Di Salvi: “Lo principal es tener palabra”
Lleva el rubro en la sangre. Desde chico “vivía en la inmobiliaria” y hace un cuarto de siglo inició su camino independiente. En dialogo con este medio, Guillermo Di Salvi narró sus experiencias y analizó la actualidad del mercado local
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La historia de Guillermo Di Salvi con el rubro inmobiliario comenzó mucho antes de la apertura formal de Di Salvi Propiedades, su inmobiliaria ubicada en Sebastián Costa 128. Desde los 11 años estuvo estrechamente vinculado a la actividad gracias a su relación con su abuelo, Eduardo Miqueleiz, y su tío, Eduardo Alberto, con quienes empezó a concurrir a remates y a asimilar el funcionamiento interno de una agencia.
“Me crie con ellos desde los 11 años yendo a los remates y viviendo prácticamente adentro de la inmobiliaria. Mi infancia la transcurrí ahí”, recordó.
Durante sus primeros años colaboró en vacaciones de verano, hasta incorporarse formalmente como empleado. En el complejo escenario económico del año 2001, llegó el momento de dar el salto. “Me independicé por sugerencia de mi tío, porque ya tenía la experiencia y el título. Así que arranqué y bueno, viste cómo es esto, todos los años hay alguna novedad distinta”, señaló.
A un cuarto de siglo de aquel comienzo, Di Salvi considera que la clave para sostenerse radica en mantener los valores intactos a pesar de los vaivenes. “Yo siempre creo que si tenés una línea de conducta y de trabajo persistís. La gente lo reconoce a eso”, afirmó.
El impacto de las redes
Uno de los principales quiebres en estos 25 años está ligado a la dinámica de búsqueda. La clásica consulta presencial dejó de ser el primer eslabón y las redes sociales pasaron a dominar la escena comercial.
“Prácticamente la gente que viene preguntando en persona por una propiedad es muy poca. La mayoría se contacta por Instagram o Facebook, es todo por redes”, explicó.
Al analizar el mercado local actual, Di Salvi trazó un claro panorama. Sobre los alquileres, destacó que Tres Arroyos es históricamente muy fuerte y con gran demanda, pero que hoy sufre un amesetamiento. “En este momento en particular, debido a los precios, se nota una recesión. Hay mucho disponible, pero es producto de los valores que se han alcanzado”. No obstante, confía en la autorregulación natural del sector: “Cuando empieza a haber un poco de recesión se empiezan a acomodar los precios para abajo y se reactiva nuevamente”.
En cuanto a las ventas, el mercado se encuentra “medio frenado”, impulsado casi exclusivamente por necesidades puntuales de las familias. El acceso financiero es la principal traba: “Las líneas de crédito están disponibles, pero no son tan accesibles, por eso la gente no las saca en su gran mayoría”, indicó.
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Nuevas tendencias
El crecimiento de la ciudad modificó el perfil del comprador. Hubo un momento de auge por la búsqueda de terrenos de mayores dimensiones en nuevos barrios para ganar “más frente”, una tendencia que hoy evalúa como más nivelada.
En contrapartida, repuntó notoriamente la demanda de departamentos, impulsada por una cuestión generacional y de seguridad. “Cierto sector de la población llega a una edad en la que, en vez de mantener una casa enorme, se siente más seguro en un departamento. Te permite llegar y que esté tal cual lo dejaste; tiene menos mantenimiento”, detalló.
Por fuera del tejido urbano central, la costa también se encuentra activa: “Claromecó tiene la particularidad de que durante todo el año hay interés. Se venden muchos terrenos y siempre se buscan casas”, aseguró.
Confianza y gratitud
A la hora de aconsejar a las nuevas generaciones que buscan iniciarse en el rubro, recomienda hacer escuela antes de lanzarse en soledad. “Lo principal es tener palabra, ser honesto, tener una línea de trabajo y no variar, formando un vínculo con el cliente”, enumeró. Un vínculo que, asegura, muchas veces trasciende lo comercial y termina transformándose en una amistad.
Con la mirada en el futuro, reconoció que le gustaría incursionar en la refacción y posterior venta de propiedades, una asignatura pendiente que le interesa “más allá de lo económico, porque me divierte proponer refacciones”.
Finalmente, el balance de este 25° aniversario se resume en un profundo agradecimiento: “Tengo solo palabras de agradecimiento porque lo veo a diario: la lealtad de los clientes a través del tiempo me ha permitido crecer, mantener a mi familia y progresar. Muchísimas gracias a todos por permitirme llegar hasta acá”.

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