Día del Ingeniero Agronomo: El valor del trabajo en equipo
Los ingenieros de El Agropecuario, Verónica Tumini y Juan Pablo Ibsen analizaron el presente del sector
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En el marco del Día del Ingeniero Agrónomo y del Médico Veterinario, los ingenieros Verónica Tumini y Juan Pablo Ibsen, integrantes de la reconocida firma local El Agropecuario (ubicada en Av. Moreno 798), dialogaron sobre la realidad de una profesión que exige dinamismo, conocimiento técnico y, sobre todo, una gran capacidad de adaptación a las condiciones climáticas.
Lejos de tener una rutina de oficina establecida, el día a día de la profesión se divide en múltiples frentes. Mientras Tumini se enfoca en el área comercial, el trato con los clientes y la fidelización, Ibsen se aboca a la planificación técnica, la logística de siembra y el monitoreo de los lotes. "Planificás, pero vas sobre la marcha. Estás muy dependiente del tiempo, de si llovió, de si llegó la semilla o si el sembrador está disponible", explicó Tumini.
Un clima atípico
Esa dependencia del clima quedó expuesta de forma contundente durante esta campaña. "Este año parece muy atípico. Hace tres meses que llueve, llovizna o está nublado y no podemos avanzar con la cosecha", señaló Ibsen.
No obstante, la abundante caída de agua dejó un perfil de suelo con excelente recarga de humedad, lo que representa un escenario ideal para los cultivos de invierno que sí lograron implantarse y para la recuperación de las pasturas ganaderas. La contracara de este exceso de humedad es la aparición temprana de enfermedades. "Ya estamos viendo cebada con mancha en red, enfermedades típicas por ahí más de primavera. Ya hay demanda de fungicidas", advirtieron.
El valor del vínculo
A pesar de la irrupción de las comunicaciones digitales que muchas veces distancian el trato, en El Agropecuario apuestan fuerte por la cercanía. "Nosotros hacemos mucho énfasis en el encuentro. Acá todavía se mantiene eso de que la gente viene, tomamos mate y charlamos. Hacemos reuniones a campo y siempre tenemos buena convocatoria. Esa relación genera fidelidad", valoró la ingeniera.
Ese contacto estrecho se potencia con el modelo de servicios integrados de la empresa, que nació originalmente como veterinaria y hoy abarca agronomía y acopio de cereales. Al estar dentro de una región con fuerte presencia de campos mixtos, el trabajo interdisciplinario es constante. "Se complementa continuamente. El agrónomo arma la mezcla de las pasturas que son el alimento del rodeo, y si hay problemas por el clima, se habla con la veterinaria para complementar la dieta. Tener todo integrado comercialmente nos ayuda un montón", explicaron.
Vocación
Ambos profesionales coincidieron en que la agronomía es una carrera apasionante y de pura vocación. Ibsen, quien se crió en el campo y estudió en Balcarce, y Tumini, egresada de la Universidad Nacional del Centro (UNICEN) en Azul, alentaron a los jóvenes a volcarse por esta profesión, destacando su amplio abanico de salidas laborales.
En cuanto al avance tecnológico y herramientas como la Inteligencia Artificial, valoraron su aporte para agilizar el procesamiento de datos, es una buena fuente de búsqueda, pero no reemplazan el trabajo en el terreno. "Hay que saber usarla porque estamos hablando de biología. Yo sigo haciendo hincapié en la recorrida, en ir y mirar. Trabajamos con plagas que van mutando; no es quedarse nada más con la información que te brinda una plataforma", concluyó Tumini.

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