De Tres Arroyos a los grandes teatros
Esteban Julián es el primer invitado de “Vengan de a Uno”, el nuevo ciclo de entrevistas impulsado por La Voz del Pueblo y Editorial Caravana, bajo la conducción de Elías Amado y Diego Slagter
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Se fue de Tres Arroyos con una valija llena de dudas, pero con muchas ilusiones, Esteban Julián conserva intacta la capacidad de contar historias. Lo hace con la misma naturalidad con la que canta o recuerda anécdotas de como hizo que los escenarios más importantes del país sean el patio de su casa.
Invitado a inaugurar el ciclo de entrevistas “Vengan de a Uno”, junto al profesor Elías Amado, el Lic. Diego Slagter de Editorial Caravana, y La Voz del Pueblo, el artista repasó una carrera que comenzó casi por casualidad y terminó llevándolo a compartir producciones con las figuras más destacadas del teatro musical argentino.
“Estoy acá porque soy de acá”, respondió apenas comenzó la charla, dejando en claro que, pese a haber construido su carrera lejos, Tres Arroyos sigue siendo parte ineludible de su identidad.
De Tres Arroyos a Buenos Aires
Julián recordó que la posibilidad de mudarse apareció gracias a una amiga que vivía en Capital Federal. “No encajaba acá. Tuve la posibilidad de irme y me fui, a probar qué era Buenos Aires. Mi mamá me mantenía hasta que un día me dijo: ‘Hijo, no nos quedó ni una maceta’. Ahí entendí que tenía que trabajar”, relató.
Su primer empleo estuvo lejos de las tablas: controlaba funciones en un cine de San Martín. Más tarde llegó un trabajo en un jardín de infantes que cambiaría su destino, ya que allí conoció al maestro Carlos Duarte, primer tenor del Teatro Colón. “Me dijo: ‘Vos tenés un potencial, pero no tenés estudio’. Empecé a tomar clases con él gratis. Yo solo quería aprender a respirar, a colocar la voz, a entender cómo se cantaba”, recordó.
El salto a Drácula
Mientras estudiaba técnica vocal, comenzaron las audiciones de Drácula, el Musical. Tras meses de pruebas, Julián consiguió un lugar en la histórica producción de Pepe Cibrián Campoy y Ángel Mahler.
“Fue la comedia musical argentina más grande. Había 64 personas arriba del escenario. En verano ensayábamos bajo un techo de chapa y terminábamos empapados. Nos daban pastillas de potasio con Coca-Cola para aguantar. Llegábamos tres horas antes. Sahumerio, mate, vocalización, revisar el vestuario... Nunca lo padecí, esa preparación era parte de la magia”.
También confesó con humor sus desafíos con la danza: “Yo no soy bailarín. He llorado frente a un espejo para aprenderme las coreografías. Pero insistía hasta que salían. Lo importante era no dejarse vencer”.
Un encuentro casual en un boliche lo cruzó con Aníbal Pachano. La audición quedó marcada por una anécdota imborrable: “Llevé un cassette con Malena. En la mitad de la canción se cortó la cinta. Yo seguí cantando igual, a capela. Cuando terminé escuché desde el fondo: ‘¡Sos vos!’. Era Pachano señalándome”. A partir de allí trabajó con el reconocido director, de quien destacó su inmensa creatividad escénica y visual.
Hacia el final del adelanto, Julián reflexionó sobre las grandes figuras del espectáculo con las que compartió su vida: “Cuando yo los conocí eran personas comunes. Después fueron gigantes, pero nunca dejaron de ser quienes eran. Y creo que ahí está la clave. Si cambiás tu esencia, te terminás perjudicando vos mismo. Uno no puede renegar de dónde salió ni de quién es”.
La entrevista completa, con más anécdotas, reflexiones sobre el éxito y el análisis del boom de la calle Corrientes, se publicará en los próximos días.

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