El reencuentro de Griselda Collazos con la pintura
La artista inauguró el jueves en el Museo de Bellas Artes la muestra “Nuevo ciclo”, luego de ocho años sin exponer ni producir. “Es como haber vuelto a mi fuente”, expresó con alegría en un diálogo con La Voz del Pueblo
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Griselda Collazos sonríe al describir su exposición “Nuevo ciclo”, que fue inaugurada el jueves en el Museo de Bellas Artes (Mubata). Es un paso importante en su tarea artística, en principio porque desde hace ocho años no presentaba una muestra y tampoco producía. “Desde que mi hija Marina tenía un año, ya tiene nueve. Y en este tiempo nació su hermano, León de cuatro”, puntualiza.
En este sentido, observa que “estuve mucho parada. En esos ocho años sí permanecí vinculada al arte pero como docente en los talleres de Pintura para Adultos de la Fundación Campano, que brindé hasta 2022”.
No obstante, señala que “no es lo mismo enseñar a pintar si no estás pintando. Sucederá en otras disciplinas, es como dar clases de baile sin bailar o enseñar a nadar sin meterte en la pileta. Esa parte estaba relegada”. Agrega que “uno agradece las cosas que le pasan en la vida, pero era muy frustrante no poder producir”.
La oportunidad de retomar la pintura implica ejercer nuevamente una mirada introspectiva. “Cuando vos otra vez te pones a pintar decís ¿Ahora yo qué quiero hacer? Estás perdido de vos mismo, de tu búsqueda, lo último que hice es esto, pero ahora no sé qué quiero pintar”.
Por este motivo, se planteó “algunos desafíos. Nunca había copiado de foto. Y trabajé en pequeño formato, compré unos bastidores de 30 centímetros. Me pregunté ‘¿Podré hacer uno en un mes? Vamos a ver cómo está la mano, porque pierde también cierta sensibilidad”.
Un aspecto valioso es “la recuperación de la confianza. Hice un cuadro, los chicos me dejaban avanzar, de hecho hasta Marina me ayuda, prepara a veces las bases. Me dice ‘¿Mamá, puedo pintar?’. Cuando le respondo que sí, va y saca los distintos elementos”. Su hija además aporta su opinión “sobre los colores, por ejemplo. Yo le hablo sobre espacios llenos y vacíos, la luz, explicó las razones de pintarle un bordecito al cuadro”.
Conexión
Estudió en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Es profesora y licenciada en Artes Plásticas con orientación en Grabado y Arte Impreso (UNLP).
Retornó a nuestra ciudad desde la capital provincial en 2008 y el primer lugar donde realizó una exposición fue el Mubata. También por este motivo, “Nuevo ciclo” tiene un significado particular y valioso.
“En aquel momento tocó la guitarra Jorge Ferrer. No estaba en Tres Arroyos, sino lo hubiera llamado para que vuelva a participar”, menciona Griselda.
En esta oportunidad, las obras nuevas que presentó son “dos flores, una que es un mar, y un cuadro que me encargaron de un metro por 70 centímetros, el más grande de esta etapa”. Además incluyó “las obras anteriores más emblemáticas, de distintos períodos”.
Va a compartir la misma exposición en el Museo Mulazzi en el mes de septiembre. Expresa su satisfacción porque le han pedido varios trabajos. “Cuando estaba terminando el primer cuadro que me encargaron, vino otro pedido y luego otro”, subraya.
La inauguración tuvo lugar “en un día laboral normal. Hubo gente que no pudo ir porque estaba trabajando o estudiando. Pero el encuentro fue muy lindo, junto a amigos, la familia, ex alumnas, colegas”.
Se siente “muy contenta porque es como haber vuelto a mi fuente, a mis raíces, a conectarme”.
La docencia y un maestro
Poco después de haberse recibido, cubrió una suplencia de Sergio Caraduje en la Escuela 3. Sin embargo, a ella le gusta especialmente dar talleres de pintura para personas adultas: “Es una actividad que extraño muchísimo. La realicé entre 2009 y 2022 en la Fundación Campano. Tengo ‘feeling’ con la gente grande, hemos conformado grupos hermosos”.
Sergio Caraduje es quien preparó a Griselda cuando estudiaba en el secundario. “Empecé a ir a su taller, durante un año me dio una base un poco más importante para iniciar luego la carrera de Bellas Artes en La Plata”, valora.
Recuerda que “con él hice escultura de cabeza, de cuerpo humano entero. Luego me formé en la Facultad. Y si bien uno va haciendo distintos trabajos cuando cursa, mi primera producción puede considerarse que es la tesis en el año 2002. Está enmarcada dentro de un proyecto personal con guía de un profesor, en este caso de grabado. La presenté para obtener el título de licenciada”.
Respaldo
Se desempeña en la Fundación Campano desde 2008. “Se jubiló la bibliotecaria anterior e ingresó en su lugar Alejandra Morcillo y yo para organizar la parte cultural”, menciona.
Con posterioridad, “hace pocos años, estudié bibliotecaria también para tener el título, pero ya habiéndolo aprendido del trabajo diario”.
Da un ejemplo que refleja su gratitud con la Fundación Campano. “Lo que pinté para la primera exposición en el Mubata, lo hice en instalaciones de la institución -explica-. Recibí el permiso Humberto Salaberry para que pintara en un salón los sábados y domingos. Me facilitó la llave, yo no tenía donde pintar. Así pude hacer los cuadros, es muy importante el apoyo”.
Un camino
Es un reencuentro “de mucho disfrute” con la pintura. Al respecto, reflexiona que “conversé con una amiga que la medida que tiene el bastidor que utilizo, es el límite exacto de mi libertad, ahí puedo hacer lo que yo quiera. En la vida no, ni en mi trabajo y tampoco en mi casa. Ese es el tamaño exacto de mi libertad”.
Agrega, en esta línea de pensamiento, que “si no me gusta el verde, lo modifico. Quiero sacar algo, lo hago. Es un ejercicio pleno de la libertad. Nadie me puede decir que está mal, en algún caso me podrán indicar que no les gusta”.
La búsqueda se renueva, le otorga relevancia “al proceso, más que a los lugares de llegada. El recorrido, lo que se encuentra en el camino. Estar en actividad y moviéndose hacia no sabes dónde, nunca”.
En el cierre de la entrevista, señala que “las críticas ayudan. Siempre hay que tomarlas como una mirada sobre el cuadro, no algo personal. De pronto pasa mi mamá y dice ‘eso está muy triste’. Me deja pensando, puede ser, tiene razón. Aunque no sea un ojo especializado, hay apreciaciones espontáneas desde el sentido común y son muy genuinas”.
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