El crucero General Belgrano en la memoria
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El ataque inglés al buque argentino provocó la muerte de 323 tripulantes. Roberto Reducindo -quien falleció años después- y Blas Fernández fueron sobrevivientes; entre quienes integraron la misión de rescate estuvo José Andersen
El 2 de mayo de 1982, dos torpedos disparados por el submarino británico HMS Conqueror provocaron el hundimiento del crucero ARA General Belgrano, motivo por el cual perdieron la vida 323 tripulantes y sobrevivieron 770.
Es un hecho histórico y relevante de la guerra de Malvinas. Entre quienes sobrevivieron se encontraban el tresarroyense Roberto Reducindo, quien falleció en 1992 a raíz de una enfermedad; y el copetonense Blas Fernández. Por su parte, José Andersen, también de Copetonas, integró la misión en el avión que encontró a quienes estaban en alta mar en balsas, lo que permitió salvar centenares de vidas.
Andersen y Fernández se conocían desde la infancia. Sin saberlo, el primero de los nombrados participó de manera directa en el hallazgo de su amigo.
Décadas después, ambos participaron de un acto que se llevó a cabo en Copetonas, en lo que significó un reencuentro, porque Andersen se radicó en Ushuaia y allí desarrolló su vida.
En 2024
El 3 de mayo del año pasado, fue inaugurado el monumento Héroes de Malvinas en Copetonas. En este marco, se concretó un encuentro de integrantes de la última tripulación del crucero ARA General Belgrano, del avión Neptune 2-P-111 y del buque remolcador ARA Gurruchaga, junto a otros ex combatientes.
Volvieron a compartir una actividad, en medio de la emoción, José Andersen y Blas Fernández. También intervino Jorge González, quien el mismo día en el Instituto Almafuerte presentó el libro “Los héroes de mi pueblo”. Encabezó esta inauguración el intendente Pablo Garate.
Es valioso recordar palabras de Andersen, cuando mostró gratitud con “el director del Museo de Aviación Naval, suboficial Vega, y todo su personal por haber tenido el enorme gesto de donarnos para el pueblo de Copetonas esa pala de hélice”, que el 3 de mayo de 1982 “nos estaba empujando hacia el lugar donde debíamos ir y que no lográbamos encontrar”.
Dijo que los últimos tripulantes del cruce “honran el pueblo con su presencia” y mencionó a Álvaro González lonzieme, vicealmirante retirado sobreviviente del General Belgrano, quien fue “gran compañero de promoción”.
Asimismo, asistieron el almirante Néstor Costa, quien en 1982 era un teniente de fragata tripulante del buque Gurruchaga; y Juan Jose Callisto, “piloto de helicópteros de mi misma especialización aviación naval, náufrago del crucero”.
En una jornada muy importante, se sumaron igualmente Juan Carlos Soria, “tripulante del Neptune, vigía de popa, es quien lanzó las bengalas, las marcas sobre las balsas para establecer la posición y levantar el ánimo, la esperanza, de quienes se encontraban en una situación extremadamente difícil”; y Miguel Noel, ayudante mecánico en esa tripulación.
El pueblo de Copetonas, sus autoridades e instituciones tuvieron un rol muy activo, de manera particular las entidades educativas.
Por su parte, Blas Fernández habló de los “323 héroes oficiales que quedaron en el glorioso crucero ARA General Belgrano”, dos de ellos civiles, “los cantineros que se encontraban a bordo, los hermanos santiagueños Avila”.
Como cierre de sus palabras, exclamó que “algún día en nuestra memoria, los 1093 tripulantes estaremos haciendo la guardia de honor con todos ellos a más de 4000 metros de profundidad”.
Es importante tener en cuenta este acontecimiento, a sus protagonistas y también la iniciativa en Copetonas de dar un valor central a Malvinas y puntualmente al equipo de rescate, que logró salvar 770 vidas horas después del hundimiento del crucero.
