El CAS Juvenil Fortín Machado cumple 25 años: Una tarea que expande el alma
La realizan en forma voluntaria chicos y adolescentes de entre 10 y 18 años de edad
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Por Alejandro Vis
Son parte de un todo y se percibe con claridad. Hay un sentido de pertenencia al CAS Fortín Machado, entidad de servicio que nació en 1982. El encuentro en La Voz del Pueblo tuvo lugar porque hoy es una fecha muy importante para la entidad: el CAS Juvenil cumple 25 años.
Andrea Gancedo recordó que “en octubre del año 2000 fuimos a una convención nacional de los clubes argentinos de servicio, en Rosario. El CAS Juvenil estaba muy fuerte en el país. Su coordinador era Cándido Santa Cruz, había mucha gente en la convención, se paró en el escenario y dijo ‘no puedo creer que Tres Arroyos no tenga CAS Juvenil, quiero que alguien si trabaja con jóvenes se ponga en contacto conmigo’’”.
De inmediato, conversaron “tres horas sin parar” y el 30 de noviembre del mismo año tuvo lugar el inicio de esta rama de servicio en nuestra ciudad.
Junto a ella participaron en la entrevista Gustavo Rodera, actual presidente del CAS Fortín Machado; Adrián De Cicco, coordinador del CAS Juvenil; Florencia Echegoyen, Ignacio Hid, Nadia Jezovski y Ana Belén Della Malva, ex miembros del grupo; Juana Aldaya, Valentina Pissani y Fátima Jensen, tres de las actuales integrantes; y Juana Arlán, quien dejó de formar parte recientemente y también quería compartir este encuentro.
Florencia Echegoyen estuvo en el nacimiento del CAS Juvenil, en la primera conformación. “Mi vínculo con el club prácticamente se origina cuando nací, a través de mis padres. Siempre los acompañé y cuando surgió la posibilidad de incorporarme no lo dudé”, señaló. Entre otros pilares, valoró que aprendieron a “trabajar en equipo, asumir compromisos y cumplirlos. Descubrís otro tipo de motivación, ayudar a los demás. Es muy gratificante, cuando uno ve lo que se genera, la devolución de todo el trabajo”.
Ignacio Hid se sumó a fines de 2001: “Cuando nosotros éramos chicos había que entrar a partir de los 12 años. La primera actividad consistió en organizar y vender en la Fiesta del Trigo, teníamos un kiosco y nos dedicábamos a hacer papas fritas”.
Una experiencia inolvidable fue el viaje en 2007 a la Escuela de Frontera N°9 ubicada en Jáchal, provincia de San Juan, que apadrina el CAS Fortín Machado (Ver página 4). “Volvimos súper entusiasmados y decidimos armar la rama intermedia, de 18 a 30 años, que fue la primera a nivel nacional”, expresó.
Luego de los 30 años de edad, quienes así lo decidieron “pasamos a ser socios del club. Ahora somos varios socios que estamos desde el Juvenil”.
Por su parte, Nadia Jezovski ingresó al CAS Juvenil cuando tenía 17 años, también para el período de preparativos de la Fiesta del Trigo. “Estaba necesitando un espacio donde hacer una tarea de servicio, algo que en realidad no sabía que era, lo descubrí en el club. Ignacio me invitó en un evento, no nos conocíamos. El invitaba a la gente a participar, a todo el mundo”. A su lado, sonriendo, Ignacio afirmó que “la gran maestra (en alusión a Andrea Gancedo) siempre decía ‘inviten a sus amigos’. Algunos seguíamos al pie de la letra sus palabras”.
Relató cuando conoció la palabra casismo y lo que implicaba, las visitas al Taller Protegido Despertar de Coadis, “todo este tipo de propuestas que me empezaron a enamorar”. El viaje a Jáchal le dio un impulso adicional, “sigo perteneciendo al club desde entonces”.
En el CAS Juvenil aprendió a “hacer una carta de pedido para empresas, una gacetilla, ir a los medios de comunicación a promocionar una actividad. Descubrí un poco mi vocación porque soy diseñadora gráfica y hacía todos los flyers, con los elementos disponibles en ese tiempo. Además es una familia para mí”.
En este sentido, Ignacio Hid observó que “aprendimos a tomar otro tipo de herramientas, el trabajo en equipo, ser responsables desde otro lugar, dividir tareas, organizarnos. Eramos adolescentes, salíamos el viernes y había una actividad el sábado, ahí estábamos. Lo fuimos adoptando desde muy chicos, después lo vas llevando a tu vida cotidiana y a tu trabajo o profesión”. Del mismo modo, contó que hizo muchos amigos en el CAS Juvenil, una característica de la entidad es fomentar la amistad.
