El ritual fúnebre por la muerte de Francisco será austero y sus restos descansarán en una emblemática Basílica de Roma
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El funeral de Francisco, en tanto, mantendrá los tres escenarios clásicos: la residencia del Papa difunto, Santa Marta; la Basílica de San Pedro; y el lugar de sepultura.
El ritual fúnebre por el deceso del Papa Francisco será diferente al de sus predecesores, y seguirá los lineamientos que él mismo decretó en 2024, con la intención de que las despedidas sean más austeras.
La constitución apostólica “Ordo Exsequiarum Romani Pontificis”, publicada en 2024, responde al deseo expresado por Francisco, tras la muerte del Papa Emérito Benedicto XVI.
“El Papa Francisco pidió, como él mismo ha afirmado en varias ocasiones, simplificar y adaptar algunos ritos para que la celebración de las exequias del Obispo de Roma exprese mejor la fe de la Iglesia en Cristo Resucitado”, explicó el arzobispo Diego Ravelli, maestro de las celebraciones litúrgicas.
En una entrevista publicada después de la muerte de Benedicto XVI, Francisco dijo que quería un funeral “sencillo” y que ya había elegido el lugar donde sería enterrado: Santa María la Mayor (Santa Maria Maggiore), una de las cuatro basílicas más grandes de Roma, un lugar al que solía ir solo, siempre que viajaba a Roma, antes de ser Papa, y por el cual tenía una devoción especial.
El funeral de Francisco, en tanto, mantendrá los tres escenarios clásicos: la residencia del Papa difunto, Santa Marta; la Basílica de San Pedro; y el lugar de sepultura.
De acuerdo al nuevo rito, el cuerpo será colocado en un único ataúd de madera, con interior de zinc, antes de ser trasladado a San Pedro. De esta forma, se eliminó el primer traslado al Palacio Apostólico.
En la Basílica Vaticana, el cuerpo del Papa difunto se debe exponer directamente en el ataúd y ya no sobre un féretro alto. Durante esta exposición, el bastón papal no se colocará junto al ataúd, que estará cerrado la víspera de la misa funeral.
La tercera etapa, en el lugar del entierro, incluye el traslado del ataúd a la tumba y la sepultura.
Un pasaje no menos importante en tiempos de redes sociales y viralizaciones de contenido, es el siguiente: “No es lícito a nadie fotografiar o captar imágenes, por ningún medio, del Sumo Pontífice, ya sea enfermo en cama o ya fallecido, ni grabar sus palabras en cinta magnética para reproducirlas posteriormente”, dictamina el documento.

