Día del Bombero Voluntario: Generaciones unidas por el servicio
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Maximiliano Llanos, jefe del cuerpo activo, el cadete Joaquín Conde, y Telmo Marconi, integrante de la reserva, compartieron sus experiencias por el Día del Bombero Voluntario
Por Alejandro Vis
En la jornada de hoy, Maximiliano Llanos cumple dos años como jefe del cuerpo activo de Bomberos Voluntarios. El recuerdo surge en un diálogo con La Voz del Pueblo, oportunidad en la cual lo acompañaron el cadete Joaquín Conde, hijo del segundo jefe Alejandro Conde; y Telmo Marconi, integrante de la reserva, y padre de dos bomberos: los mellizos Nicolás y Federico.
Maximiliano cuenta que ingresó a Bomberos a los 13 años, por un compañero de escuela que “tenía el pelo largo y un día apareció con el pelo corto, pelado prácticamente. Era una novedad en el salón. Dijo que se había hecho cadete de bomberos, me invitó a venir”. Se trata de Mario Belén, quien “en un momento dejó, pero por esas vueltas de la vida se reincorporó hace un año y medio”.
Por su parte, Telmo dice que “el 18 de septiembre voy a cumplir 58 años en Bomberos. Prácticamente toda la vida, entré cuando tenía 17 años”. En este sentido, señala que “siempre me gustó, desde que era chico. Pero tenían que firmar tus padres para entrar si eras menor, no me dejaban; un día les dije pronto voy a cumplir 18, es una decisión tomada”.
Ingresó con la finalidad de “ver qué era y no me fui más”. Menciona con mucho afecto a Otto Haedo, fundador y primer jefe del cuerpo activo: “fue para nosotros como un segundo padre, todo lo que hacíamos mal él nos corregía. Sabía mucho y si tenía que decir algo, lo hacía aparte, no andaba con vueltas. Pero no iba a levantar la voz, era muy correcto”.
Joaquín tiene 13 años y entró en Bomberos en 2022, “siguiendo la vocación de mi padre. Todos los viernes tenemos la escuela de cadetes, la parte teórica y práctica. De chiquito quería sumarme, escuchaba la sirena y veía que mi papá se iba rápido al cuartel. Me decía ‘si querés te anoto, pero después tenés que cumplir’”. Cursa segundo año del secundario en la Escuela Técnica, algunos compañeros de aula siguieron sus pasos y se están formando como cadetes.
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Pilares
A partir de su experiencia, Telmo subraya que “para el bombero es fundamental el apoyo de la familia. Si no recibe acompañamiento es imposible. Y por supuesto, se necesita vocación, es la única manera”.
Cuando hay un llamado o suena la sirena, resulta habitual que familiares de los bomberos abran la puerta o un portón de la vivienda para que pueda dirigirse con rapidez al cuartal. Telmo siente la sirena y se preocupa: “quiero saber qué pasó -afirma-. Me tira venir, no es como antes que vivía dentro de la sede de Bomberos, pero en la semana una vuelta me doy”.
Es una actividad que se transmite a los hijos, como le ocurrió a él, porque “lo van viviendo en la infancia, te ven cuando salís o al regresar tras un servicio”. También a los amigos, de su grupo “algunos vinieron a Bomberos luego de que yo ingresé”.
Como un aspecto central, expresa que “es necesario siempre mantener el respeto y la disciplina”.
Luego de escucharlo con atención, Maximiliano indica que “Bomberos es un gran equipo, esto lo hacemos todo, entre todos. Es una estructura muy grande, cuando salimos a prestar un servicio cada uno tiene su rol. En forma previa ya estamos trabajando para que al momento del servicio todo funcione correctamente, en orden y con limpieza”.
Coincide en que “hay que tener mucha disciplina. Todos los lunes cambiamos las guardias, en cada una hay 12 o 13 bomberos. Quienes están de guardia deben permanecer atentos al handy, son los primeros que tienen la prioridad de concurrir, esa semana poseen la mayor responsabilidad”.
El sábado por la tarde se lleva a cabo la limpieza y el domingo en la mañana generalmente tiene lugar una práctica. “Este año los cadetes empezaron a venir a las tareas de limpieza y a las prácticas, para que vayan conociendo el trabajo cotidiano nuestro”, puntualiza el jefe del cuerpo activo.
