El sueño de Franco
Criado en Tres Arroyos, dónde vive su familia, cursó todos los niveles de formación en el Colegio de Padres. Pasó por el Conservatorio y luego decidío ir a formarse como Director de Orquesta y Coro a Buenos Aires. Le comentó a este medio sobre su reciente participación en una gran experiencia de música litúrgica, y sobre su ilusión con la ópera y el Teatro Colón
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A los 31 años, Franco Pola Capellari combina sus días entre catedrales y aulas del secundario. Para este director de orquesta y coro, nacido en Jujuy pero criado desde sus primeros días de vida en Tres Arroyos, la música no es solo una profesión, sino una vocación que hoy lo conducen en la dirección litúrgica y orquestal en ciudad de La Plata.
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El inicio de una pasión
Llegó a Tres Arroyos con apenas un mes y medio de vida, pero Franco considera a la ciudad como su verdadero hogar: “Fue donde hice absolutamente toda mi vida”, recordó mientras conversaba con La Voz del Pueblo.
Sus padres adoptivos, Mario Pola -recientemente fallecido- y Mónica Capellari, notaron desde temprano cómo de pequeño hacía sonidos con cualquier objeto que tuviera a mano. También lo notaría su hermana Martina.
Su formación educativa comenzó en el Colegio Jesús Adolescente, por donde recorrió todos los niveles, y donde pudo combinar su rol como monaguillo y miembro del grupo juvenil con sus primeras clases de piano particular con la profesora Evangelina Di Gresia.
En 2008 dio un paso decisivo al inscribirse en el Conservatorio Provincial de Música de Tres Arroyos, donde inició estudios de violín con Leonardo Ventura y, posteriormente, de clarinete.
Aunque en su adolescencia veía la música como un simple hobby, llegó a considerar la psicología o el derecho, pero el destino le tenía reservado otros planes.
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El camino del director
En 2013 Franco se mudó a La Plata para estudiar Psicología, una carrera que abandonó después de solo dos meses de cursado al comprender que su lugar estaba en otro espacio, y con música.
Tras un paso por el Conservatorio Gilardo Gilardi –que resultó gravemente afectado por la histórica inundación de aquel año-, se inscribió en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de La Plata en la carrera de Dirección Orquestal y Coral.
“Me anoté en la dirección orquestal y vemos qué pasa. Y fue literalmente así”, confesó sobre ese inicio casual.
Tiempo después su sed de conocimiento lo llevó en 2018 a la Universidad Nacional de las Artes (UNA) en Buenos Aires, buscando un nivel de exigencia mayor.
Finalmente, en septiembre de 2025, alcanzó el título de Licenciado en Dirección Orquestal, “con una tesina enfocada, precisamente, en la música litúrgica tras el Concilio Vaticano II”.
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Compromiso interactivo
Más allá de la batuta, Franco ejerce como profesor de arte en el colegio católico Madre de la Divina Gracia, en Melchor Romero.
Con tres años de antigüedad en el nivel secundario, contó que pudo establecer un vínculo cercano con sus alumnos que -según explicó- se apoya en una pedagogía lúdica y teatralizada.
“No es una pesadez ir a dar clase, es algo que de verdad disfruto mucho”, aseguró Franco, quien suele proponer a sus estudiantes proyectos creativos que van desde programas de radio sobre canto gregoriano hasta versiones patrióticas del Himno Nacional.
Explicó que para él, la cercanía generacional es una ventaja. “Como tengo 31 años no soy tan lejano en edad con los chicos, me siento muy compinche”, sostuvo.
La Misa de Corpus Christi
El reciente sábado 6, Franco lideró un evento que él mismo describió como “un antes y un después” en su carrera. Se trató de la Misa de Corpus Christi en la Catedral de La Plata.
Confesó a este diario que la magnitud del ensamble fue inédita para el ámbito platense que reunió a 26 instrumentistas (incluyendo cuerdas, vientos y el órgano de tubos), cuatro solistas de renombre y un coro de 45 personas, conformado por el Coro Polifónico Litúrgico San Agustín -que él dirige desde 2022- y el Grupo de Música Litúrgica de Buenos Aires.
No dudó en afirmar con orgullo que se logró una presentación “de alta calidad para lo que es la música litúrgica en una misa y en La Plata, que no es poca cosa”.
Franco contó que no solo dirigió, sino que también escribió gran parte de los arreglos orquestales para la ocasión.
Según dijo, la experiencia fue comparable a las grandes celebraciones del Vaticano, algo poco común en las catedrales sudamericanas.
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El Teatro Colón y la Opera
A pesar de su gusto por la música litúrgica, Franco mantiene viva su otra gran pasión: la ópera, especialmente la de autores como Verdi y Puccini.
Actualmente perfecciona su técnica orientándose específicamente a la dirección operística.
Sin embargo, hay un escenario al que desea llegar como producto de la carrera que está logrando llevar adelante. “El Teatro Colón es como la meca para todos los directores, para todos los músicos”, expresó.
Para Franco, el Colón representa el estándar máximo de excelencia, un sueño que persigue mientras continúa ecualizando sonidos y dirigiendo las notas que interpreta con cada recurso de su cuerpo.
No sólo el movimiento de las manos y la vara definen tonos e intensidades, también las expresiones de su rostro inciden en los músicos que ejecutan cada obra y pueden conmover al público.
Con la mirada puesta en el futuro y los pies firmes en su realidad, Franco Pola Capellari se sigue demostrando a sí mismo que, en el aula o frente a una orquesta sinfónica con coro, la dirección personal de su vida siempre será la de buscar alcanzar su sueño a través de la música litúrgica y la ópera.

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