El Hogar para ancianos de Tres Arroyos cumplió 105 años
Gestionado y administrado por la histórica Sociedad Damas de Beneficencia, la institución con profundas raíces en la comunidad arribó el 8 de abril a un nuevo aniversario. Un lugar que en la actualidad alberga a 46 abuelos y que es reconocido por toda la ciudad por la gran labor diaria que realiza en el cuidado de los adultos mayores
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El miércoles 8 de abril, el Hogar para ancianos de Tres Arroyos llegó a su 105° aniversario. Gestionado por la histórica Sociedad Damas de Beneficencia, es una institución con profundas raíces en la comunidad.
Ubicado en la Avenida Olivero Duggan 513, este espacio no es nuevo en el sector del cuidado de adultos mayores. Por el contrario, representa una de las opciones más tradicionales y con mayor trayectoria en la zona habiendo superado el siglo de existencia, un hito que habla de su resiliencia y compromiso a lo largo de generaciones.
Al analizar la reputación del Hogar, cabe señalar que el aspecto más destacado que emerge de las experiencias compartidas por familiares de residentes es la calidad del trato humano. La institución posee una valoración general muy positiva entre quienes han compartido su experiencia.
Un reconocimiento que se basa en la percepción de un servicio dedicado, donde la atención a la tercera edad se ejerce con una sensibilidad particular. La longevidad de la institución, administrada por la Sociedad Damas de Beneficencia, refuerza la idea de que su misión está más orientada al servicio comunitario que al lucro, un factor que da tranquilidad a muchas familias.
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Por esta razón, La Voz del Pueblo se acercó hasta el lugar para conversar con la presidenta de la Sociedad Damas de Beneficencia María Esther Di Croce y con su vicepresidenta Mirta Fernández, quienes repasaron la historia y el presente de un espacio que es querido por toda la comunidad.
En primer lugar, y con la alegría del alcanzar un año más, María Esther Di Croce explicó que “nos reconocen que hacemos las cosas bien. Es increíble la gente como colabora en todo sentido, desde los clubes de servicio, hasta las cooperativas y personas que anónimamente nos depositan dinero. El personal y toda la Sociedad Damas de Beneficencia hacemos un esfuerzo enorme para seguir adelante y dar la mejor atención posible a nuestros abuelos. Gracias a toda la comunidad por su colaboración”.
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Los primeros pasos
Agregó que la historia arrancó en 1918, “cuando era intendente Juan Guillamón, quien observaba que había gente con necesidades, por eso le encargó a su esposa que armara una comisión de señoras para que se encargara de ayudar a esas personas. Ahí surgió la Sociedad Damas de Beneficencia, la cual durante 3 años asistió a los lugares en donde se necesitaban cosas para llevar frazadas, mercadería y tantas cosas más que hacían falta en ese entonces”.
Recordó que fue en 1920, “cuando se compró esta esquina, un espacio antiguo en el cual funcionaba un almacén. Empezaron a construir, y con casi 30 abuelos se arrancó. Lo inauguraron el 8 de abril de 1921, a los 3 años que se había fundado la Sociedad, las encargadas de administrar y sostener el lugar”.
En relación a su historia en la Sociedad, subrayó que “comencé en 1982 como auxiliar, ya que antes había una comisión que ayudaba a la directiva. Después fui secretaria de la comisión directiva, primero, y luego presidenta. La presido desde 1990, son muchos años ya. Actualmente viven 46 abuelos, quienes hacen varias actividades con Ceferino Liébana (cognitivas) y son atendidos por la doctora Marcela Sisto”.
Hizo referencia a que en la década del ´90, “encontramos un hogar en malas condiciones y deteriorado. Tuvimos una rifa que nos dejaba dinero y empezamos a construir. Se cambiaron ventanas, pisos, había un zaguán viejo y se hizo una entrada linda. Las habitaciones se achicaron para que cada una tenga su propio baño, porque había pocos”.
Lo cierto es que fueron creciendo a medida que “el bolsillo” lo permitía. “Es grandísima la casa, con patio incluido. El municipio nos ayuda cortando el pasto del parque, tenemos un matrimonio para las tareas de mantenimiento que nos gestionó Martín Garate, a quien agradecemos porque nos colabora con mercadería, al igual que Pablo, quienes nos visitan y están presentes, al tanto de lo que hacemos y precisamos”, sostuvo.
Al ser consultada sobre cómo es el trabajo que realizan, con satisfacción explicó que “todos los días hay que darle de comer a muchas personas, proveer la comida, artículos de limpieza y mantener el edificio que es antiguo porque siempre hay algún inconveniente, que vamos resolviendo sobre la marcha”.
