Costa furiosa
Un fuerte temporal puso a prueba la infraestructura costera en el sur bonaerense, especialmente en destinos con mayor desarrollo turístico. La Voz del Pueblo relevó cómo es el impacto de la ciclogénesis en Balneario San Cayetano, Marisol y Monte Hermoso
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Por Fernando Catalano
El temporal que sobre la noche de éste sábado aún impactaba en la costa bonaerense dejó un panorama de destrucción y desafíos logísticos en diversas localidades balnearias, especialmente en los destinos costeros con mayor desarrollo de infraestructura turística.
A través de testimonios recogidos desde Monte Hermoso, Marisol y San Cayetano, La Voz del Pueblo intenta mostrar el nivel de impacto que el fenómeno tiene en distritos vecinos como Balneario San Cayetano, Marisol y Monte Hermoso.
Rambla bajo el agua
En Monte Hermoso el impacto del mar fue implacable. El jefe de bomberos Heber Hurst describió un escenario donde la infraestructura moderna sufrió las mayores consecuencias. “Hizo un daño importante en la rambla y en muchos paradores”, señaló. Estimó que el 90 por ciento de las estructuras de servicios de playa sufrieron daños, algunos más graves que otros según su nivel de construcción.
El agua no se quedó solo en la arena; en algunas calles que desembocan al nivel del mar el agua ingresó hasta 100 metros hacia el interior de la localidad, según el servidor público.
Explicó además que el fenómeno de las columnas de alumbrado caídas –o en declive- no se debió a falta de mantenimiento, sino a la fuerza erosiva porque “el mar le sacó la tierra, la socavó y se terminaron cayendo”.
Según el jefe de bomberos la magnitud del destrozo se nota más hoy que en décadas pasadas debido al crecimiento de la edificación en la costa, al señalar que antes, al ser mayormente medanosa, el efecto del temporal no era tan visible.
La mayor amenaza es el río
Para el subdelegado de Marisol, Silvio Traverso, la preocupación principal no fue solo el mar, sino el río Quequén Salado. La combinación de una marea alta con los 120 milímetros de lluvia registrada “río arriba” generó un efecto “tapón” en el mar, haciendo que el nivel del río subiera y reventara la ribera pegada al destino turístico de playa.
“Lo que metió muchísima agua es el río”, afirmó Traverso a este diario, al detallar que el agua de mar llegó hasta la Plaza del Sol, a unos 500 metros de la costa.
A pesar de la magnitud, Marisol no registró evacuados, salvo un matrimonio mayor trasladado por prevención, ni caídas de árboles.
La clave fue la ordenanza de construcción sobre pilotes. “Todas casas sobre pilote que han tenido 30 o 40 cm de agua son viviendas construidas en un nivel más alto, entonces funcionó todo”, sostuvo en relación al permiso vigente para construir en sectores cercanos al río.
Traverso destacó que, al no tener la costa edificada –o con mínima intervención- como sí ocurre en otros balnearios del sur de la provincia, sufrieron menos erosión, aunque el mar golpeó fuerte a los paradores existentes.
Aislados por exceso hídrico
El panorama en el Balneario San Cayetano, según su director Jorge Haag, fue distinto. Allí el problema central no fue el avance del mar sobre el sector continental, sino el aislamiento por las lluvias. Con un acumulado de 285 mm durante ésta última semana, los accesos quedaron intransitables con tramos de hasta 70 cm de agua sobre el camino.
“No tenemos impacto del mar sobre la costa porque no hay médanos fijados cerca del mar”, explicó Haag, quien subrayó que en de ésta manera -en el balneario- la naturaleza “trabaja libremente” porque tampoco hay viviendas construidas frente al mar.
Es por eso que el fenómeno allí no fue de erosión, sino de acumulación de arena que tapó estacionamientos y baños públicos, que requerirán una dura limpieza con palas y camiones.
La única estructura costera es el refugio de guardavidas que resistió gracias a estar construido sobre postes profundamente enterrados en la arena.
Para Haag, la mayor preocupación sigue siendo la transitabilidad de los caminos rurales, que podría tardar hasta diez días en normalizarse.
El temporal deja en claro que, ante la fuerza de la naturaleza, la planificación urbana -ya sea mediante construcciones sobre pilotes en Marisol o respetando la libertad de los médanos en San Cayetano- es la herramienta más efectiva para disminuir los dolores de cada golpe que aplica la naturaleza.
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