”.
Recordó que “antes de las elecciones nos aumentaron las becas un 50 por ciento. En forma previa a septiembre, recibíamos aproximadamente 1.100.000 pesos por mes. No cubre siquiera un sueldo, hay que tener en cuenta las cargas sociales. Veníamos con un atraso en ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero) y se profundiza cada vez más”.
A su vez, los operarios reciben “un peculio por parte de Provincia y también un peculio de Nación”. Al respecto, puntualizó que el aporte de Nación “en realidad surge hace unos cuantos años, porque la Provincia no podía aumentar ese peculio. Entonces cubre una parte, pero no tenemos firmado nada con Nación”.
Cada operario tiene una tarjeta, que le permite retirar dinero del cajero automático cuando perciben estos ingresos.
Por su parte, el municipio le entrega a Coadis “un subsidio de 500.000 pesos por meses, que se rinde -puntualizó Verónica-. Además distintas secretarías compran algunas bolsas y en ciertos casos escobillones. Teníamos fuertemente lo que era proveer al Hospital, ahora ha reducido las compras, eso ha afectado”.
No hay un atraso en el pago de las becas por parte de la Provincia. Sin embargo, observó que “si no recibís los fondos suficientes, a su vez aumenta el costo de la materia prima, se incrementan un poco los sueldos. En un punto, se rompe la cadena de pagos”.
Una erogación adicional es el mantenimiento del edificio, que tiene décadas de antigüedad. “Cuando hemos percibido donaciones fuertes, se dividieron en tres ejes: la compra de materiales;
solventar algunas cuestiones que tenían que ver con cargas sociales y a veces con sueldos; y siempre se ha tenido en cuenta lo edilicio con tareas de pintura, diversos arreglos”, señaló.
Además al iniciarse el año de trabajo, en el mes de febrero, “se requiere confirmar que se brindan las condiciones de seguridad necesarias. Matafuegos, calefactores bien controlados, entre otras instalaciones obligatorias. Queremos que los operarios estén bien y su estadía en el taller sea excelente”.
Sin materiales
Los ingresos provenientes de las ventas “no son muchos. Y hay que comprar materia prima para trabajar, se pone cuesta arriba”. Al respecto, Verónica agregó que “un día con mucho calor es imposible que los operarios salgan a vender, al igual que en pleno invierno. Nos interesa que la gente venga, conozca, compre en la sede. Pero también se compite con supermercados, donde todos vamos apurados, compramos lo que necesitamos y ya está”.
En este contexto, contó que el martes “fue el último pedido que recibí de una cotización, para una compra. Se trata del último porque no tengo plata para adquirir las cosas. Es triste, pero es así”.
Gestiones
Las autoridades, en distintos ámbitos, “están todos en conocimiento de lo que sucede”, afirmó la directora.
“Lo que me interesa es mantener esto abierto por una cuestión de mis principios, de mis valores, de lo que he estudiado y lo que llevo en el alma”
Mencionó que “recibimos un subsidio gestionado por el intendente Pablo Garate, vino el diputado provincial Alejandro Dichiara, eso fue porque también venían los pagos atrasados de sueldos. A su vez, le tuvimos que pedir al intendente si nos podían adelantar algo, porque hay un circuito burocrático de tres meses”.
Del mismo modo, dijo que “cuando estuvimos con el intendente, gestionó delante nuestro un subsidio con el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad para materiales de 2.700.000 pesos. Fue gestionado a fines de agosto, todavía no está. Te piden presupuestos, que quedan fuera de circulación; debo decirle al proveedor que por favor de esa boleta trate de sacar mercadería y llegue al número que figura”.
“Peinamos canas juntos”
Los integrantes de la comisión de Coadis, en general, son adultos mayores. Hay actividades que ya no pueden realizar, como por ejemplo un cordero móvil.
Los operarios son jóvenes y adultos. Se realiza un trabajo silencioso cuando “quedan solos” por el fallecimiento de los padres y no tienen hermanos u otros familiares. Es una labor junto con el Juzgado de Familia, se los lleva a “la asesoría de menores e incapaces”, se les busca un lugar. Otras tramitaciones están vinculadas con los medicamentos, la derivación a profesionales de salud, el vínculo con el área de Discapacidad.
Puso de manifiesto que “ante lo que les pase, está el taller. Nosotros somos su familia, así como se acercan familiares a preguntar o sacarse dudas con respecto a distintos temas”.
El personal ha mostrado muy buena voluntad: “Estamos trabajado las ocho horas, queda a elección de cada uno lo que quiere y lo que puede hacer, porque no es tan fácil. Tenemos familias por detrás, se va sacando de a muy poquito. Trataremos de sostenerlo a lo que cueste y si en algún momento vemos que ya no se puede, lo comunicaremos a la comunidad”.
Elogió la trayectoria de Coadis y advirtió que si cerrara el taller los operarios “perderían su inserción laboral. Ellos se levantan, se arreglan, vienen como uno lo hace en cualquier trabajo. Es su bienestar, su calidad de vida. Un espacio donde se los escucha, lo que no es menor”.
En cada jornada en Despertar, “se los mira, se los nombra, no son un diagnóstico, no tenemos esa visión, ya quedó atrás. Son mis compañeros de trabajo, siempre digo que peinamos canas juntos”.
Por tal motivo, reiteró que un cese en la producción “sería tremendo porque quedarían en lugares dolientes y excluyentes”.
En su análisis, Verónica consideró que “lo económico se mete de un modo inevitable. Lamentablemente, también parte de lo político, a mí no me interesa bandería ni nada. Lo que me interesa es mantener esto abierto por una cuestión de mis principios, de mis valores, de lo que he estudiado y lo que llevo en el alma”.
La continuidad “para los papás es fundamental y para toda la sociedad de Tres Arroyos”, reflexionó.
Durante la entrevista, habló de ocasiones en que el taller representó a la ciudad y agradeció a la población porque “han sido sumamente generosos con nosotros. La bandera de Tres Arroyos siempre nos ha acariciado y protegido”.
Finalmente, pidió y compartió el deseo de revertir las dificultades, porque de lo contrario “el nombre de este taller Despertar sería como tirado a la basura. En realidad, es el Despertar a la vida laboral de personas que no tienen la posibilidad de un ingreso a la vida competitiva. Algunos sí, otros no”.
En dos turnos
El taller Despertar funciona de lunes a viernes, en el horario de 8 a 16. Concurren 27 operarios, mientras que tres realizan trabajos en sus domicilios.
Los turnos para los operarios son de cuatro horas, la mayoría tiene un sistema rotativo, en la mañana o en la tarde. “Después de la pandemia, cuando regresaron, nos dimos cuenta que rendían mucho más en cuatro horas que en ocho”, argumentó Verónica López.
Algunos de los productos que se elaboran son escobas, escobillones de distintas fibras, bolsas de polietileno y alfombras.

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