Día del pintor: “Ver a la gente contenta me apasiona”
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Así lo subrayó Andrés Orellano, un pintor apasionado por su profesión, que describe la pasión que le genera su labor y la posibilidad de transformar lugares con su trabajo en diálogo con La Voz del Pueblo
En el marco del Día del Pintor, Andrés Orellano de “La Roca”, dedica su vida a su pasión, la pintura. Porque pintar una vivienda no es solamente renovar un color, es el lugar donde una persona proyecta su vida. Mejorarle el aspecto a un sitio se conecta directamente con el sentir de su propietario, y también es una forma de hacer arte.
A sus 52 años, Andrés no solo hizo un largo camino con la pintura y la construcción en seco, sino que también logró crear su propia firma con La Roca, y formar un equipo propio de trabajo con jóvenes con mucho empuje.
Su carrera profesional inició mientras jugaba al futbol, cuando se decantó por estudiar para ser maestro mayor de obras: “Toda mi adolescencia y mi juventud la hice jugando al fútbol. Antes de que el fútbol me dejara a mí, empecé a incursionar primeramente en mi oficio. Arranqué como capataz de obra en la provincia de San Luis y me fue interesando la pintura y la construcción en seco. En ese momento el patrón que yo tenía me pagaba los cursos y me hice pintor técnico por el conocimiento no solamente de cómo trabajar, sino de los productos, su uso y las tendencias. Y en la parte de la construcción en seco lo mismo”.
“Una linda pasión”
La definición que Andrés le dio a su profesión tiene que ver con la pasión, una sensación más vocacional, ya que no solo es cumplir las necesidades financieras y laborales, sino que trasciende eso, y se transforma en un sentimiento mucho más profundo: “Cuando empecé a trabajar, me detuve a mirar las transformaciones. Ver un lugar completamente deteriorado y al poco tiempo encontrarnos que todo fue transformado, que se usaron colores muy lindos, que las tendencias modernas iban avanzando, y nosotros las podíamos aplicar. Ver a la gente tan contenta me generó cierta pasión. Hoy no solo lo hago por trabajar y ganar dinero, sino que para mí pintar también es una linda pasión”.
Lo que destacó para este especial cariño por su profesión fue el arte que hay dentro de pintar: “Lo que más me apasionó fue el arte de la pintura, porque me gusta lo artesanal, resolver, darle una idea a un cliente, que la adopte y pasar por un lugar y decir no solo que lo pinté, sino que le aconsejé el color, la textura, hacer algo más nuevo, o quitar una pared y poner otra, esas cosas fueron las que me fueron llevando y apasionando cada vez más”, señaló
Trabajar y dar trabajo
Con la creación de La Roca, Andrés dejó de ser un trabajador apasionado de la pintura, para ser también el líder de un equipo de trabajo, con el que le pudo dar la oportunidad de conseguir su espacio a apasionados como él: “Es una de las grandes satisfacciones que tengo, hoy tengo a Brian de 25 años y a Joaquín de 32, que son jóvenes que ya tienen una buena experiencia porque hace mucho que trabajan, pero pude aportarle a ellos el conocimiento de muchos años y también haberme preparado, estudiado y aportarles algo más allá de la mano de obra. Es una satisfacción enseñarles a las personas. Me ha tocado aprender mucho al lado de referentes, que hacían las cosas muy bien y de ellos aprendí, hoy lo mismo trato de hacer y genera mucho placer ver que los chicos van avanzando y aprendiendo”, concluyó.
“La pintura genera alegría”
Orellano comenzó La Roca en el año 2004, y tras 20 años de trabajo, celebra su dia con un mensaje para la comunidad: “La pintura genera en la gente alegría, porque cuando alguien restaura un lugar se ve que progresó y que pudo avanzar. Animo a la gente que puede ahorrarse ese pesito para llamar a un pintor. Hay mano de obra de muy buena calidad, y la pintura genera satisfacciones, no solo al que trabaja, sino al propietario que por muchos años ve sus cosas embellecidas”, marcó Andrés, enalteciendo el trabajo de los pintores en Tres Arroyos.
Y compartió un mensaje de agradecimiento para los vecinos que no dudaron en contactarlo al 2983 64 19 99 en estos años de carrera: “Decirle gracias a la gente, porque han confiado muchísimo en nosotros. No solo en Tres Arroyos, en Claromecó y en toda la zona, en los campos. Le pintamos al dueño de grandes propiedades y también al jubilado, a la maestra, a la ama de casa. No hacemos distinción de clase, ni de poder económico. La Roca es una empresa que le pintamos al que nos llama, nuestro precio es único, y tenemos la particularidad de ser personas muy confiables, las personas que trabajan conmigo son extraordinarias”.