En su descripción de la entidad, observa que “es un gran equipo y una gran familia. Por eso como decía Telmo -a quienes todos llamamos afectuosamente Conejo- hace falta el apoyo de la familia. De lo contrario, lamentablemente un bombero no va a durar mucho, no se puede”.
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“De chico escuchaba la sirena y veía que mi papá se iba rápido al cuartel. Me decía ‘si querés te anoto, pero tenés que cumplir’” (Joaquín Conde)
Evolución
Telmo le otorga relevancia a que “las unidades que hay hoy en día y los materiales que se utilizan son más modernos. En mi época, al empezar en Bomberos, había dos camiones y un jeep”.
En similar línea de pensamiento, Maximiliano valora que “hay muchas unidades y personal. Cada vez que nos llaman de la zona, sea en un campo o en la ruta, avisamos a quien quizás le podría corresponder dar el servicio y ante la duda acudimos. A la gente no le interesa qué jurisdicción es, necesita la ayuda. Si al llegar nos encontramos con bomberos de otro lugar, trabajamos en camaradería”.
Hace referencia al muy buen vínculo con sus pares de Claromecó, que “salió del cuartel de Tres Arroyos, porque antes era destacamento”; así como con otros cuerpos activos de las localidades del distrito y la región.
Como son voluntarios, “del primero al último cobramos todos lo mismo a fin de mes, nada. Pero lo hacemos contentos, es lo que nos gusta”. El jefe destaca especialmente la actitud de jóvenes que “están todos los días en el cuartel haciendo algo. Me enorgullece muchísimo”.
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“Lo que siempre le pedimos a todos es que en su ámbito familiar, de estudio y deportes, tengan una conducta correcta” (Maximiliano Llanos)
“Buenas personas”
Los cadetes tienen una preparación amplia y a los 18 años “están listos para cumplir el servicio como cualquier bombero”. Maximiliano explica que “tienen que venir, estudiar, conocer cosas afines a la actividad, el movimiento del cuartel”.
Relata que “cuando entré había cadetes, pero no una escuela. Incluso salía a los incendios, hasta que como consecuencia de la tragedia de Puerto Madryn, se prohibió que los cadetes intervengan”. El 21 de enero de 1994, fallecieron 25 bomberos de Puerto Madryn por asfixia al intentar controlar un incendio en un campo; once de ellos eran menores de edad.
La adolescencia, el período como cadetes, “es una edad linda porque uno le dedica mucho tiempo, hay menos responsabilidades laborales y familiares. La realidad es que los chicos quieren estar todo el día. Ahora está un poco más restringido por la escuela y otras actividades”.
En este contexto, Telmo rememora que “cuando yo entré, al rato vino Rodolfo Martínez y me dijo ‘acá tenés la ropa’”.
Es clave que “aparte de preparar gente para apagar incendios, trabajar en accidentes, dar un auxilio, ayudar en lo que se necesite, tenemos que formar buenas personas. Lo que siempre le pedimos a todos es que en su ámbito familiar, de estudio y deportes, tengan una conducta correcta”, dice con énfasis Maximiliano.
A los chicos se les solicita el boletín a fin de año, se realiza un seguimiento, son incentivados para que concreten los estudios de la mejor manera posible.
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“Otto Haedo fue como un segundo padre para nosotros. Si bien no andaba con vueltas, nunca levantaba la voz, era muy correcto” (Telmo Marconi)
Gratitud
Los gestos por parte de la población son reconfortantes para los bomberos. “En esta fecha, que siempre hacemos la caravana clásica, los vecinos saludan y nos felicitan. Familias y empresas acercan presentes a la institución. Estamos muy agradecidos”, señala Maximiliano.
Hoy a las 8.30 se realizará la formación e izamiento de bandera; a las 9.30 se colocará una ofrenda floral en el monumento al Bombero Voluntario, en la Plaza Pellegrini; tras lo cual en el cementerio se brindará un homenaje a los miembros de la entidad fallecidos.
En horas del mediodía, compartirán un lunch con integrantes de sus familias. Menciona que “lo vamos a preparar nosotros. Queremos que estén presentes, son parte de nuestra actividad”.
El 12 de enero de 2025, el cuartel cumplirá 70 años y será la fecha para desarrollar un almuerzo de gala, con un acto protocolar.
