Día del Panadero, Juan Cruz Bilbao de Mio Figlio: “Arranqué jugando y hoy es mi sustento de vida”
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En el Día del Panadero, Juan Cruz Bilbao de la firma Mio Figlio se refirió al sacrificio que conlleva su labor diaria y a las satisfacciones que logró con el paso del tiempo. Los comienzos, la sociedad que supo formar con su hermano Ignacio, la relación con los clientes y las proyecciones a futuro, en esta nota con La Voz del Pueblo
Hoy 4 de agosto se celebra en Argentina el Día del Panadero por disposición del Congreso Nacional que, en 1957, aprobó la fecha que recuerda la fundación del primer sindicato de este rubro en la provincia de Buenos Aires.
Se trató de la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos. El objetivo de los legisladores era reconocer el “esfuerzo físico y la dedicación de los panaderos a la tarea de alimentar a toda una nación”.
Esta fecha especial sirvió como oportunidad para dialogar con Juan Cruz Bilbao, quien actualmente es responsable de la panadería y confitería Mio Figlio (en todas sus sucursales) junto a su hermano Ignacio, un emprendimiento familiar que surgió hace ya casi 20 años y que con el tiempo logró ganarse el corazón de toda la comunidad por la calidad de los productos.
En familia
“Yo me encargo de la producción, capacitación y el mantenimiento con el apoyo de otras 18 personas a la hora de producir. Nacho está abocado a la parte administrativa, compras, depósitos y todo lo demás. Nos damos una mano mutuamente y trabajamos bien en equipo. Ignacio se la pasa entre el local del centro (calle Lavalle) y el depósito central que estará en calle Quintana, allí se está construyendo un edificio con una fábrica y un local”, expresó con entusiasmo Bilbao al inicio de la charla con La Voz del Pueblo.
Y agregó que “la necesidad me llevó a dedicarme a este hermoso rubro”, ya que cuando tenía 13 años dejó de estudiar y ese hecho fue el que le hizo ver en esta actividad “una buena salida laboral”. “Un día entré en una panadería a visitar la parte de fábrica por curiosidad, ayudé y al día siguiente salí a ofrecerme como panadero porque fue algo que me apasionó desde el primer momento. Ahí fue cuando dije: yo soy panadero. Aprendí mucho en La Sirena y en La Favorita…”, recordó.
Hizo referencia a que continuamente realiza distintos cursos y capacitaciones. “Es importante el conocimiento empírico porque es un rubro muy sacrificado. La experiencia misma te va brindando una capacitación extra”, sostuvo.
Mencionó que son casi 50 los empleados en total distribuidos por las diferentes sucursales de Tres Arroyos, a punto tal que valoró los aportes que cada uno de ellos hace en la tarea diaria, la cual arranca muy temprano y se extiende durante todo el día. “Tenemos trabajadores de Corrientes, Salta, Buenos Aires, Tucumán y hasta de Uruguay. Cada empleado aporta sus conocimientos, así tengan experiencia o no. Es una gran familia”, indicó con alegría.
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Durante la entrevista, Juan Cruz Bilbao reconoció que “al principio fueron tres años sin ganancias, ni rentabilidad. Yo no nací empresario, pero si obrero panadero. Me estoy formando en la parte empresarial, algo en lo que Nacho se siente un poco más cómodo. Escuchar a la gente nos hizo crecer”
Amplio recorrido
Valoró que estos 20 años que lleva Mio Figlio en el mercado son “altamente positivos”, aunque pese a ello no olvidó lo difícil que fueron los comienzos. Al respecto, Bilbao explicó que “al principio fueron tres años sin ganancias, ni rentabilidad. Yo no nací empresario, pero si obrero panadero. Me estoy formando en la parte empresarial, algo en lo que Nacho se siente un poco más cómodo”.
Al ser consultado sobre las claves para alcanzar productos de calidad, dijo que “eso se da por la conjunción de varios factores. Principalmente, la materia prima tiene que ser de primera calidad y el personal debe estar formado, preparado y capacitado a la hora de la producción. El ingrediente clave es la pasión, porque el amor que se le pone es dedicación y eso se refleja en el producto final, cosa que los clientes te reconocen y agradecen”.
Contó que en Reta también hay una sucursal (terciarizada del supermercado La Eslava) con productos exclusivos de Mio Figlio, los 365 días del año. “La idea es seguir expandiéndonos a futuro, la inercia te diría nos lleva a seguir creciendo ya casi sin darnos cuenta. Nuestras familias siempre nos acompañaron desde que arrancamos este camino, también este presente es de todos ellos”.
La clientela
Con alegría destacó que “al cliente le gusta lo que lleva” y que cada comentario que reciben lo toman de manera positiva. “Escuchar a la gente nos hizo crecer, un 50 por ciento lo ponemos nosotros y al otro 50, lo pone la gente. Escuchar a los clientes, a los proveedores y al personal siempre es prioridad acá. Tenemos proveedores locales y de afuera, felices de la labor que cumplimos”, se sinceró.
Para el protagonista de esta historia, el Día del Panadero tiene un valor fundamental y así lo dejó en claro. “Nunca trabajé de panadero, siempre lo fui. Es clave que se pueda celebrar este día en familia y con amigos, disfruté toda la vida de esto y lo seguiré haciendo. Arranqué jugando y hoy es mi sustento de vida. Es un recurso que me pudo dar la posibilidad de vivir mejor y de llevar el pan a mi casa todos los días”, indicó.
Antes del cierre, Juan Cruz Bilbao se tomó un momento para saludar a todos sus colegas, como así también a todos los que forman parte de Mio Figlio en el distrito. En este sentido, concluyó en que “todos a su manera han aportado su ladrillo para que esta empresa pueda crecer como lo hizo. Gracias a toda la clientela por el acompañamiento de siempre y por la confianza que depositan en nosotros, es un gusto y una satisfacción enorme el poder estar en sus mesas con nuestros productos”.