Definió a las empleadas como parte “fundamental de este espacio” y destacó que “acá no se cierra ni de noche ni de día, ni los feriados. Hay 12 empleadas efectivas, 6 están a la mañana y 3 a la tarde, más una nochera, franquera, cocinera y una enfermera. Somos un gran equipo de trabajo”.
Describió al Hogar para ancianos de Tres Arroyos como “nuestra segunda casa, aunque en realidad estamos más acá adentro las dos, que en nuestras propias casas”.
Contó que uno de los grandes egresos que tienen responde a los sueldos y a las cargas sociales, con lo que están al día. “Estamos adheridos al gremio sanidad, pagamos todo lo que corresponde por ley. De cargas sociales, tenemos entre 7 y 8 millones de pesos por mes, no es fácil recuperarlo”.
Adelantó que actualmente hay lista de espera para aquel abuelo que quiera ingresar. “Casi todos los días nos contactan familiares para anotarlos porque en comparación al resto de las residencias, en cuanto al costo mensual, estamos muy abajo”, señaló.
Contó que, en 2010, casi tuvieron que cerrar porque “no nos alcanzaba. Recibimos una herencia de un campo, algo que tenemos arrendado. Por lo que los meses difíciles, diciembre y junio, vendemos trigo o lo que haga falta cuando necesitamos dinero”.
En 2025, un lavarropas se les rompió. “Es una herramienta muy cara, Sonia Pedersen y su hermano Pablo nos hicieron llegar uno, en tanto que el otro lo pudimos comprar nosotras. Hace poco se nos rompió la heladera, nos costó bastante el arreglo. Un proyecto a largo plazo es acondicionar y remodelar algunos de los baños que tenemos, es la próxima obra”, indicó.
Agradeció a la Cooperativa de Cascallares y a la Agraria, “quienes nos colaboran muchísimo. Gracias también al doctor Ricardo Doglioli, a Gabriela García y a todo el personal por el enorme esfuerzo que hace día a día”.
En cuanto a la celebración por los 105 años de vida del Hogar, Esther adelantó que “tenemos la suerte que el Club Social nos ofrece las instalaciones para organizar algo. Estamos pensando en un almuerzo o una cena. Así que el lunes seguramente hagamos algo sencillo y después seguramente haya alguna actividad especial a beneficio del Hogar”.
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“Mucho corazón”
A su turno, Mirta Fernández explicó que, en el Hogar, las tareas de obras “son continuamente porque es una casona antigua que hoy tenemos bien mantenida, aunque siempre algo hay que hacer. Ponemos mucho corazón y sacrificio. Pintamos hace poco y renovamos las cortinas. Son 18 habitaciones y 22 baños, nada poco por cierto”.
Mencionó que “los costos de todo se han ido muy para arriba, por eso las tareas de mantenimiento las vamos haciendo a medida que podemos, estableciendo un orden de prioridades”.
Agradeció a los clubes de servicio por la colaboración permanente que realizan y subrayó que “siempre recibimos donaciones que son una caricia al alma. Los abuelos pagan poco, lo que pueden, y otros nada. No es fácil de mantenernos”.
Por último, hizo referencia a que, junto al Rotary Club Tres Arroyos, pudieron hacer la obra grande de calefacción. “Antes había calefactores en el Hogar, ahora hay calefacción central con radiadores. Fue una obra muy costosa. Tenemos las cuentas al día, pero no nos sobra nada. Gracias a la comunidad por ser tan solidaria”, concluyó Fernández.
La comisión directiva
El 10 de diciembre de 2025 se llevó a cabo una asamblea general ordinaria para definir a las integrantes de la comisión directiva de la Sociedad Damas de Beneficencia, la cual está conformada de la siguiente manera.
María Esther Di Croce (presidenta), Mirta Violeta Fernández (vicepresidenta), Graciela Mabel D´Agostino (secretaria), Ana María Cecconi (prosecretaria), María Carmen La Menza (protesorera), Sonia Elisabet Ciccioli, Mirta Alicia Besse, Elida Beatriz Vizzolini y María Ester Velazquez (vocales titulares).
Liliana Elida Renaud, Marta Graciela Calahorra, Paula Andrea Costen y Vanesa Edith Barani (vocales suplentes), Angelina de Lourdes Piloni, Berta Renee Prieto y Mariela Alicia Saldungaray (revisoras de cuentas titulares); en tanto que Ana Ester Guerrero y Olga Noemí Macelli completan la nómina como revisoras de cuentas suplentes.

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