Consideró que es una conexión con otras realidades, porque “vos decís en Tres Arroyos esto no pasa y pasa” y describió el acompañamiento que se brinda a sectores vulnerables.
Una de las propuestas solidarias tradicionales es “Unidos por un Sueño”, para la Nochebuena y Navidad, que este año se concretará el sábado 13 de diciembre. “Durante un día juntábamos juguetes y productos navideños. Después los clasificábamos y repartíamos en diferentes instituciones, donde veíamos que eran necesarios en su momento”, explicó.
Valores
Adrián De Cicco, coordinador del CAS Juvenil junto a Keila Hastrup, le otorgó relevancia a “la formación en valores. La juventud, en todos estos años, cambió mucho y es muy importante que se haya logrado la permanencia de los jóvenes. Todos tienen distintos intereses fuera del club, pero en el CAS los une el servicio. Esto quedó muy marcado a partir de que ex integrantes trabajaron un montón y le dieron la posta a quienes están actualmente”.
En su análisis, mencionó que “los chicos tienen muchas actividades y hacen un lugar para el servicio destinado a alguien que no conocen, para pintar un jardín, una escuela u otras actividades. Un tiempo para otra persona, de manera voluntaria, es súper valorable”.
El viaje a Jáchal -subrayó Ignacio Hid- “fue todo organizado por los jóvenes de ese momento. Cuando nos proponíamos algo, decíamos vamos por ahí y listo, así sucedía. Nos reuníamos cada quince días en el Club Social, cada uno volcaba una idea, era un intercambio entre todos. Con la coordinación de Andrea y Gustavo, pero nos dejaban ser, pensar y organizar a nosotros, por ahí nos orientaban”.
Valentina Pissani habló de valores compartidos y al respecto, Nadia Jezovski añadió: “Más allá de que somos de diferentes generaciones, llevar la bandera de la educación nos atraviesa a todos. Es un faro de esperanza. Cambiar la realidad aunque sea un poquito, que un chico tenga un libro nuevo o juegos pintados en una escuela, por ejemplo”.
En este contexto, Andrea Gancedo observó que “hay un intercambio intergeneracional ¡Cómo te construye como persona salir del espacio de confort! Abrirse, empezar a conocer. Ir formando esa personalidad cuando somos chicos, es lo lindo del CAS juvenil”.
Vale la pena
El cronograma de reuniones, encuentros y horarios tiene cierta flexibilidad, porque “es un trabajo voluntario, no tienen tampoco que dejar otras actividades -argumentó Adrián De Cicco-. Es sano y lindo que compartan en otros ámbitos además del club”.
Apreciar los resultados es una razón de felicidad. “Cuando pintamos un jardín o una escuela primaria, los juegos o un patio, lo hacemos habitualmente los sábados. El lunes los alumnos se encuentran con un patio totalmente distinto; puede parecer algo sencillo, pero es importante para ellos”, indicó.
En muchas ocasiones, directivos o docentes les envían videos: “Ver cómo disfrutan los nenes muestra que valió la pena. Es una tarea propia de juveniles, pero lo hacemos con todo el club en forma colaborativa. Se entrelazan la experiencia de los adultos, con las ganas de hacer cosas de los jóvenes”.
Ex miembros, en visitas ocasionales a Tres Arroyos un fin de semana se acercan al club o son parte del equipo que trabaja en la Fiesta de la Cerveza. “Que tengan ganas de venir es maravilloso -exclamó Andrea Gancedo-. Los vamos a recibir siempre con los brazos y el corazón abiertos. Forman parte de esta familia”.
Finalmente, Gustavo Rodera sostuvo que “el club juvenil y los intermedios, en su momento, con toda su pujanza permitieron transformar al club Fortín Machado. Venía con un formato clásico de clubes de servicio desde hace mucho tiempo. Los más grandes como nosotros aprendimos mucho de los jóvenes, porque te obligan a estar cambiando y contribuyen a tirar barreras que vos mismo te vas poniendo”.
En consecuencia, opinó que “le han hecho mucho bien al club ¡Hoy tenemos tantos dirigentes que han ingresado como jóvenes! Ocupan distintos cargos, también han tenido responsabilidades en ACAS (Asociación de Clubes Argentinos de Servicio). Nos siguen movilizando. Y los jóvenes de hoy, seguramente el día de mañana van a conducir el club”.

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