Damián Beitia: “Necesitábamos ganar esta final”
El director técnico de Huracán valoró el crecimiento que mostró el equipo
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Las emociones parecen que para él son sólo un sentimiento interno, los cuales salen a la luz o son expresados en contadas ocasiones o de manera muy medida. Rara vez se lo ve con expresiones vehementes ante alguna adversidad o demostraciones de júbilo frente a una alegría. Damián Beitía, el técnico de este Huracán campeón del Torneo Clausura de básquet, es más bien un “tipo medido”, que disfruta a su manera o que busca soluciones aferrándose al pensamiento o creatividad.
Pero el último jueves, después de que su equipo venciera a Quilmes en el gran clásico moderno local de la disciplina, demostrando gran juego y fuerte crecimiento, no fue casualidad ni sorpresivo encontrarlo emocionado…
Su equipo venía de dejar atrás un negativo Torneo Provincial y en la competencia local arrastraba el antecedente inmediato de dos finales perdidas; por eso, ver festejar a sus jugadores, a la hinchada celebrar como pocas veces, y como si esto fuera poco recibir el cariño y amor incondicional de su familia, ver alguna lágrima en su rostro fue un hecho lógico y natural…
Después de tomarse unos segundos antes de la primera respuesta, Damián confesó estar “muy emocionado; muy contento. Porque es bravo haber perdido las dos finales que jugamos este año en la ATB (el Ciudad ante Alumni y el Apertura frente al Cervecero), además de sufrir muchas caídas en partidos del Provincial. Pero no alcanzaba con jugar bien, porque ganábamos en el torneo local y teníamos una buena actuación en el Provincial, pero no alcanzaba; era muy difícil ganar. Y no es fácil perder tantos partidos, porque a este equipo se le exige ganar o muchos entienden que este plantel debe ganar siempre. Lo del martes nos vino muy bien, haber arrancado ganando una serie que era al mejor de tres fue tranquilizador”, empezó diciendo.
Volver el tiempo atrás
Pero de inmediato retrocedió unos dìas para valorar “la buena semifinal y gran triunfo que tuvimos ante Alumni. Ya en la última fecha que jugamos en Olavarría, ante Estudiantes, los chicos habían elevado su juego, pero necesitábamos ganar esta final…”, expresó con el último aliento, que se sintió a desahogo.
Para salir del complejo andar de Huracán por el duro camino del Provincial, el extremo desafío que significaba Quilmes en una final era la gran oportunidad para torcer el rumbo: “Y sí, porque más allá que sean dos torneos diferentes, vos perdés; y la realidad es que todo se pone pesado. Yo nunca me subí a nada raro, pero teníamos que mejorar y la competencia te pone en tu lugar”.
-¿Que el Cervecero fuera el rival de una final sirvió en tu mensaje al equipo como punto de apoyo para el despegue?
-“Vuelvo a la semifinal con Orense que es un rival de gran nivel, ese partido fue durísimo pero lo sacamos bien en nuestra cancha. Y después sí estaba esta final con Quilmes que siempre son así, no son como las del martes”, destacó en cuanto a lo mucho más disputada, reñida y pareja que resultó la segunda por sobre la primera.
Pero la superioridad del primer choque fue obra de Huracán, su equipo generó esa diferencia de 35 puntos (ganó 95-60), y eso quizás también desató algo de presión por mantener esa valoración.
En el duelo consagratorio el Globo volvió a tener otro buen rendimiento, aunque por momentos haya tenido un juego discreto. “Sí, pero nos pudimos adaptar. El martes jugamos más rápidos porque defendimos mucho mejor; hoy nos costó tomar buenas decisiones defensivas y por ello no pudimos correr, no hicimos goles de bandejas. Pero la intensidad total nos dio resultado en el final donde pudimos hacer una clara diferencia”.
Beitía tuvo además el fuerte respaldo de las individualidades que aparecieron en momentos justos y necesarios para respaldar el andar colectivo. Porque como Bayúgar fue revolucionario en la ida, ese lugar le tocó a Iraola en la revancha; Falcone fue el gran goleador de siempre, Otero lució el overol para cumplir en distintas funciones, Pedro aportó orden y armado, Mortensen una entrega y capacidad combativa indispensables, como también Locatelli y Morán regalaron en uno y otro match destellos decisivos. “Es verdad, las individualidades aparecieron y bien, pero creo que lo más importante que tenemos es el bloque defensivo, que cuando funciona como puede y queremos, nos abre otro panorama y posibilidades en ataque. Pero lo real es que cuando las cosas no salen, las individualidades son determinantes para salir adelante”, valoró con orgullo.
Para la etapa final del Torneo Oficial que se avecina, como son los playoffs, este título es el mejor envión. “Es el mejor empujón posible, porque en Primera siempre tenés que ganar y más con esta camiseta, así que momentos como estos se disfrutan, y mucho”, concluyó.

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